3a. Evaluación de la información acerca del lugar afectado

 
Interesa describir para el sitio la ubicación, las características geofísica y climática, la relación con asentamientos humanos, etc. Antecedentes sobre tipo y extensión de actividades que se han efectuado o se efectúan en el lugar. Registro y descripción de situaciones físicas peligrosas evidentes, presencia de estanques, fosos, diques, embalses, presas, excavaciones, bodegas, tambores, vacíos o con contenidos. Además, se identifican las denuncias y quejas de la comunidad relativas al sitio evaluado.

Describir además las poblaciones vecinas o cercanas al lugar, considerando distancias, número de habitantes, edades, patrones de actividad, etc. Conocer el uso actual y pasado del suelo y ver el tipo, frecuencia y extensión de la actividad humana que en él se efectúa, si corresponde a área residencial, comercial, industrial, recreativo, agrícola, etc. Identificar los recursos naturales más frecuentes en el entorno, especialmente si hay aguas superficiales y subterráneas, y si existe actividad agrícola, caza y pesca.

Elaborar un programa de muestreo de los materiales peligrosos depositados en el lugar para su análisis químico. Ordenar los datos sobre tipos de sustancias encontradas y si tienen relación con los antecedentes de que pudieran haber estado involucradas en las actividades en el sitio previamente identificadas. En ocasiones puede estar disponible la información sobre las sustancias, proveniente de la empresa o entidad que las manejó o depositó.

Para prever posibles rutas ambientales de exposición, indagar sobre topografía, tipo de suelos, hidrogeología y clima (precipitaciones, temperatura, humedad, sistema de vientos).

La información primaria recogida en esta etapa servirá para orientar sobre las posibles situaciones de exposición humana.

Evaluación del lugar afectado