Marco de referencia
para el Plan Regional Estratégico para el Mejoramiento de la Calidad del Agua Potable
WASHINGTON, D.C.
Abril 1997
1. INTRODUCCIÓN
2. ANTECEDENTES
2.1. Conferencia Regional sobre Calidad del
Agua Potable, Trinidad, 1976
2.2. Decenio Internacional del Abastecimiento del Agua Potable y
Saneamiento
2.3. Nuevas Guías de la OMS para la Calidad del Agua Potable
2.4. Reunión de Expertos en Medio Ambiente de los Países de la
Cumbre de las Américas, Puerto Rico, 1995
2.5. Reunión Regional sobre la Calidad del Agua Potable, Lima,
1996
2.6. Reunión de Jefes de Estado de las Américas, Santa Cruz de
la Sierra, 1996
3. ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL
4. PROPUESTA DE SOLUCION
5. ESTRATEGIAS REGIONALES Y SUBREGIONALES
6. PLAN REGIONAL PARA EL MEJORAMIENTO DE LA CALIDAD DEL AGUA POTABLE
7. OBJETIVOS Y METAS
8. PROGRAMA DE ACCIÓN
9. IMPLEMENTACIÓN
9.1. Organización Física
9.2. Recursos
9.3. Programa de Trabajo
9.4. Evaluación y Seguimiento
TABLAS
Tabla 1 Metas Básicas del Plan Regional a Corto,
Mediano y Largo Plazos
Tabla 2 Metas para Cada Uno de los Componentes del
Plan
Tabla 3 Programa de Acción: Guía de Actividades
de Participación Común
Tabla 4 Programa de Acción: Guía para Coberturas
y Tecnología de Potabilización y Desinfección
Tabla 5 Programa de Acción: Guía para Políticas,
Normas y Legislación
Tabla 6 Programa de Acción: Guía para Vigilancia
y Control
Tabla 7 Programa de Acción: Guía para Educación,
Movilización Social y Financiamiento
Tabla 8 Cronograma de Trabajo del Plan, 1997 - 2006
Tabla 9 Cronograma Detallado de Implementación
Inicial del Plan, 1997 - 1999
FIGURAS
Figura 1 Distribución Proporcional de Muertes en
Niños de Uno a Cuatro Años en la Región de las Américas
Figura 2 Plan Regional de Mejoramiento de la Calidad
del Agua Potable
1. INTRODUCCIÓN
Uno de los objetivos establecidos por la Organización Mundial de
la Salud (OMS) y sus Estados Miembros es que todas las personas, cualquiera que sea su
grado de desarrollo y sus condiciones socioeconómicas, logren por derecho tener acceso a
un suministro de agua que sea segura para el consumo humano.
Desde el punto de vista sanitario, un agua segura ligada a una
apropiada disposición de excretas es esencial para el control de numerosas enfermedades
contagiosas. Dolencias de transmisión hídrica tales como cólera, fiebre tifoidea,
hepatitis viral, giardiasis y las diarreas en general están íntimamente asociadas a la
ingesta de aguas contaminadas; siendo que las poblaciones más vulnerables son los niños,
las personas de edad y los malnutridos, cuyas defensas no son tan elevadas como las de los
adultos sanos. Solamente las diarreas representan casi un 25% de todas las causas de
muerte en todos los niños menores de cinco años. (OPS, Programa de Enfermedades
Transmisibles, 1996).
La disponibilidad del agua para uso y consumo humano debe ser evaluada
en función de su cantidad y calidad. La calidad del agua potable se expresa a través de
límites permisibles atribuidos a parámetros físicos, químicos, biológicos y
radiológicos que se encuentran presentes en el agua. La comparación de los valores
medidos con esos límites permisibles (normas o estándares) determina si el agua es
potable. Además, el control de calidad del agua potable es factor fundamental en la
prevención de enfermedades de origen hídrico.
Las inquietudes de los Ministros de Salud de todos los países que
componen la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han logrado resoluciones del
Comité Ejecutivo de la OPS solicitando ayuda al Director para fortalecer los programas de
calidad del agua en los países, en particular en el marco del programa de abastecimiento
de agua, y prestar atención principal a la calidad bacteriológica junto con la
preparación de normas de calidad, mejoramiento en la capacidad de laboratorios,
adiestramiento de personal y la adopción de mecanismos para ejecutar un control eficaz de
la calidad del agua.
La reaparición del cólera en la Región en 1991 proporcionó nuevos
incentivos para mejorar la infraestructura sanitaria y el control de la calidad del agua
potable.
El Plan Regional para el Mejoramiento de la Calidad del Agua Potable es
una respuesta a la necesidad de mejorar la calidad del agua potable en América Latina y
el Caribe, reconociendo que los países otorgaron prioridad al crecimiento en la cobertura
de los servicios de agua y dejaron el control de la calidad para su atención posterior.
Este documento presenta la forma en que el Plan constituye una
iniciativa concentrada y coordinada que ayude a los países a contar con agua segura para
toda la población. Asimismo, presenta estrategias de acción y programas que requieren
ser estructurados e implantados a futuro para responder a las necesidades de la Región.
2. ANTECEDENTES
Las acciones de la OPS en este tema se remontan a la Conferencia
Sanitaria Panamericana de 1974, al aprobar resoluciones en el sentido de fortalecer los
programas de calidad del agua potable, en particular la calidad bacteriológica.
2.1 Conferencia Regional sobre Calidad
del Agua Potable, Trinidad, 1976
En Puerto España, Trinidad, la OPS llevó a cabo en 1976 la
Conferencia Regional sobre la Calidad del Agua Potable, para atender la preocupación del
suministro de agua en cantidad y calidad. El objetivo fue el de tratar la calidad
bacteriológica del agua en forma conjunta con la preparación de normas de calidad,
mejoramiento de laboratorios existentes, establecimiento de laboratorios nuevos,
adiestramiento de personal e instalación de equipo necesario para controlar eficazmente
la calidad del agua. Las recomendaciones que se emitieron conservan su validez
actualmente.
2.2 Decenio Internacional del
Abastecimiento del Agua Potable y Saneamiento
En la década 1980-1990 la Organización de las Naciones Unidas
promovió el Decenio Internacional del Agua Potable y Saneamiento, el cual tuvo una
importante respuesta de los países de la Región. Se lograron avances en materia de
suministro de agua y saneamiento, aunque sin alcanzar las metas previstas. En la Reunión
de Evaluación del Decenio se enfatizó la necesidad de fortalecer el mejoramiento de la
calidad del agua potable como prioridad para el desarrollo de programas en la Región.
2.3 Nuevas Guías de la OMS para la Calidad
del Agua Potable
En 1958 la OMS publicó las Normas Internacionales para Agua
Potable, primer documento específico sobre la calidad del agua de bebida. En 1963 y
1971 se revisaron y publicaron bajo el mismo título. Con los estudios e investigaciones,
cada vez más profundos, sobre calidad del agua, las normas se actualizaron en 1984, pero
la nueva versión se publicó como Guías de la OMS para la Calidad del Agua Potable.
Su filosofía y contenido constituyeron un cambio drástico en la concepción de
anteriores normas. Ya no se trataba de estándares rígidos sino de orientaciones
flexibles. Dicha versión, a diferencia de las anteriores, se compuso de tres volúmenes:
en el volumen 1 se describen criterios empleados para seleccionar los diversos
contaminantes microbiológicos, químicos y radiológicos considerados en las Guías; los
enfoques empleados para determinar los valores guía y breve información en apoyo a
valores recomendados o una explicación de por qué no se recomendó valor alguno. El
volumen 2 incluye criterios de la salud e información de apoyo sobre los contaminantes
examinados y los valores guía; también se señala la evaluación de riesgos para la
salud de contaminantes analizados en el volumen 1, del cual es un documento
complementario. El volumen 3 se refiere a la vigilancia y control en sistemas de
suministro a la comunidad, específicamente para pequeñas localidades que predominan en
las zonas rurales de países en desarrollo. En 1995 la OMS produce una nueva edición de
las Guías, también presentadas en tres volúmenes.
En 1995 la OPS organizó dos Talleres Regionales para introducir las
Guías de la OMS: uno en Trinidad, en inglés, y otro en México, en español; en ambos,
se puso en relieve el gran interés que existe en los países en respaldar dicho método.
2.4 Reunión de Expertos en Medio
Ambiente de los Países de la Cumbre de las Américas, Puerto Rico, 1995
En San Juan, Puerto Rico, en 1995, la OPS organizó la Reunión de
Expertos en Medio Ambiente de países signatarios de la Cumbre de las Américas, y en
dicha reunión se ubicó a la calidad del agua como un elemento esencial para lograr la
llamada Alianza para la prevención de la contaminación. Los elementos que se
sugirió sean utilizados para generar programas nacionales o proyectos de cooperación
son: 1) Desarrollo de la capacidad de administración del agua a través de estrategias de
fortalecimiento institucional. 2) Mejoras en la infraestructura de abastecimiento de agua.
3) Especial énfasis en la reducción de enfermedades transmitidas por el agua. 4)
Desarrollo de incentivos económicos. 5) Aumento en las estrategias de reutilización del
agua. 6) Consideración de que en América Latina y el Caribe la cloración constituye el
método de desinfección mínimo que debe ser adoptado por los países de la Región.
2.5 Reunión Regional sobre la Calidad
del Agua Potable, Lima, 1996
En mayo de 1996, en Lima, Perú, y organizada por el CEPIS (OPS), se
efectuó la Reunión Regional sobre la Calidad del Agua Potable, a la que asistieron
expertos de países de la Región a fin de establecer un Plan Decenal para el mejoramiento
de la calidad del agua potable en América Latina y el Caribe. Los objetivos fueron: 1)
Revisar la situación de la calidad del agua en los países, 2) Introducir la propuesta
del Plan, 3) Desarrollar estrategias para estructurar planes de acción nacionales para
mejorar la calidad del agua potable, 4) Formular líneas de acción para la implantación
regional y nacional, y 5) Proponer instrumentos y organización para la implementación
del Plan.
Las conclusiones evidenciaron que existe una íntima vinculación entre
la calidad del agua y la información epidemiológica sobre enfermedades de transmisión
hídrica, por lo que se requieren instrumentos para integrar en los países ambos tipos de
información, los que usualmente se manejan de manera independiente. También se destacó
la necesidad de integrar regionalmente a los países para lograr no solo el mejoramiento
de la calidad del agua sino también el refuerzo de los programas de investigación,
capacitación, legislación y protección de fuentes de abastecimiento.
De manera específica se recomendó: 1) Proteger la salud y elevar la
calidad de vida de la población a través de la reducción de los índices de
morbimortalidad por causas asociadas a la calidad del agua, con énfasis en los grupos
vulnerables. 2) Desarrollar programas de vigilancia y control de calidad del agua para
consumo humano. 3) Fortalecer la capacidad institucional en cada país de la región en
materia de vigilancia y control de la calidad del agua potable. 4) Incorporar, afianzar y
fortalecer el concepto de calidad del agua tanto de fuentes de abastecimiento como de agua
de bebida dentro de las políticas, legislaciones y programas y planes específicos.
2.6 Reunión de Jefes de Estado de las
Américas, Santa Cruz de la Sierra, 1996
En ocasión de congregarse los Presidentes de los países del
Continente Americano, a fin de discutir y trazar estrategias para el Desarrollo Sostenible
de las Américas, se elaboró y aprobó un Plan de Acción que, entre otros puntos,
sostiene la necesidad de comprometer a los gobiernos a fin de: 1) Promover un acceso
equitativo a los servicios de salud, así como el mejoramiento de sus calidades. 2)
Reforzar los programas nacionales para aumentar el acceso de la población al agua
potable. 3) Prevenir la contaminación de las fuentes de agua y asegurar que la provisión
de agua potable sea segura y adecuada.
3. ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL
Hoy en día hay fuerte desconfianza hacia el consumo directo del
agua de suministro en las zonas urbanas y rurales, en prácticamente todos los países de
la Región.
De acuerdo con los datos más recientes de la OPS ("Mid-Decade
Evaluation of Water Supply and Sanitation in Latin America and the Caribbean", April
1997, con datos a 1995), en los países de América Latina y el Caribe se tiene una
población estimada en 468 millones de habitantes, de los cuales 343 millones habitan en
zonas urbanas y 125 millones en áreas rurales. Las coberturas de los servicios de agua en
zonas urbanas alcanzan el 84% y en las rurales sólo el 41%, lo que da una cobertura total
de 73%. (En saneamiento las coberturas son: total, 69%; urbana, 80%; rural, 40%). Con base
en lo anterior, más de 128 millones de habitantes no tienen acceso al agua de suministro.
Se estima además que el 41% de la población total recibe agua sin desinfección o con
desinfección insuficiente o inadecuada. Asimismo, menos de 10% del agua residual
colectada por alcantarillados recibe tratamiento.
En los mismos países, entre 1991 y 1995, se reportaron más de 1,3
millones de casos de cólera (en 1995 fueron más de 86,000 casos), arrojando una tasa de
286 casos por cada 100,000 personas, y más de 11,000 muertos. Adicionalmente, por año se
registran unas 150,000 defunciones por diarreas asociadas al agua en niños menores de 5
años ("Las Condiciones de Salud de las Américas", Vol. I, 1994).
La figura 1 analiza la distribución de las muertes por enfermedades
específicas en niños de uno a cuatro, según datos de OPS para la Región, en donde las
diarreas ocupan el primer lugar entre las enfermedades individualizadas. Lo anterior
explica el por qué de la desconfianza de la población hacia el consumo directo del agua.
Desde el punto de vista del financiamiento, el sector del agua potable
encuentra difícil hacer frente a las demandas de cobertura sin contar con los
imprescindibles apoyos político y social. Es de notar que se requieren inversiones del
orden de los 115 mil millones de dólares para agua potable y saneamiento en los próximos
diez o doce años a efectos de reducir substancialmente a cero los déficits en la
Región.
Por último, no existen datos estadísticos confiables en la región
sobre el porcentaje de población rural dispersa que tiene acceso a un agua segura. La
apreciación de la OPS, sin embargo, es que esa cifra es reducida, lo que justifica el
focalizar con especial interés las necesidades de este sector de la población.
Es en este punto es importante definir dos conceptos que se utilizarán
extensamente en este documento: vigilancia y control de la calidad del agua.
Vigilancia es la sumatoria de actividades desarrolladas por un
organismo de resguardo de la salud pública (usualmente algún órgano dentro de los
Ministerios de Salud). Es la acción que toma el Estado para supervisar un servicio que se
halla muy ligado a la salud humana. Vigilancia es la protección del usuario.
Control es la suma de acciones que las mismas compañías, las
municipalidades, los servicios autónomos u otros organismos operadores ejercen sobre el
agua que entregan como un servicio. Es, en rigor, un control de calidad tal como el que
cualquier fábrica realiza con los bienes que produce.
Desde el punto de vista institucional, los programas de vigilancia de
la calidad del agua potable, si existieran, han sufrido disminución en sus alcances,
descontinuidades o cancelación directa debido a un debilitamiento general de los
organismos de salud encargados de esos programas.
Las bases legales (legislación y reglamentación) para que esas
instituciones operen eficientemente, o bien no existen o son ignoradas por una falta de
actualización, de respaldo político y/o por no tomarse en cuenta las verdaderas
realidades sociales, económicas y técnicas del país o región en donde se las debe
aplicar.
El control ha sufrido problemas semejantes, ya que las capacidades
económico-finanacieras de las empresas y compañías de agua también han disminuido. Las
modernas tendencias a la descentralización, municipalización, privatización y
tercerización han creado una situación que demanda nuevas orientaciones y marcos de
referencia.
Falta, por último, una concientización, un convencimiento sobre la
necesidad de apoyar y tomar acción en los planes de vigilancia y control de calidad de
agua por parte de quienes detentan los niveles de decisión política, por un lado, y de
la misma comunidad social, por el otro. Falta, en suma, información, educación y
comunicación.
4. PROPUESTA DE SOLUCIÓN
En general, en los países, la prioridad se ha encaminado a resolver el
problema del suministro de agua, siendo insuficientes los recursos destinados a la
vigilancia y control de la calidad.
Sin embargo, ya no es posible demorar más el inicio o reinicio de una
actividad tan ligada a la salud humana y a la calidad de vida, teniendo como justificativa
aquella prioridad. Si así fuera, nunca se retomarían las actividades de vigilancia y
control, ya que tan solo por el crecimiento demográfico siempre habrá que proveer nuevos
servicios o ampliar los existentes.
Para revertir la situación descrita, común a prácticamente todos los
países de la Región, es necesario actuar empleando alguna estrategia innovativa que sea
de aplicación práctica y de fácil utilización pero que presente un marco de referencia
distinto.
Basada en su amplia experiencia internacional, la OPS entiende que un
mecanismo de activación individual, esto es, a nivel de cada país, podría encontrarse
si cada estado formara parte de un plan totalizador, de un Plan Regional.
Cada país debería necesariamente comenzar o reactivar su plan o
programa nacional. Ambicioso o en forma medida. De cobertura total, o a través de planes
piloto. Pero sí, ineludiblemente, mostrar el compromiso de tener y desarrollar su propio
Programa Nacional, que podría integrarse a programas sectoriales los cuales usualmente
tienen metas precisas y en los que existe la posibilidad de colaboración internacional.
Asimismo, estos programas podrían facilitar la participación de los sectores público y
privado.
La necesidad y el compromiso de tomar parte en un Programa Nacional es
una justificativa política y técnica y una oportunidad que no debe ni puede
desestimarse. Políticamente es la base necesaria para mostrar internacionalmente que el
país sí tiene compromisos con la salud de sus habitantes y que está dispuesto a
desarrollar actividades integradas en forma regional. Técnicamente es la forma de
enriquecerse con metodologías y experiencias desarrolladas allende las propias fronteras;
es la forma de intercambio de instrumentos comunes o compatibles entre sí; es el modo de
crecer en el conocimiento y la ayuda mutua.
5. ESTRATEGIAS REGIONALES Y
SUBREGIONALES
A nivel Regional, los elementos del Plan se incorporarán a todas las
iniciativas subregionales, en particular a las iniciativas de Centroamérica, el Caribe y
el Cono Sur. Se alentará a las Subregiones a adoptar métodos y normas comunes para la
calidad del agua potable y a ayudarse entre sí en cuanto a la formulación de su propio
programa y el establecimiento de instrumentos comunes como redes de laboratorios para el
agua, tecnología e información.
A nivel internacional, una estrecha colaboración con organismos
internaciones como la OEA, FAO, PNUMA, Banco Mundial, BID, UNICEF y otros es esencial para
incorporar el concepto de calidad del agua en sus programas de inversiones y de
cooperación técnica. El aporte de dichas organizaciones tendrá especial importancia en
cuanto a la formulación y ejecución de planes nacionales para los programas de calidad
del agua potable y los proyectos integrados de recursos hídricos. Tal colaboración será
importante en cuanto al desarrollo de métodos multisectoriales para los aspectos del
programa relativos a planificación, adaptación tecnológica, adiestramiento y
financiación.
Cada organización internacional y bilateral o agencia subregional,
como CAPRE, decidirán su rol y contribución en el Plan Regional para el Mejoramiento de
la Calidad del Agua Potable, así como su modo de participación.
Se cuenta, por último, con el aval y apoyo de la OPS, como
institución que tiene características suficientes para organizar, apoyar, convocar y
aglutinar a todos los países de la Región, de acuerdo con los deseos de los países.
6. PLAN REGIONAL PARA EL MEJORAMIENTO DE LA
CALIDAD DEL AGUA POTABLE
El Plan Regional enfatiza la correlación que existe entre una mejor
calidad del agua y la disminución de enfermedades de origen hídrico. Con el éxito del
Plan se tendrá una visión del futuro en la que los países de la Región habrán
reducido y controlado efectivamente los riesgos para la salud relacionados con la calidad
del agua potable.
El Plan Regional está integrado por cuatro componentes:
a) Coberturas y tecnología de potabilización y desinfección:
- Adaptación y mejoramiento de procesos de potabilización y distribución.
- Desarrollo de subprogramas de formación de recursos humanos de operación, control de
pérdidas, mantenimiento, administración y reducción de riesgos en sistemas de
distribución.
- Desarrollo específico de subprogramas de desinfección de agua a través de la
búsqueda y adaptación de tecnologías apropiadas, simples e innovativas.
- Optimización de procesos de abastecimiento de agua.
- Atención a las áreas rurales con tecnologías más apropiadas.
- Desarrollo de sistemas de información sobre calidad del agua en cada país y de un
sistema centralizado para la Región.
- Programas de investigación en la materia.
b) Políticas, normas y legislación:
- La integración de la calidad del agua dentro de políticas y planes nacionales.
- Legislación para la protección y mejoramiento de fuentes y de la calidad del agua.
- Desarrollo, adaptación y oficialización de normas de calidad del agua.
- Desarrollo de la capacidad técnica e institucional para la formulación de programas
nacionales de preservación y mejoramiento de calidad del agua, incluyendo la protección
de fuentes.
c) Vigilancia y control:
- Métodos de muestreo y análisis.
- Procedimientos de acreditamiento e intercalibración de laboratorios.
- Programa de aseguramiento y control de calidad analítica.
- Programa de vigilancia y control de la calidad del agua, incluyendo los diversos
componentes del sistema de agua potable (fuente de abastecimiento, captación,
conducción, tratamiento, almacenamiento y regulación, distribución).
- Sistema de información cuya ágil y eficaz operación es indispensable para la oportuna
toma de decisiones y un vínculo necesario entre calidad del agua y vigilancia
epidemiológica.
d) Educación, movilización social y
autosostenibilidad:
- Proceso de lograr la aceptación social del Plan y crear la cultura del agua, de su uso
eficiente y de la protección y mejoramiento de su calidad.
- Programas de capacitación básicos para el apoyo a cada elemento del Plan.
- Capacitación de los grupos vulnerables para favorecer la movilización social en apoyo
del Plan.
- Autosostenibilidad de un programa nacional que deberá estar presente, con sus recursos
institucionales, humanos y financieros
7. OBJETIVOS Y METAS
El objetivo central del Plan Regional es el de elevar la calidad de
vida y mejorar la salud de la población y tendrá como indicador principal la reducción
de las tasas de morbimortalidad.
Los objetivos específicos del Plan Regional son: 1) Mejorar la calidad
del agua de consumo humano en los países de la Región mediante la cooperación activa
entre los sectores, organizaciones e instituciones de nivel nacional e internacional, 2)
Reducir las tasas de morbimortalidad debidas a aspectos microbiológicos y químicos, 3)
Aumentar las coberturas de tratamiento de agua, destacando los aspectos de desinfección,
4) Fortalecer la capacidad institucional de los Países Miembros en la Región para
identificar, evaluar y actuar sobre los aspectos que afectan la calidad del agua potable,
y 5) Informar y concientizar a la población sobre los riesgos derivados del consumo de
aguas no potables y la conveniencia de aceptar el consumo de agua clorada, y sobre la
preservación de las fuentes y recursos hídricos.
Asimismo, y desde el punto de vista institucional, el Plan pretende:
Funcionar como un instrumento de planificación a corto, mediano y
largo plazos (3, 5 y 10 años a partir de 1997) para mejorar la calidad del agua potable
en los países de América Latina y el Caribe.
Servir como marco de referencia para consultas de otras agencias y
organizaciones, nacionales e internacionales, interesadas en el objetivo central del Plan,
a fin de optimizar la cooperación y la coordinación sectorial Agua-Salud.
Facilitar la asignación de recursos presupuestarios, nacionales y de
agencias de cooperación y financiamiento, para el desarrollo del Plan Regional y de los
planes nacionales.
Las metas básicas del Plan se han establecido en términos de dos indicadores: 1) La
disminución en las tasas de mortalidad general por enfermedades de origen hídrico, y 2)
La mortalidad para niños menores de cinco años (por causas asociadas a enfermedades de
origen hídrico). Por otro lado se proponen metas en detalle para cada uno de los cuatro
componentes del Plan.
Dichas metas en el corto, mediano y largo plazos se presentan en las
Tablas 1 y 2.
8. PROGRAMA DE ACCIÓN
El Plan Regional, diagramado por la OPS, servirá, una vez aprobado por
los países de la Región, como marco orientador para que los países desarrollen sus
estrategias, programas y acciones específicas.
En particular, la OPS desarrollará un activo papel en la promoción
del mejoramiento de la calidad del agua potable, asumiendo un papel de liderazgo en: 1)
Asegurar que los sectores involucrados en cada país de la Región colaboren en el
desarrollo, implantación y seguimiento del Plan, con el fin de hacerlo sostenible. 2)
Asegurar que el Plan tenga prioridad en el corto plazo en controlar la calidad
bacteriológica del agua, y después en el control de la calidad química. 3) Estructurar
el Plan con base en las instalaciones actuales, mejorando la infraestructura y capacidades
en lo posible. 4) Aprovechar la infraestructura de personal con que cuentan los programas
nacionales en la materia. 5) Promover el intercambio de experiencias en los países para
el mejor desarrollo del Plan.
La primera contribución concreta de la OPS es la presentación de este
Programa de Acción asociado al Plan Regional. El Programa de Acción cuenta con dos tipos
de actividades: de participación común y de desarrollo individual a nivel de cada país.
Las de participación común involucran las actividades que ineludiblemente deberán
desarrollarse para poner en marcha y operar el Plan Regional (ver Tabla 3). Las de
desarrollo individual son actividades que tomarán distintas características para cada
uno de los países, en función de sus necesidades, situación actual, infraestructura,
geografía, etc. Para el desarrollo de esas actividades el presente documento aporta una
guía para los cuatro componentes (Tablas 4 a 7) de las que cada país deberá utilizar
los elementos que necesite y en el alcance que sus condiciones locales lo permitan.
En la Figura 2 se muestra la interacción básica entre los cuatro
componentes del Plan Regional.
9. IMPLEMENTACIÓN
9.1 Organización física
Para la implementación y desarrollo de una verdadera organización
regional (esto es, global, participativa e integrada) se requerirán dos niveles: uno
central, constituido por un Centro Coordinador Regional (CCR) de los programas de
vigilancia y control de calidad de agua y otro constituido por todos los Centros
Nacionales, de los que habrá uno por cada país miembro.
El Plan Regional no descarta sino que, por el contrario, sugiere la
designación de Centros Cooperantes Subregionales y Nacionales.
El CCR tendrá la misión de:
- Producir y centralizar/distribuir la información aportada por los miembros.
- Contribuir con la transferencia de información técnica y de experiencias exitosas.
- Proveer a los Centros Nacionales con normas para que toda la Región utilice una
nomenclatura común (presentación de informes, tipo de información a movilizar, etc.).
- Organizar reuniones regionales y producir informes periódicamente.
Se propone que tal centro sea el CEPIS, en función de su rol
institucional (OPS), situación geográfica (Perú) y técnica (es un centro de referencia
en ingeniería sanitaria), pero que ineludiblemente deberá contar con la
coparticipación, colaboración y apoyo de otros organismos nacionales e internacionales,
gubernamentales y ONGs y de la industria privada.
Los Centros Nacionales tendrán la misión de:
- Centralizar y responsabilizarse por todas las acciones de los programas nacionales de
vigilancia y control de la calidad del agua.
- Actuar representando al país en todas las actividades de vigilancia y control de
calidad de agua que se desarrollen a nivel regional.
- Desarrollar sistemas de información nacionales que sean compatibles con los de toda la
Región.
- Comprometerse a cumplir con las obligaciones hacia el CCR (envío de representantes a
las reuniones regionales, envío de informes, etc.).
9.2 Recursos
El Plan Regional, a través de la amplia disponibilidad de la División
de Salud Ambiental de la OPS/OMS, puede contar desde su inicio con una serie de elementos
técnicos de importancia para los componentes claves.
En el área de información se cuenta con la mayor red bibliográfica
en ingeniería sanitaria y ciencias del ambiente (REPIDISCA), que no sólo concentra la
información documental sino que puede servir para difundir compendios sobre leyes,
reglamentos, normas de agua y salud, métodos de muestreo y análisis, etc. La REPIDISCA
está centralizada en el CEPIS, en Lima, y también allí se encuentra situado un
laboratorio con potencial para funcionar como el de referencia en los procesos de
intercalibración laboratorial. La OPS, asimismo, puede colaborar con sistemas (como el
SIMAS) específicamente diseñados para el manejo de datos y estadísticas en programas de
control de calidad de agua. La OPS está en capacidad de trabajar en la asistencia y
cooperación para el desarrollo de programas de vigilancia epidemiológica de base
comunitaria. El aporte de las Guías de la OMS para la Calidad del Agua Potable configura
otro importante respaldo para la evaluación, producción y revisión de las normas
nacionales de calidad del agua potable.
Otra fuente de apoyo para las actividades del Plan son los expertos de
la OPS y los que esta organización puede movilizar.
Por otro lado, los países disponen de una gran cantidad de
profesionales formados y capacitados en prácticamente todos los aspectos de la vigilancia
y el control de la calidad de aguas de consumo y la Región cuenta hoy con mucho know-how
y recursos laboratoriales en el tema. Podría explorarse la participación de
organizaciones como Environment Canada para que proporcione sus métodos de muestreo y
análisis de agua, así como las versiones en inglés y en español del sistema de
información RAISON; igualmente, de la U.S. Environmental Protection Agency (US-EPA), para
que colabore con sus métodos de muestreo y análisis de agua y apoye al CEPIS con el
programa de QA/QC aplicable a laboratorios de calidad del agua.
Desde el punto de vista financiero, el Plan Regional no tiene como fin
directo aportar recursos económicos adicionales a los que ya tiene cada país. Sin
embargo, constituye un proceso técnico a través del cual en cada país se pueden
replantear los objetivos, estrategias y actividades de forma tal que sea posible
reorientar las prioridades en materia de salud y calidad de agua y se redistribuyan los
recursos presupuestarios nacionales en apoyo del Plan Regional. Este, sin embargo, como un
todo o por medio de acciones sectoriales o de país, también puede ofrecer la posibilidad
de servir como movilizador de financiamiento (subsidios o préstamos) por parte de
entidades ligadas al sector, nacionales o internacionales, públicas o privadas.
9.3 Programa de trabajo
El Plan Regional, como se ha descrito anteriormente, tiene un horizonte
de 10 años (1997-2006).
En la Tabla 8 se muestran las actividades básicas del Plan Regional en
un cronograma anualizado de trabajo.
9.4 Evaluación y seguimiento
Para la evaluación y seguimiento del Plan se requerirá del uso de
indicadores adecuados que los países consideren convenientes para sus evaluaciones
locales
Tabla 1. Metas Básicas del Plan Regional a
Corto, Mediano y Largo Plazos