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CONTAMINACION DEL AIRE
Introducción
La contaminación del aire ha sido un
problema de salud pública desde el descubrimiento del fuego. En la
antigüedad, las personas encendían fogatas en sus cuevas y cabañas y
frecuentemente contaminaban el aire con humo nocivo. El filósofo romano
Séneca escribió sobre el "aire cargado de Roma" en el año 61
A.C. y en el siglo XI se prohibió la quema de carbón en Londres.
El origen de nuestros problemas modernos
de contaminación del aire puede remontarse a la Inglaterra del siglo
XVIII y al nacimiento de la revolución industrial. La industrialización
comenzó a reemplazar las actividades agrícolas y las poblaciones se
desplazaron del campo a la ciudad. Las fábricas para producir requerían
energía mediante la quema de combustibles fósiles, tales como el carbón
y el petróleo.
El principal problema de contaminación
del aire a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX fue el humo y ceniza
producidos por la quema de combustibles fósiles en las plantas
estacionarias de energía. La situación empeoró con el creciente uso del
automóvil. Con el tiempo, se presentaron episodios importantes de salud
pública a causa de la contaminación del aire en ciudades como Londres,
Inglaterra y Los Ángeles, en los Estados Unidos.
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humo y ceniza producidos en plantas de energía contribuyeron a la
contaminación del aire a fines del siglo XIX e inicios del siglo
XX.
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Desde 1957, a raíz de una conferencia
en Milán sobre los aspectos de salud pública relacionados con la
contaminación del aire en Europa, la Organización Mundial de la Salud
(OMS) se ha preocupado por este tema, especialmente por sus efectos sobre
la salud.
En 1965, el Consejo Directivo de la
Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomendó a su Director el
establecimiento de programas de investigación de la contaminación del
agua y del aire con el objeto de colaborar con los Gobiernos Miembros en
el desarrollo de políticas adecuadas de control.
Cuando la OPS creó en 1967 su programa
regional de estaciones de muestreo de la contaminación del aire, ningún
país conocía la magnitud real de sus problemas de contaminación
atmosférica. Con esta iniciativa, a través del Centro Panamericano de
Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente (CEPIS) que iniciaba sus
actividades, la OPS estableció la Red Panamericana de Muestreo
Normalizado de la Contaminación del Aire (REDPANAIRE).
REDPANAIRE comenzó con ocho estaciones
y hacia fines de 1973, ya contaba con un total de 88 estaciones
distribuidas en 26 ciudades de 14 países. En 1980, REDPANAIRE
descontinuó sus actividades y formó parte del Programa Global de
Monitoreo de la Calidad del Aire, establecido en 1976 por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente (PNUMA), como parte del Sistema Mundial de Monitoreo del
Medio Ambiente (GEMS por sus siglas en inglés). En 1990, el ex Centro
Panamericano de Ecología Humana y Salud (ECO) de la OPS realizó una
encuesta sobre el estado de los programas de calidad del aire en América
Latina y el Caribe. Los resultados de esta encuesta indicaron que sólo
seis países habían establecido estándares de calidad del aire, diez
habían desarrollado redes de monitoreo de la calidad del aire, nueve
habían preparado inventarios de emisiones, cuatro habían establecido
estrategias de control y cuatro habían llevado a cabo estudios
epidemiológicos.
Durante la década de los noventa, la
OMS organizó el Sistema de Información sobre la Gestión de la Calidad
del Aire (AMIS por sus siglas en inglés) que tiene presencia en el nivel
mundial. En 1997, el programa GEMS se incorporó al AMIS. Actualmente, el
AMIS brinda la información global requerida para el manejo racional de la
calidad del aire que incluye el monitoreo de la concentración de
contaminantes del aire, desarrollo de instrumentos para elaborar
inventarios de emisiones y modelos de calidad del aire, estimación de los
efectos sobre la salud pública a través de estudios epidemiológicos y
la propuesta de planes de acción detallados para mejorar la calidad del
aire. La participación en el AMIS vincula automáticamente a los países
con una red de apoyo que cuenta con recursos y experiencia.
En años recientes, en respuesta a las
recomendaciones de la Agenda 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre Medio Ambiente y Desarrollo, realizada en 1992 y los compromisos
asumidos en la Cumbre de las Américas de 1994, la OPS junto con los
esfuerzos de otros organismos multilaterales y bilaterales, ha promovido,
coordinado y apoyado varias actividades relacionadas con la mejora de la
calidad del aire, como por ejemplo, la eliminación del plomo en la
gasolina.
A pesar de los grandes esfuerzos
llevados a cabo para controlar la contaminación del aire, ésta sigue
siendo un importante motivo de preocupación ambiental en el mundo. La
finalidad de este curso es proporcionar un panorama de las muchas facetas
de la contaminación del aire, incluidos los efectos sobre la salud y el
bienestar, fuentes de contaminación del aire, técnicas de control y
manejo general de la calidad del aire.
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