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Directrices sobre la calidad de los efluentes empleados en acuicultura

Varias infecciones causadas por agentes patógenos excretados son motivo de preocupación cuando se emplean aguas residuales en acuicultura. Los caracoles acuáticos son huéspedes intermedios de varios parásitos helminticos, incluso de la especie Shistosoma. La transmisión puede ocurrir cuando las personas se bañan en estanques de peces donde hay caracoles infectados y, las larvas de los esquitosomas penetran en la piel humana. Ciertas especies de peces son los huéspedes intermedios secundarios de varios parásitos helmínticos, por ejemplo de la especie Clomorchus (tremátodos). La transmisión ocurre cuando se consume pescado crudo o mal cocido y los quistes que contiene la carne del pescado se incuban en el intestino humano. Algunos helmintos forman quistes en plantas acuáticas comestibles (por ejemplo, la especie Fasciolopsias se enquista en el abrojo acuático) y la transmisión puede ocurrir cuando se consume la fruta de la planta. Los peces que crecen en estanques fertilizados con excretas o que contienen aguas residuales también se pueden contaminar con bacterias y virus. Estos son transportados pasivamente en las escamas o las agallas, el líquido intraperitoneal, las vías digestivas o el músculo de los peces. El pescado que se consume crudo o mal cocido puede transmitir varias infecciones bacterianas o víricas.

Strauss(18) analizó las publicaciones sobre la supervivencia de agentes patógenos en el interior y la superficie del organismo de los peces y llegó a la conclusión de que:

  1. Es muy probable que las bacterias invadan el músculo de los peces cuando éstos se cultivan en estanques que contienen concentraciones de coliformes fecales y salmonelas en proporciones superiores a 10{4 y a 10{5 por 100 ml, respectivamente y, el potencial de invasión muscular aumenta cuando es mayor la exposición de los peces al agua contaminada.
  2. Ciertas pruebas sugieren que hay poca acumulación de organismos entéricos y agentes patógenos en el interior o en la superficie del tejido comestible de los peces cuando la concentración de coliformes fecales en el agua de los estanques es inferior a 10{3 por 100 ml (28).
  3. Aun en menores grados de contaminación, puede haber elevadas concentraciones de agentes patógenos en las vías digestivas y en el líquido intraperitoneal de los peces.

Por lo general, son limitados los datos obtenidos en experimentos y sobre el terreno respecto de los efectos sanitarios del empleo de aguas negras como fertilizantes en acuicultura. Por tanto, se necesita trabajar más antes de establecer una norma definitiva sobre la calidad bacteriológica para la piscicultura. Se recomienda, con carácter provisional, una directriz sobre la calidad bacteriológica de una media geométrica de <10{3 coliformes fecales por 100 ml para el agua de estanques de peces. En vista de la dilución de las aguas residuales que ocurre en la mayoría de estos estanques, esta concentración indicadora de la cantidad de bacterias en el medio puede lograrse tratando las que alimentan el estanque a tal punto que la concentración de coliformes fecales sea de 10{3 a 10{4 por 100 ml. Convendría aplicar la misma norma sobre coliformes fecales al agua de estanques en los que se cultivan verduras acuáticas (macrófitas) porque en algunas zonas se consumen crudas.

Esa directriz sobre la calidad bacteriológica, que se basa en los conocimientos actuales sobre el uso de aguas residuales en acuicultura, debería prevenir la invasión del músculo de los peces. Sin embargo, las investigaciones efectuadas hasta la fecha indican que los agentes patógenos se podrían acumular en las vías digestivas y el líquido intraperitoneal de los peces. Estos microorganismos patógenos pueden presentar un riesgo de contaminación cruzada en la carne y las otras partes comestibles del pescado y transmisión a los consumidores si no se observan las debidas normas de higiene en su preparación. Por tanto, por la conservacion de la salud pública, cabe asegurarse de mantener estrictas normas de higiene durante el manejo del pescado, sobre todo durante la evisceración. Esto se puede lograr con mayor facilidad en las operaciones comerciales que en la acuicultura de subsistencia, para lo que se necesitarán a menudo programas continuos de educación para la salud. La práctica de cocinar el pescado, común en muchas regiones donde se emplean aguas residuales en acuicultura, es una importante medida de protección de la salud.

Se sabe que la transmisión de la clonorquiasis y la fasciolopsiasis, dos infecciones causadas por helmintos, ocurre sólo en limitadas zonas geográficas del Asia oriental. Dada la preferencia cultural en algunas de estas zonas por el consumo de pescado y verduras acuáticas crudos, la transmisión sólo se puede prevenir impidiendo la entrada de huevos al estanque o mediante control de los caracoles. Es poco probable que esto último pueda lograrse siempre en la práctica, sobre todo en los pequeños estanques de subsistencia comunes en Asia, de modo que el único medio de control factible consiste en eliminar todos los huevos viables de tremátodos de las aguas residuales antes de que entren en los estanques. Será preciso eliminar la viabilidad de todos los huevos porque los parásitos se multiplican asexualmente en gran escala dentro de su primer huésped intermedio. Existen consideraciones similares para el control de la esquistosomiasis, enfermedad endémica en una zona geográfica mucho más extensa. Por tanto, la directriz sobre el contenido de helmintos apropiada para el uso de aguas residuales en acuicultura es la ausencia de huevos viables de tremátodos. Eso se logra fácilmente con el tratamiento de los estanques de estabilización.


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