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Selección de cultivos

Para el riego de ciertos cultivos, sobre todo las verduras que se consumen crudas, se necesitan aguas residuales de alta calidad microbiológica, pero para otros cultivos selectos se pueden emplear otras de calidad inferior, donde el público no esté expuesto a contaminación (véase el cuadro 3). Los cultivos se pueden clasificar según el grupo expuesto y las medidas de protección de la salud que exigen, de la manera siguiente:

Categoría A: Se necesita protección para los consumidores, los trabajadores agrícolas y el público en general. Aquí se incluyen cultivos que se consumen crudos, frutas regadas por aspersión y lugares sembrados de pasto (campos de deporte, parques públicos y prados).

Categoría B: Se necesita protección sólo para trabajdores agrícolas. Esto incluye cultivos de cereales, cultivos industriales (como el algodón y el sisal) y cultivos alimentarios empleados para fabricación de enlatados, cultivos forrajeros, praderas y árboles. En ciertas circunstancias, se podría considerar que algunos cultivos pertenecen a la categoría B si no se consumen crudos (poe ejemplo, la papa) o si crecen a una distancia considerable del suelo (por ejemplo, el chili). En esos casos hay que evitar laa contaminación del cultivo mediante riego por aspersión o caída al suelo y asegurarse de que la contamianción de la cocina con esos productos antes de su preparación no represente un peligro para la salud.

Aquí se dará el nombre de restricción de cultivos a la limitación del uso de productos agrícolas a los enumerados en la Categoría B. Esto protegerá a los consumidores pero no a los trabajadores agrícolas ni a sus familias. Por tanto, la restricción de cultivos no es suficiente por sí sola; debe complementarse con otras medidas como el tratamiento parcial y el uso controlado de aguas residuales o el control de la exposición humana. El tratamiento parcial para cumplir con las directrices sobre la calidad recomendadas para la Categoría B (cuadro 3) sería suficiente para proteger a los agricultores en la mayoría de los lugares y más barato que el tratamiento completo.

La restricción de cultivos es factible sobre todo cuando:

La minimización del riesgo para la salud mediante restricción de cultivos no es tan clara en la acuicultura como lo es en la agricultura. Aunque el pescado y las verduras acuáticas se cocinan antes del consumo en la mayoría de las regiones, se comen crudos en otros lugares donde no se puede evitar el uso de excretas o aguas residuales para regar los cultivos alimentarios, sobre todo en sistemas de acuicultura de subsistencia en pequeña escala. Un método que promete parecer ser el cultivo de peces, como los de la especie Tilapia, en estanque de aguas residuales para la producción de harina de pescado o alimentos para animales domésticos o para peces valiosos (como el bagre y el ofiocéfalo) o crustáceos (como camarones y langostinos) cultivados en estanques de agua dulce.

La adopción de la práctica de restricción de cultivos como medio de protección de la salud en programas de aprovechamiento exigiría un sólido marco institucional y la capacidad de vigilar, controlar y obligar el cumplimiento de las reglas. Será preciso indicar a los agricultores por qué se hace necesaria la restricción de cultivos y ayudarles a introducir un conjunto equilibrado de cultivos que permita utilizar al máximo las aguas residuales parcialmente tratadas. Quizá también necesiten asistencia en cuanto a comercialización. En la planificación agrícola nacional habrá que tener en cuenta el potencial de producción de cultivos que ofrecen los programas de aprovechamiento restricto con el fin de evitar producción de excedentes.


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