
Foster, Vivian, Tegucigalpa: OPS, 1996
Introducción
El Proceso de la Reforma
2.1 Los objetivos de la reforma
2.2 Diagnóstico del sector actual
2.3 Diseño del nuevo sector
Re-estructuración del Sector
3.1 Estructura industrial
3.2 Carácter institucional
Creación de Instituciones Gubernamentales
4.1 Política sectorial
4.2 Regulación
Resumen y Conclusiones
Tabla 1: Estadísticas de sobrevista del sector de agua y alcantarillado en la América Latina y el Caribe (%)
Tabla 2: El conflicto de intereses entre los diversos roles sectoriales
Tabla 3: Diversos criterios para definir la estructura óptima industrial
Tabla 4: Rango de modalidades para las empresas prestadoras de servicio
Tabla 5: Rando de opciones para la participación del sector privado
Tabla 6: Características de las diversas opciones para la participación
Tabla 7: Consideraciones que favorecen la centralización o la descentralización
Tabla 8: Consideraciones que favorecen la integración o separación de competencias
Tabla 9: Estado de integración o separación de regulación de precios y calidad de agua
potable en cuatro países sud-americanos
Tabla 10: Opciones para el diseño de una política social
Tabla 11: Perfil institucional de cuatro entes reguladores de agua potable sud-americanos
Tabla 12: Consideraciones que favorecen director o comisión a la cabeza
Tabla 13: Las diferencias entre los modelo de regulación basados
Tabla 14: La relación costo-beneficio para la instalación de micro-medidoras
Tabla 15: Clasificación de las conclusiones del documento según su discrecionalidadFigura 1: Sobrevista del documento
Figura 2: Taxonomía de posibles objetivos de un proceso de reforma sectorial
Figura 3: Relación entre costos, tarifas y subsidios y su evolución a través del tiempo
Figura 4: Elementos de un sistema de regulación social
Durante la década de los años noventa numerosos gobiernos han mostrado una disposición a experimentar con reformas fundamentales en los diversos sectores de servicios públicos domiciliarios. Aunque esta tendencia se puede observar a nivel mundial, también cabe mencionar que el continente latinoamericano ha estado a la vanguardia de estos esfuerzos. Este proceso de reforma que suele impactar primeramente en los sectores tecnológicamente más avanzados, como los de energía y telecomunicaciones, a la vez ha ido afectando al sector de agua potable y saneamiento tradicionalmente el más reacio a la transformación.
La motivación para tales reformas parte de una disatisfacción con el modelo tradicional de prestación directa del servicio por organismos del estado, y una convicción que las insuficiencias fundamentales de la base institucional han estado impidiendo el aprovechamiento eficiente de los fondos dirigidos hacia el sector. No obstante, las experiencias que se están recogiendo en relación con este tema indican que no basta con el mero acto de reformar para conseguir las metas deseadas. El proceso de reforma tiene que estar bien diseñado y adaptado a las circunstancias del país. El éxito no está garantizado por la simple implementación de un proyecto legal y la creación de alguna nueva institución, sino que tiene que haber un plan de seguimiento durante un período extendido para asegurar que las reformas eventualmente sean fructíferas.
El propósito de este documento es de ofrecer un marco conceptual que pueda servir de guía para cualquier país que esté contemplando o implementando una política de reforma y modernización del sector de agua y alcantarillado. Este marco conceptual se sitúa tanto en el espacio como en el tiempo. Es decir que no solamente se identifican las decisiones claves que hay que tomar, sino que estas se organizan dentro de un orden de procedimento que debiera seguir cualquier proceso de reforma.
Las experiencias recogidas en el tema de reforma sectorial apuntan a dos realidades. Primero, que existen algunos principios incontrovertibles que surgen en prácticamente todos los casos y donde existe una solución de aplicación universal. Segundo, que existen otros áreas donde la prescripción puede y debe variar según las circunstancias concretas del sector y del país, y por lo tanto resulta más apropiado identificar las opciones existentes y las consideraciones que pueden impulsar a la elección de una u otra alternativa. El documento intenta distinguir entre estas dos clases de cuestiones.
Cuando sirve de ilustración, el texto se refiere a algunos breves ejemplos tomados de la reciente experiencia en el continente latino-americano. No obstante, el enfoque principal del documento es de definir y organizar los temas conceptuales; pues la función de presentar estudios de caso está asignado a otros expositores.
El desarrollo del marco conceptual se organiza de la siguiente forma:
se empieza por una descripción del proceso de la reforma, identificando sus diversas etapas y el orden en que se deben desarrollar;
a partir de allí se pasa a profundizar sobre la fase más crítica de la reforma, que es el diseño del nuevo sector al cual se pretende alcanzar, esta parte que forma el corazón del documento se divide en dos partes;
primeramente se habla de la reestructuración de la industria en cuanto a su grado de centralización o descentralización, y las diversas modalidades institucionales que existen para la prestación de servicio, incluyendo en particular la participación del sector privado;
El éxito de un proceso de reforma depende en gran parte de que los distintos pasos requeridos se realicen en un orden apropiado. Las diversas etapas de este proceso se pueden identificar como las siguientes:
2.1 Los objetivos de la reforma
El fundamento de cualquier proceso de reforma es la
definición de los objetivos que se pretende conseguir. Por una parte, los objetivos de
una reforma parecen obvios: se pretende mejorar la situación del sector. Sin embargo,
este objetivo fundamental puede tener diversas matices en determinados casos.
Es importante en una situación concreta identificar cual es el objetivo principal de una
reforma y cuales son los objetivos secundarios:
Teniendo en cuenta estos puntos, conviene clasificar los diversos objetivos que pueden impulsar un proceso de reforma bajo la siguiente taxonomía (véase la Figura 2):
2.1.1 Objetivos de mejoramiento de servicio
Quizás el objetivo más fundamental de una reforma del sector de agua potable y saneamiento básico es conseguir un mejoramiento del servicio prestado a los usuarios. Las deficiencias del sector son bien conocidas y se pueden resumir como bajos niveles de eficiencia, calidad y cobertura del servicio. La Tabla 1 proporciona una sobrevista de la situación actual y permite advertir las necesidades de mejoría (OXERA, 1996a).

Tabla 1: Estadísticas de sobrevista del sector de agua y alcantarillado en la América Latina y el Caribe (%)
| Tasa de acceso al agua1 - urbana - rural |
80 89 57 |
| Tasa de acceso alcantarillado 2 -urbana -rural |
67 80 34 |
| Proporción de aguas servidas recibiendo tratamiento3 | 5-10 |
| Tasa de pérdidas 3 Proporción de costos recuperados3 Empleados por cada 1,000 conexiones 3 Salarios como proporción del costo total 3 |
40-60 27-43 10-20 >50 |
1 Incluye grifos públicos; 2 Incluye tanques sépticos; 3 son datos ilustrativos que no pretenden representar un promedio estrictamente calculado.
Por lo tanto, los objetivos de mejoramiento de servicio que son varios se pueden enumerar de la siguiente forma:
2.1.2 Objetivos fiscales
La prestación de servicios de agua potable y saneamiento básico suele representar un peso fiscal sobre el gobierno central. El proceso de reforma del sector se puede diseñar de tal forma que disminuya esta relación de dependencia financiera. Aunque estrictamente, esto no debería ser el único objetivo de una reforma, su atractivo político es tal que con frecuencia opera como un catalítico opera como un catalítico que impulsa el proceso de reforma.
La situación más generalizada en la región es que el sector no recauda suficiente ingresos para cubrir sus gastos operacionales. Esto se debe en parte a que el nivel de los precios cobrados a los usuarios sean demasiado bajos y también al hecho de que la tasa de recaudo de las cuentas cobradas suele ser baja. Además, el sector depende del gobierno para la financiación de sus inversiones.
Teniendo en cuenta este marco, un proceso de reforma puede contribuir de varias formas a la reducción de la dependencia fiscal
- reducir subsidios de gastos operacionales;
- reducir financiación de inversiones por el estado;
- en caso de que se vendan activos o contratos, generar fondos.
Como efecto fiscal mínimo, las reformas sectoriales deberían conseguir una reducción del subsidio de gastos operacionales. Primeramente, la reducción de costos y la incrementación de ingresos ya señalados como objetivos de mejoramiento de servicio, en sí ya tienden a reducir las necesidades de subsidio. Además, un elemento imprescindible de un proceso de reforma consiste en subir incrementalmente el nivel de los precios hasta llegar a cubrir (por lo menos) los gastos operacionales. Este elemento de la reforma, que se desarrollará posteriormente, no solamente aporta beneficios fiscales sino que apoya la autonomía institucional del organismo prestador de servicio, lo cual facilita el cumplimiento con los objetivos de mejoramiento del servicio ya señalados.
No obstante, la eventual eliminación de la necesidad de subvencionar los gastos operacionales del sector no descarta la posibilidad de mantener subsidios de carácter social. Lo que se pretende a largo plazo es sustituir un alto nivel de subsidios a la empresa con un nivel de subsidios más reducido pero que se dirijan con mayor precisión a los usuarios más necesitados del servicio. Este tema se desarrollará con mayor detalle posteriormente.
El sector de agua potable con frecuencia se caracteriza por una insuficiencia de fondos de inversión. Dada la dificultad política de aumentar los impuestos y la magnitud de los déficits fiscales, el proceso de asignar el presupuesto público supone una intensa competencia entre los diversos posibles usos de los fondos gubernamentales. En este proceso, el sector de agua potable puede sufrir dado el carácter subterráneo de sus activos, y las dificultades de conseguir grandes mejorías dentro de un horizonte suficientemente corto para impactar el proceso político. Debido a esto, puede resultar atractivo aprovecharse de la reforma para conseguir acceso a fondos de inversión privados. Estos fondos pueden complementar e incluso sustituir las inversiones requeridas por el estado.
Sin embargo, es importante observar que el costo de capital de los fondos conseguidos mediante el mercado de capitales privado suele ser mucho más alto que el costo pagado para fondos gubernamentales o multi-laterales. Además, el acceso a estos fondos depende en gran parte a que el sector represente una oportunidad comercial suficientemente atractiva para que el sector privado esté dispuesto a comprometer la financiación (Rivera, 1996).
Aunque no sea el modelo más generalizado para el sector de agua potable y saneamiento básico, se han dado algunos casos en los cuales la reforma se ha realizado mediante una venta permanente de activos al sector privado. Quizás el ejemplo más conocido es el del Reino Unido. En otras ocasiones, el sector privado paga un canon al gobierno relacionado con la otorgación de un contrato temporal de participación privada. Sin embargo, cabe realzar que este tipo de generación de fondos mediante un proceso de reforma solo se puede esperar en el caso de que el sector represente una oportunidad atractiva al sector privado.
2.1.3 Objetivos político-ideológicos
En algunos países, la reforma del sector de agua potable y saneamiento ha sido impulsada principalmente como una expresión de una ideología política que apoya un proceso de liberalización y una apertura hacia el sector privado. Este ambiente ideológico presenta a la vez una oportunidad y un peligro.
La oportunidad consiste en la creación de un ambiente político propicio a la reforma del sector, el cual puede facilitar el proceso de su implementación y aumentar su velocidad. A la vez, esta situación puede contraer reformas económicas más generalizadas-por ejemplo en cuanto a la política laboral, el derecho contractual, el mercado de capitales. Estas intervenciones complementan la modernización sectorial y pueden aumentar de modo significativo las probabilidades de obtener una reforma exitosa.
El peligro es que-si se tiene demasiada fe en la ideología política-se pueden descuidar los detalles del diseño de la reforma de los cuales depende, en gran parte, su éxito. La privatización y la liberalización no se deben considerar como objetivos en sí, sino como medios-más o menos eficaces en determinadas circunstancias-para conseguir otras metas más fundamentales como lo son las del mejoramiento del servicio y la disminución de la carga fiscal.
No obstante, este ambiente político-ideológico no es imprescindible para la implementación exitosa de un proceso de reforma. Aunque su ausencia suele limitar la velocidad y el alcance de las reformas que se puedan contemplar.
Finalmente, como lo indica la Figura 2, existen interconexiones importantes entre estos tres tipos de objetivos. Como ya se ha indicado, la reducción de subsidios está vinculada con la reducción de costos y la incrementación del recaudo de ingresos. A la vez, el mejoramiento del servicio requiere el aporte de fondos de inversión los cuales no necesariamente tendrían que provenir del estado. Finalmente, una ideología política favorable a la privatización puede facilitar el uso del proceso de reforma como un modo de generar fondos para el sector público.
2.2 Diagnóstico del sector actual
Habiendo identificado los objetivos de la reforma, es importante comprender porque el sector actual no logra cumplirlos. Se requiere un diagnóstico detallado para identificar cuales son los principales impedimentos que existen dentro del presente sistema, y que se deben eliminar mediante el proceso de reforma.
Como fruto de numerosas experiencias de reforma sectorial, cabe subrayar que se ha identificado un problema fundamental que impide el mejor funcionamiento de los sectores de servicios públicos domiciliarios, y que debería-por lo tanto-formar una parte integral de cualquier proceso de reforma. Este es la falta de separación institucional entre los diversos roles sectoriales (Blanlot, 1995).
Las actividades requeridas para la operación de un sector de agua potable y saneamiento se pueden dividir en (al menos) tres papeles distintos.
El diseño de políticas sectoriales, por lo cual se entiende la definición de una estrategia global para el sector abarcando una serie de metas específicas y un plan concreto de acción. Dentro del diseño de políticas sectoriales, se pueden distinguir entre las relacionadas con el desarrollo físico del sector y las vinculadas con el tema de solidaridad social. Mediante esta última función se reconoce que el servicio de agua y alcantarillado tiene un carácter político irreducible, pero se evita que las consideraciones políticas se conviertan en obstáculos para el funcionamiento adecuado del sector.
La prestación del servicio, que consiste en todas las actividades técnicas y comerciales involucradas con el abastecimiento de agua potable y saneamiento básico. Dentro de la prestación del servicio se pueden distinguir entre la operación de la infraestructura existente, y su ampliación mediante programas de inversiones.
La regulación, que consiste en vigilar que la prestación del servicio no perjudique de algún modo el bien social. En el caso del sector de agua y saneamiento, esta regulación tiene dos facetas. Primero, la prestación del servicio implica unos impactos profundos sobre la salud pública, la abundancia del recurso hídrico y la calidad del medio-ambiente acuático, los cuales requieren ciertas medidas de control social. Segundo, el hecho de que no haya posibilidad de plena competencia en la prestación del servicio implica la necesidad de proteger al usuario de los posibles abusos asociados con la posición monopólica.
Bajo el régimen de prestación directa de los servicios públicos por medio de organismos estatales, es típico que dos o más de estos roles se desempeñen dentro de una misma institución. Por ejemplo, la prestación directa del servicio por una oficina del ministerio nacional (o dé la municipalidad) implica la combinación de estos tres papeles en un solo organismo. Si por otra parte, la prestación es mediante una empresa del estado mientras que la política se desarrolla a nivel de ministerio, se siguen confundiendo los papeles de prestación y regulación dentro de la empresa pública.
La falta de separación de roles es problemática debido a que existen conflictos de interés entre estas diversas actividades lo cual impide que se puedan realizar con éxito mediante un solo organismo. Concretamente, surgen los siguientes conflictos de interés resumidos en la Tabla 2:
confusión de regulación y prestación: en este caso el conflicto de interés consiste en el hecho de que una misma institución tiene que vigilar su propio comportamiento;
confusión de política y prestación: en este caso el conflicto de interés se debe a que el organismo prestador se puede convertir en un vehículo para conseguir fines políticos, descuidando así las normas comerciales y técnicas que deben regir sus procedimientos;
confusión de política y regulación: el conflicto es parecido al anterior solo que en vez de ejercer directamente la influencia política sobre el ente prestador se ejerce indirectamente mediante el proceso de regulación.
Tabla 2: El conflicto de intereses entre los diversos roles sectoriales
| Política | Regulación | Prestación | |
| Política | |||
| Regulación | intervención política indirecta | ||
| Prestación | intervención política directa | el problema de ' autovigilancia' |
La resolución de este problema implica la necesidad de crear un marco institucional a tres niveles:
el de la prestación que se puede realizar mediante un ente autónomo, ya sea de carácter público o de carácter privado.
Es importante subrayar que el mero hecho de crear instituciones separadas no es suficiente para garantizar su independencia mutua. Sino que esta independencia se tiene que salvaguardar mediante toda una serie de mecanismos legales y institucionales que la apoyen. Este tema se desarrollará posteriormente.
Finalmente, aunque se habla mucho de la necesidad de separar roles, cabe observar que también puede existir el problema contrario. En muchos países, no es inusual que los roles se encuentren excesivamente fragmentados en numerosos organismos gubernamentales, y no solamente esto sino que duplicados entre esos mismos. Esta situación puede generar un estado de parálisis en un sector por la imposibilidad de alcanzar un consenso entre las diversas entidades involucradas.
2.3 Diseño del nuevo sector
Una vez identificados los objetivos de la reforma y realizado el diagnóstico del sector actual, el próximo paso sería definir la anatomía del nuevo sector.
Una faceta importante de este diseño es la
reestructuración del sector en cuanto a prestación de servicio.
Esto puede implicar:
por una parte, que se debe pensar si la organización industrial del sector es adecuada en cuanto a su nivel de centralización o descentralización;
por otra parte, que se debe pensar en una transformación en el carácter institucional de los entes prestadores que sirva para despolitizar los procesos de gerencia sectorial.
Finalmente, la definición y creación de las nuevas instituciones tiene que proceder pari passu con la racionalización y eliminación de las instituciones existentes. Este proceso de racionalización puede resultar políticamente más difícil que la creación de nuevos organismos, sin embargo su realización es de igual o mayor importancia en cuanto al éxito del proceso de reforma.
Los temas que aparecen en esta sección son de suficiente importancia para merecer una consideración más extensa en el resto del documento.
Regresando como punto de referencia a la Figura 1 que permite advertir la organización del temario, la sección anterior trató del proceso de reforma identificando sus tres etapas constitutivas. La presente sección empieza a desarrollar el tema del diseño del nuevo sector, en particular la reestructuración del sector. Como ya se ha indicado, la reestructuración del sector forma la base de la reforma y consiste en dos facetas relacionadas:
3.1 Estructura industrial
Más que cualquier otro servicio público, el servicio de agua potable y saneamiento básico exhibe una variación muy amplia en cuanto a su estructura industrial. Hablando en téminos generales se pueden nombrar tres modelos que representan diferentes grados de centralización y descentralización:
prestación a nivel nacional por un organismo centralizado-un modelo conocido en la América Central;
prestación a nivel regional, ya sea en términos de unidades políticas (el estado o la provincia) ya sea en términos de unidades hidrográficas (la cuenca)--dos ejemplos interesantes serían los de Chile y el Reino Unido;
prestación a nivel municipal, que es quizás el modelo más extendido a través del mundo-es el caso colombiano, y el de muchos países europeos como Francia y España.
Un país en vías de reforma sectorial debe considerar si la presente estructura industrial responde de modo adecuado a las condiciones y necesidades de la nación. La elección del grado de centralización y descentralización no se debe dejar impulsar únicamente por consideraciones políticas, sino que hay numerosas consideraciones económicas que se deben tener en cuenta para juzgar si una solución es apropiada en determinado caso. Estas se resumen en la Tabla 3.
Tabla 3: Diversos criterios para definir la estructura óptima industrial
| Dimensión Criterio de escala óptima |
| Eficiencia operacional
escala mínima eficiente de la tecnología Eficiencia en gerencia escala mínima eficiente de la administración Conservación medio-ambiental extensión de la cuenca hidrográfica Participación del sector privado unidad de suficiente atractivo comercial Control regulatorio factibilidad de vigilar el número de entidades Solidaridad social distribución de ingresos de los usuarios correspondientes |
Conservación medio-ambiental: en caso de que existan conflictos importantes en cuanto al uso del recurso hídrico entre los usuarios de diversas aglomeraciones, la organización de la industria de aguas según las fronteras de la cuenca hidrográfica puede resultar un método relativamente sencillo para mejorar el manejo del medio-ambiente acuático.
Participación del sector privado: si se pretende abrir el sector a la participación privada, es importante procurar que la estructura industrial ofrezca entidades de adecuado tamaño y atractivo comercial para atraer las inversiones deseadas. Por ejemplo, si las entidades ofrecidas son demasiado pequeñas las resultantes ganancias no compensarán el costo de solicitar el contrato de participación privada (Rivera, 1996).
Solidaridad social: por varios motivos, puede resultar deseable estructurar la industria de tal modo que cada empresa tenga representada entre sus usuarios una gama de estratos socioeconómicos. Esta estructuración ayuda a asegurar a la empresa un flujo más estable de ingresos, y proporciona una base para los subsidios cruzados en caso de que estos se consideren apropiados. A la vez, quizás sea la única manera de hacer factible la participación privada en la prestación de servicios a las zonas de bajos ingresos.
Está claro que cada uno de estos criterios es capaz de producir una conclusión muy diferente sobre la estructura óptima de un sector de agua y alcantarillado. Por consecuencia, es necesario identificar cuales son los criterios de mayor importancia en determinado caso. Lo que aquí se subraya es que no existe una solución única a la cuestión de la estructura óptima del sector.
3.2 Carácter institucional
El proceso de reforma, además de afectar la estructura institucional, es probable que tenga que impactar sobre su carácter institucional. Existen toda una gama de modalidades institucionales que se podrían escoger para una empresa de agua y alcantarillado. Entre ellas, una opción es la de recurrir a la participación del sector privado. No obstante, la privatización no es un concepto homogéneo, sino que se refiere a su vez a una serie de opciones donde varía tanto el grado de involucración como la asignación de actividades entre las agencias gubernamentales y la empresa privada.
3.2.1 Modalidades institucionales La Tabla 4 presenta un resumen de las diversas modalidades institucionales que se podrían implementar en el sector de agua y alcantarillado. La taxomonía ofrecida es a un nivel grueso, y cabe observar que existen numerosas matices dentro de cada una de las modalidades identificadas.Según la teoría económica, el comportamiento de una empresa depende en gran medida de los incentivos de su gerencia. Los siguientes puntos se pueden ver resumidos en la Tabla 4.
A un extremo, cuando la prestación es directamente por un organismo del estado, la gerencia del sector responderá principalmente a incentivos políticos, más que a las consideraciones técnicas y comerciales asociadas con la eficiencia de la empresa. Esto se debe a que la gerencia dependa directamente del estado en términos de presupuesto y de su seguridad de empleo.
El grado de influencia política se puede reducir mediante un proceso de corporatización para formar una empresa pública de carácter autónomo. Para ser verdaderamente eficaz, la corporatización debe asegurar esta autonomía mediante la independencia presupuestal y la seguridad de empleo de su gerencia. No obstante, aunque la corporatización ayude a reducir algunos de los obstáculos negativos asociados con la prestación estatal, no suele ser suficiente para inyectar en la empresa incentivos positivos hacia la eficiencia. Además la empresa suele seguir sujeta a las normas de empleo y remuneración que rigen el sector público y que pueden constituir impedimentos para una operación eficiente.
La siguiente opción sería la participación del capital privado mediante la institución de una empresa mixta donde existen accionistas privados los cuales están representados en la junta directiva. En este tipo de empresa se reduce todavía más la influencia política, pues los gerentes privados no dependen tan directamente del proceso político. A la vez, se aumentan los incentivos a la eficiencia
El próximo paso sería que la empresa se vuelva plenamente privada, ya sea indefinidamente mediante una venta permanente de activos o temporalmente mediante un contrato de participación privada. En ambos casos se logra un alto grado de independencia política y se consigue una empresa con mayores incentivos hacia la eficiencia. Estos derivan del ánimo al lucro que existe en una empresa privada, el cual impulsa a la gerencia a reducir los costos de la empresa con el fin de aumentar su ganancia.
Finalmente, la cooperativa aporta muchos de los beneficios de la empresa privada y a la vez puede tener ventajas adicionales. Esto se debe a que en el caso de la cooperativa no haya ninguna distinción entre la gerencia de la empresa y sus usuarios, y por lo tanto coincidan perfectamente sus intereses. Bajo las otras modalidades, los gerentes de la empresa son-o funcionarios del estado o empresarios privados-y por lo tanto en ambos casos no existe plena compatibilidad entre los intereses de la gerencia y de los usuarios, lo cual implica la necesidad de un marco regulador. No obstante, como modo de organización la cooperativa tiene linútaciones en cuanto a su escala de operación y su accesso a fondos de inversión.
Tabla 4: Rango de modalidades para las empresas prestadoras de servicio
| Modalidad Independencia política Incentivos a la eficiencia |
| Prestación pública directa
baja
ausentes Empresa pública corporatizada mediana / baja ausentes Empresa mixta mediana / alta presentes Empresa privada alta presentes Co-operativa alta presentes |
Por los motivos que se han ido desarrollando, resulta deseable como parte de un proceso de reforma apartarse del polo de la prestación pública directa y acercarse hacia el polo de la empresa privada o la cooperativa. La velocidad de esa transformación dependerá en gran medida de las siguientes consideraciones:
la factibilidad de atraer la participación privada. Los empresarios privados buscan a nivel internacional los países que mejores condiciones ofrecen para sus inversiones. Por este motivo, puede resultar dificil atraer la participación privada si el sector se encuentra en un estado muy desmejorado. Sucede con frecuencia que se presenten un número muy pequeño de empresas a los concursos, y en algunos casos solamente una, o incluso ninguna (Ochoa, 1996). En este sentido, la participación privada puede representar un callejón sin salida pues por una parte se pretende conseguir el mejoramiento del sector mediante la participación privada y por otra parte no es posible atraer la participación privada antes de haber conseguido ese mismo mejoramiento. La resolución a esta paradoja consiste en recurrir progresivamente a la involucración de entidades privadas.
la capacidad de regular una empresa privada. El éxito de una participación privada depende en gran parte de la capacidad del gobierno para implementar un marco regulador que proteja el usuario de la posición monopólico de la empresa prestadora, y a la vez defina los términos de interacción entre el gobierno y la empresa privada. Por ejemplo, la falta de un marco regulatorio bien definido fue uno de los motivos para el fracaso de la concesión de agua que se ofreció en Caracas. No obstante, hay que reconocer que una empresa pública goza de la misma posición monopólica que una privada y por lo tanto es cuestión de juzgar si las deficiencias regulatorias serán más problemáticas bajo un régimen de prestación pública que bajo un régimen de prestación privada.
Sobre todo, la modificación del carácter institucional del sector no se debe considerar como un fin en sí, sino como un medio para conseguir los objetivos ya identificados.
3.2.2 Participación del sector privado
En la clasificación anterior de modalidades institucionales se identificó a la participación privada como un mecanismo importante para conseguir los objetivos de la reforma. La complejidad de este tema hace que merezca un tratamiento más detallado el cual se le concede en la presente sub-sección.
Es importante establecer desde un principio que la participación del sector privado en la prestación de servicios de agua y alcantarillado no implica una apertura plena al mercado competitivo en el sentido convencional. Por esto último se entiende una situación donde varias empresas compiten simultáneamente en el mercado, lo cual permite que los usuarios puedan elegir entre ellas, y cambiar de una empresa a otra en caso de que no estén satisfechos con el servicio prestado. Este tipo de competencia impone una disciplina automática sobre las empresas, lo cual asegura que actúen en el interés de los usuarios.
Sin embargo, las características tecnológicas del sector de agua y alcantarillado están consideradas como las de un monopolio natural. Estas características están más claramente marcadas en el caso de las redes de distribución y colección cuya duplicación como consecuencia de la competencia claramente representaría un desperdicio de recursos. A simple vista parece que haya mayor posibilidad de introducir la competencia entre las plantas de tratamiento de aguas-así como en algunos países se ha introducido la competencia entre plantas de generación eléctrica-pero en la práctica esto tampoco resulta factible. El motivo es que el agua es un recurso de alto costo de transportación relativo a su valor económico. Por lo tanto, en la mayoría de los casos, no resulta rentable construir grandes redes de interconexión a nivel regional, nacional o internacional, como las que existen en el sector eléctrico. Sin estas interconexiones entre numerosas plantas de tratamiento no resulta posible implementar un proceso de competencia entre ellas.
Aunque no sea posible implementar la 'competencia en el mercado', mediante la participación privada si que se puede introducir la 'competencia para el mercado'. Este tipo de competencia se refiere a una situación en la cual varias empresas compiten para prestar un servicio monopólico durante un período determinado, lo cual puede aportar algunos de los beneficios de la plena competencia. Cuando más corta sea la duración del contrato, más frecuentemente se repite la competencia para el contrato, y más se aproxima la 'competencia para el mercado' a la 'competencia en el mercado'.
Existe una gama de opciones para la implementación de la participación del sector privado mediante la competencia para el mercado. Estas están definidas en la Tabla 5 donde se contrastan según las actividades asignadas al sector público y al privado en cada una de ellas.
Contrato de servicio: que es el menor grado de participación privada. Se trata de un contrato donde el agente privado proporciona un servicio estrechamente definido; por ejemplo, un programa de instalación de medidoras. Este tipo de contrato suele ser de corta duración (menos de cinco años) y se recompensa mediante un honorario. Las necesidades de vigilancia son mínimas.
Contrato de gestión: en el cual el empresario privado se ocupa de la operación y mantenimiento del sistema a nivel global. Estos contratos también suelen ser de corta duración. La recompensa sigue siendo mediante un honorario fijo, es decir que aunque el agente privado toma responsabilidad para la gestión de la empresa, no tiene contacto directo con los usuarios mediante la recaudación de ingresos. Es típico que el honorario varíe según los resultados conseguidos.
Contrato de arrendamiento: se distingue de los contratos de gestión por el hecho de que el contratista recaude sus ingresos directamente de los usuarios y pague una proporción de los mismos al estado como alquiler de los activos. Estos fondos suelen estar destinados a la financiación de las inversiones por parte del gobierno. En ciertos casos las responsabilidades del contratista pueden incluir la implementación de los programas de inversión financiadas por el estado. Este tipo de contrato suele durar entre 5-10 años.
Contrato de concesión: se distingue de los contratos de arrendamiento por el hecho de que el contratista sea responsable para financiar y ejecutar el programa de inversiones. La necesidad de permitir un período suficientemente largo para que el empresario privado pueda recuperar el costo de sus inversiones, implica que la duración de estos contratos se suele extender hasta entre 15-30 años.
Contratos BOT (Build-Operate-Transfer): todos los contratos definidos anteriormente se refieren a la operación de sistemas de infraestructura ya existentes. La participación del sector privado también se puede utilizar para construir nueva infraestructura-por ejemplo, plantas de tratamiento. Mediante este tipo de contratos, el empresario privado está otorgado a conservar el patrimonio del activo durante un período de 20-40 años, en el cual se puede servir de los ingresos recaudados para recuperar sus costos de inversión. Generalmente, estos ingresos se generan vendiendo los servicios generados por el nuevo activo a la empresa estatal prestadora del servicio. Al final de este período, el activo vuelve a ser patrimonio estatal.
Contratos BOO (Build-Operate-Own): se distinguen de los contratos BOT por el hecho de que los activos nunca regresen al patrimonio estatal sino que permanecen en manos privadas.
Finalmente, la participación del sector privado se puede conseguir de modo permanente mediante la ventas de activos. Cuando esto se hace mediante una subasta, también existe un elemento de competencia para el mercado. Alternativamente, esto se puede realizar mediante una. venta de acciones en la bolsa.

Cabe observar que en la América Latina el mecanismo quizás más frecuentemente utilizado a sido el de la concesión-generalmente a nivel de ciudad metropolitana o capital de provincia. También se han dado algunos casos de contratos de tipo BOT para la construcción de nuevas plantas de tratamiento.
Estas diversas opciones no se deben considerar como alternativas que se excluyan mutuamente. Una estrategia para la participación del sector privado-que es la que fue adoptada en la Ciudad de México-podría ser la de empezar por los mecanismos más modestos e ir aumentando sucesivamente el alcance y la duración de los contratos. En cuanto a la elección entre las modalidades identificadas conviene contrastarlas según el grado de su(s) (véase la Tabla 6):
Tabla 6: Características de las diversas opciones para la participación del sector privado
| Potencial para mejoramiento | Efecto fiscal |
Inplicaciones ideológicas | Riego asumido por el privado | Monitoreo del contrato | |
| Contrato de servicio | mínimo | mínimo | mínimas | mínimo | mínimas |
| Contrato de gerencia | mínimo | mínimo | mínimas | mínimo | mínimas |
| Contrato de arrendamiento | mediano | mediano bajo | máximas | mediano | medianas |
| Contratos de concesión |
máximo | mediano alto |
máximas | máximo | máximas |
| Contratos tipo BOT |
mediano | mediano | medianas | máximo | medianas |
| Contratos tipo BOO | mediano | mediano | medianas | máximo | medianas |
| Ventas de activos | máximo | máximo | máximas | máximo | n/a |
Primero, en cuanto al potencial para conseguir un mejoramiento en el servicio prestado al usuario, se han dividido las opciones en tres categorías.
Las concesiones combinan las funciones de operación e inversión en un contrato que abarca todo el conjunto de la infraestructura. Por lo cual, este tipo de contrato-junto con la venta total del activo-es el que mayores posibilidades tiene para el mejoramiento del servicio. La desventaja de la concesión, comparada con la privatización permanente, es que los incentivos a la eficiencia se suelen ir reduciendo hacia el final del período contratado.
Segundo, en cuanto al efecto fiscal de las diversas opciones identificadas se pueden distinguir entre tres categorías.
La venta de activos que, además de reducir el nivel de subsidio operacional y aportar fondos de inversión, genera ingresos directamente para el gobierno.
Tercero, las opciones se pueden contrastar según sus implicaciones político-ideológicas.
Los contratos de servicio y de gestión son mecanismos de privatización de bajo perfil, dado que no hay transferencia de patrimonio y el contratista privado no tiene contacto directo con el usuario del servicio. En los contratos de BOT y BOO aunque existe una transferencia de patrimonio, la empresa privada sigue sin tener contacto directo con el público.
Los contratos de arrendamiento y concesión representan un paso más grande hacia la participación del sector privado, pues el contratista asume todas las responsabilidades de recaudación de ingresos y atención al usuario. Por este motivo es una privatización claramente percibido por el público. Las implicaciones son mayores cuando más largo sea el período del contrato. En el caso de la venta de activos, se añade el hecho de transferencia permanente del patrimonio.
Cuarto, es importante señalar como los diversos contratos varían según la asignación de riesgos entre el sector público y el privado. Para comprender este tema, conviene diferenciar entre tres tipos de riesgo:
riesgo en cuanto a gastos operacionales: se refiere al hecho de que los gastos operacionales pueden variar inesperadamente como consecuencia de volatilidad en la tasa de inflación o de cambio, o los costos de materiales primarios o de los salarios;
riesgo en cuanto a ingresos: se refiere al hecho de que los ingresos de la empresa pueden variar ya sea por fluctuaciones imprevistas en el nivel de demanda, o por dificultades experimentadas en cuanto a la recaudación;
riesgo en cuanto a inversiones: se refiere al hecho de que el costo de implementar un proyecto de inversiones puede acabar siendo mucho más que lo que originalmente se estimó.
Siguiendo esta taxonomía se puede ver que:
En los contratos de servicio y de gestión se asume únicamente el riesgo que los gastos operacionales diverjan del honorario fijado al principio del contrato. No obstante en los contratos de gestión este riesgo puede ser considerable cuando-como suele suceder-se desconoce el estado de mantenimiento de los activos. En estos casos, es aconsejable realizar trabajos de carácter preparativo- por ejemplo, la compilación de un inventario de activos-por medio de un contrato de servicio, antes de recurrir a un contrato de gestión.
En los contratos de arrendamiento se asume adicionalmente el riesgo de ingresos, pues estos dependen directamente de lo que paguen los usuarios. Por este motivo, deficiencias en el registro de consumidores, unidas a bajos niveles históricos de facturación y recaudación, crean un ambiente poco atractivo para un contrato de arrendamiento. Como ya se ha sugerido, esto puede implicar la necesidad previa de un contrato de servicio para remediar estos problemas, antes de poder pensar en ofrecer un contrato de arrendamiento.
Bajo las restantes opciones se asume adicionalmente el riesgo de inversión. Este riesgo llega a ser particularmente grande en el caso de los contratos BOT y BOO donde el contratista solamente se puede valer de los ingresos generados por el nuevo activo para financiar su inversión original, y de allí se da el caso de que en los contratos BOT y BOO, la empresa pública cliente del inversionista privado garantice cierto flujo de ingresos mediante un contrato de tipo 'take or pay'.
Finalmente, las diversas opciones para la participación del sector privado tienen diferentes implicaciones para las necesidades de monitoreo del contrato. Como ya se ha explicado, las características tecnológicas del sector de agua y alcantarillado implican que la prestación del servicio sea inevitablemente de carácter monopólico. Aunque pueda haber algún proceso de competencia para el mercado, los efectos de esta se diluyen cuando más largo sea la duración del contrato.
No obstante, los contratos de larga duración son imprescindibles si se pretende involucrar al sector privado en la financiación de las inversiones. En estos contratos de más larga duración el nivel de riesgo es alto dadas las muchas variables que se pueden alterar durante tan largo período. Resulta prácticamente imposible definir con anticipación reglas que sean capaces de resolver todas las dificultades e imprevistos que puedan surgir, y por consecuencia se necesitan oportunidades periódicas para reajustar los términos del contrato.
Por consecuencia, cuando más largo sea el período de participación privada más grande es la necesidad de que se defina claramente un proceso de regulación (Rivera, 1996). Este es uno de los temas que se desarrollará en la siguiente sección.
Siguiendo con el desarrollo de la anatomía del nuevo sector se pasa de la reestructuración de la industria a la segunda etapa del diseño: la creación de instituciones gubernamentales. Las relaciones entre estos dos temarios, que es una relación de complementaridad, queda ilustrada en la Figura 1. Como lo indica la figura, la reforma de dichas instituciones tiene dos facetas:
En ambos casos, una pregunta fundamental que reaparece al considerar la creación de instituciones gubernamentales es el grado de centralización o descentralización que se desea adoptar. Hasta cierto punto, esto debe seguir la estructura escogida para la industria y el sistema político del país, pero a la vez surgen otras consideraciones relevantes que se resumen en la Tabla 7.
La descentralización de las funciones de política y regulación puede tener su atractivo en países grandes donde existe mucha variación en las condiciones locales del sector-tanto las hidrográficas, como físicas y sociales.
La centralización de estas funciones, por otra parte, facilita la coordinación de política a nivel nacional en caso que hayan interacciones significativas entre el sector de agua y saneamiento en diversas regiones de un país. Además tiene la ventaja de reducir el costo de desempeñar estos roles públicos; esta consideración puede ser muy importante en países donde existe una escasez de recursos humanos.
Tabla 7: Consideraciones que favorecen la centralización o la descentralización
| En favor de la centralización | En favor de la descentralización |
|
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En todo caso, por muy descentralizada que sea la estructura escogida, sigue siendo imprescindible conservar algún organismo de política sectorial a nivel del gobierno nacional.
Una característica muy importante del sector de agua potable y saneamiento, es el hecho de que su política y regulación abarquen una multiplicidad de aspectos, lo cual genera un número elevado de partidos interesados. Por ejemplo, el sector impacta sobre:
Como consecuencia, pueden haber múltiples ministerios que se consideren de cierta forma responsables del sector y-a la vez-existe la posibilidad de crear múltiples agencias regulatorias cada una con responsabilidad por algún aspecto determinado del sector. La Tabla 8 considera los factores que favorecen la integración o la separación de estas diversas competencias.
Cuando las competencias permanecen separadas, es inevitable que surjan conflictos entre los diversos partidos interesados. Un ejemplo importante sería en la selección y prioritización de los proyectos de inversión. Por ejemplo, el ministerio encargado de desarrollo económico tendrá tendencia a apoyar proyectos que aumentan la cobertura del servicio, mientras que el ministerio encargado del medio-ambiente podrá considerar más importante la construcción de plantas de tratamiento de aguas servidas.
La integración de las competencias en un solo organismo de política o de regulación sectorial puede resultar en un proceso de prioritización más racional y coherente. Por otra parte, existe la posibilidad de que dentro del organismo integrado domine uno u otro aspecto del sector y se pase por encima de los demás. Otra consideración es que puede resultar deseable, desarrollar una política de salud pública o de medio-ambiente que se aplique de modo consistente en todos los sectores de la economía. Esto resultará más difícil si la función esta asignada a un ente sectorial.
Como lo demuestra la Tabla 8, en la América Latina existen ejemplos de ambos modelos (Di Tella and Foster, 1996): en Buenos Aires, Argentina y en Chile el mismo ente regulador se encarga de vigilar los precios del servicio de agua potable y a la vez monitorear el cumplimiento con las normas de salud pública; mientras que, en Perú y Colombia, se decidió separar institucionalmente estas dos competencias.
Otro país que ha seguido el modelo de competencias separadas es el Reino Unido, donde existen tres organismos estatales encargados de regular el sector de agua y alcantarillado: el Office of Water Services (OFWAT) se ocupa de la regulación económica mientras que el Drinking Water Inspectorate (DWI) y el Environment Agency (EA) monitorean respectivamente la calidad del agua potable y el medio-ambiente acuático. Durante el período 1989-94 surgió un conflicto interesante entre el OFWAT--cuyo objetivo era de reducir los precios del agua-y la agencia de regulación medio-ambiental-cuyo propósito era de exigir mayores inversiones en plantas de tratamiento (Helm & Rajah, 1994). La obvia incompatibilidad de estos dos objetivos dio lugar a una serie de negociaciones entre estos diversos entes en las cuales acabó triunfando la perspectiva del regulador económico.
Tabla 8: Consideraciones que favorecen la integración o separación de competencias
| En favor de competencias integradas | En favor de competencias separadas |
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Tabla 9: Estado de integración o
separación de regulación de precios
y calidad de agua potable en cuatro países sud-americanos
| Entre | País | Regulación de precios |
Regulación de calidad |
| ETOSS SSS CRA SNSS
|
Argentina (Buenos Aires) Chile Colombia Perú
|
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x x |
4.1 Política sectorial
Ya se ha hablado de las consideraciones institucionales que deben informar la creación de un ente responsable por la política del sector. Esta sección pasa a considerar el contenido de dicha política, que tiene dos facetas principales:
4.1.1 Política de inversión sectorial
Un papel fundamental de la política es definir el plan nacional para el sector, el cual debe establecer la estrategia sectorial a mediano y largo plazo. En caso de que la formación de la política se haya descentralizado, la mayor parte de esta estrategia se definiría a nivel sub-nacional, y el plan nacional se limitaría a temas de coordinación entre las distintas regiones.
El plan tiene que operar a tres distintos niveles, definiendo:
Las metas sectoriales que se fijan por medio del plan deben corresponder a los siguientes aspectos:
El plan debe ser apoyado por un nivel de estudios que permita advertir la factibilidad y la coherencia de las metas que se están definiendo. No obstante, es preferible que el plan nacional se exprese en estos términos gruesos, y no pretenda definir a nivel detallado los proyectos de inversión requeridos pues este papel corresponde mejor a los organismos prestadores de servicio.
Como la situación mas generalizada es que quede mucho por conseguir en el sector de agua y alcantarillado, y los fondos de inversión sean limitados, es imprescindible que la política logre introducir un auténtico sistema de prioritización entre las distintas metas que se podrían poner. Por ejemplo, cuales son las prioridades de inversión entre las zonas urbanas y las rurales, entre el servicio de agua potable y el servicio de saneamiento básico, entre el aumento de cobertura y el mejoramiento del servicio para los usuarios ya conectados? Para definir esta jerarquía, un análisis de tipo costo-beneficio-por muy esquemático que sea-puede ayudar a identificar las áreas que merecen prioritización.
4.1.2 Política de solidaridad social
La prestación de agua potable y saneamiento básico siempre se ha considerado como uno de los servicios públicos más esenciales,y por lo tanto de carácter fuertemente social. El carácter social del servicio tradicionalmente se ha reflejado en todo una serie de características de la política sectorial, entre ellas:
Los procesos de reforma sectoriales con frecuencia resultan en un ascenso en el nivel de las tarifas cobradas, mientras que la posible involucración del sector privado suele aumentar el uso de la desconexión como sanción a los usuarios no-pagadores. Ambos efectos pueden tener fuertes impactos sociales y por lo tanto impulsan a una reconsideración de la política de solidaridad social hacia el sector.
En los últimos años se ha empezado a cuestionar si las medidas tradicionales de solidaridad social ya enumeradas, realmente han sido eficaces en ayudar a los estratos más necesitados de la sociedad. Estas dudas se explican por el hecho de que la conexión a estos servicios públicos suele estar sujeta a una distribución fuertemente regresiva. Por ejemplo, en el Perú las tasas de conexión varían entre el 90% para el estrato más alto y 40% para el estrato más bajo. Obviamente, la población no conectada al servicio no se puede beneficiar de cualquier sistema de subsidios directos o cruzados que pueda existir. Al contrario, esta población debe conseguir su agua de los vendedores privados los cuales cobran tarifas que pueden ser entre 10 a 100 veces más altas por unidad que las que son cobradas por las empresas públicas (OXERA, 1996a).
Estos datos sugieren la deseabilidad de reformar el diseño de las políticas de solidaridad social. El proceso de reforma debe responder a tres preguntas fundamentales:
Las opciones están resumidas en la Tabla 10.
La elección fundamental en cuanto al impacto social está entre sistemas que facilitan el acceso al servicio para la población que todavía no se encuentra conectada, y sistemas que reducen el costo de consumir el servicio para la población ya conectada. Las consideraciones ya expuestas sugieren que en países con bajas tasas de conexión, promover el acceso al servicio puede ser una política más eficaz para alcanzar los estratos más necesitados. El deseado impacto social se podría definir de modo todavía más estrecho, prioritizando por ejemplo las zonas urbanas o las rurales.
Cualquiera que sea el deseado impacto, la política social se tendrá que financiar o por impuestos generales, o mediante algún tipo de sobrecargo tarifario. La elección entre estas dos opciones se suele basar en consideraciones de carácter pragmáticas. Hasta que punto resulta factible generar fondos por medio de estas dos alternativas? En caso de que se opte por el sobrecargo tarifario, es importante que este se administre de modo transparente, para que se sepa cuantos fondos se están recogiendo, como y de quien.
Finalmente, el mecanismo escogido debe minimizar los costos administrativos de la hnplementación de la política, pero a la vez asegurar que los fondos alcancen el grupo identificado. Cuando se trata de facilitar el acceso al servicio, la única opción es la de un sistema de subsidios a la conexión, ya sean procedentes directamente del gobierno o administrados por la empresa pública utilizando los fondos de sobrecargo. Pero cuando se trata de reducir el costo del consumo, existen dos posibilidades. Los subsidios se pueden pagar directamente al grupo identificado, o se pueden distribuir mediante ajustes en la estructura tarifaria diseñados para favorecer determinado tipo de usuarios-por ejemplo tarifas que varían según el nivel de consumo o según la localidad del consumidor Aunque esta última estrategia puede resultar menos costosa administrativamente, a la vez reduce la precisión con la cual los fondos alcancen al grupo social que se pretende ayudar mediante la política.
Tabla 10: Opciones para el diseño de una política social
| Impacto social Fuente de financiación Mecanismo |
| Acceso al servicio
impuestos generales
subsidios a las conexiones sobrecargo tarifario subsidios a las conexiones |
| Reducir costo del consumo
impuestos generales
subsidios directos sobrecargo tarifario subsidio cruzado |
Dos de los ejemplos más citados de política de solidaridad social son los de Chile y Colombia.
El sistema chileno consiste en subsidios directos a las familias más necesitadas, financiadas del presupuesto público y administradas mediante las municipalidades. La eligibilidad para los subsidios se define mediante una serie de criterios rigurosos y se revisa cada tres años. Los subsidios no cubren el costo total del consumo, y solamente se pagan mientras el consumidor aporta su fracción de la cuenta. El sistema ha logrado un nivel de cobertura alto en las zonas urbanas, y con un gasto total de US$12m paga entre el 40 % -85 % del consumo de las familias de bajos ingresos.
El sistema colombiano está basado sobre una clasificación de propiedades según cinco estratos socio-económicos. Los consumidores pertenecientes a los estratos altos pagan un sobrecargo por encima de su tarifa que no debe superar el 20% de su valor. Los fondos resultantes son distribuidos a los consumidores de estrato bajo que reciben un subsidio en su tarifa. No obstante, la tarifa no puede bajar más abajo del nivel requerido para cubrir los gastos operacionales del sistema.
El sistema chileno tiene la atracción de ser un modo muy eficiente de beneficiar a los consumidores de bajos ingresos, no obstante su implementación requiere una capacidad administrativa y una disponibilidad de fondos gubernamentales que no siempre se encuentran en otros países.
4.2 Regulación
El segundo papel que debe empeñar el gobierno en el nuevo marco institucional es el de regulador de las empresas prestadoras de servicio, ya sean estas públicas o privadas. El propósito de la regulación es de asegurar la implementación, a nivel detallado, de las metas sociales definidas mediante el proceso político. La regulación tiene dos facetas importantes que se desarrollarán en las siguientes sub-secciones:
En este contexto, ayuda visualizar la regulación como una especie de contrato que se acuerda entre la sociedad (representada por el ente regulador) y la empresa, para la prestación del servicio de agua y alcantarillado. Los contratos suelen consistir en dos elementos, la definición del servicio deseado y la compensación del contratista. Bajo esta perspectiva, la faceta social de la regulación corresponde a la definición del nivel de servicio deseado por la sociedad, mientras que la faceta económica de la regulación corresponde a la compensación del contratista. En algunos casos, como los de competencia para el mercado, este contrato se vuelve muy explícito, por ejemplo mediante una concesión. No obstante, aún cuando no se trata de estos casos no se debe perder vista del contrato como modelo conceptual del proceso regulatorio.
La regulación bien ejercida debe aportar beneficios significativos a la nación pues tiende a aumentar la eficiencia y la responsabilidad de las empresas prestadoras del servicio. No obstante, la regulación también contrae ciertos costos-no solo en cuanto a la financiación del ente regulador sino también relacionados con la carga administrativa que el proceso de regulación impone a las empresas reguladas. A la vez, existe la posibilidad que la regulación se 'capture' por intereses ajenos y acabe no siendo eficaz.
Antes de pasar a la consideración del contenido de la regulación, cabe hacer unos comentarios sobre el carácter institucional del organismo (o los organismos) encargados de desempeñar este papel. Para ilustrar algunos de estos temas la Tabla 11 proporciona un perfil institucional de los entes reguladores del sector de aguas en cuatro países sud-americanos que han pasado por un reciente proceso de reforma (Di Tella and Foster, 1996).
Tabla 11: Perfil institucional de cuatro entes reguladores de agua potable sud-americanos
| Ente | País | Plantilla | Dirección | Presupuesto | Financiación |
| ETOSS | Argentina | 67 | comisión (6) | US$ 5.8m | sobrecargos |
| SSS | Chile | 103 | superintendente | US$ 4.4 m | fondos públicos |
| CRA | Colombia | 16 (+17)1 | comisión (5) | US$ 2.5m | sobrecargos |
| SNSS | Perú | 100 | comisión (6) | US$ 4.0m | sobrecargos |
1 Se refiere a consultores que apoyan a la comisión
Un requisito fundamental para que la regulación opere de modo eficaz es que haya cierto grado de autonomía frente al proceso político. Esta autonomía es difícil de conseguir, y por lo tanto se tiene que salvaguardar mediante una serie de mecanismos institucionales. Entre ellos, los más importantes son los que se refieren a la financiación y a la plantilla del ente regulador.
En términos financieros, la autonomía se consigue asegurando que el ente regulador no dependa para su presupuesto de los fondos gubernamentales. Como alternativa, en muchos países se está utilizando un sistema de financiación que está basado sobre algún tipo de sobrecargo a las empresas que componen el sector. Con la excepción de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SSS) chilena, este es el modo de financiación escogido en los cuatro casos ilustrados en la Tabla 11. Por ejemplo, las actividades del Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios (ETOSS) en Buenos Aires se financian mediante un sobrecargo de 2.67% en las tarifas.
En términos de plantilla, lo importante es evitar que los funcionarios del ente regulador no se encuentren sujetos a ser nombrados y despedidos arbitrariamente por motivos políticos o como resultado de cambios de ministro o de gobierno. Aquí pueden contribuir varios mecanismos, por ejemplo: la existencia de plazos fijos de empleo que no coincidan con el ciclo político, y criterios objetivos y técnicos para el nombramiento de los empleados. Como lo indica la Tabla 11, los entes reguladores suelen tener alrededor de 100 empleados. Una excepción es la Comisión Reguladora de Agua (CRA) colombiana que tiene una plantilla fija de solamente 16 empleados. Esta comparación se complica por el hecho de que la CRA disponga de un igual número de consultores de corto plazo lo cual aumenta--de modo flexible-sus capacidades técnicas. A la vez, la CRA no tiene ninguna responsabilidad de monitoreo sino que este papel se desempeña por un organismo complementario-la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.
Una última consideración es la de definir la dirección del ente regulador. Los dos modelos más difundidos son los del director único-véase el caso chileno-o la comisión de directores-que existe en Argentina, Colombia y el Perú. La Tabla 12 indica las ventajas y desventajas de cada uno de estos modelos.
Por una parte, el modelo de la comisión parece tener muchos atractivos. Además de aportar una variedad de perspectivas al proceso regulatorio, ofrece mayor estabilidad dado que los miembros de la comisión se pueden re-emplazar uno por uno de manera rotativa. También se considera que el hecho de que hayan determinado número de comisionarios impide que sean capturados por intereses ajenos, ya sean políticos o industriales.
Por otra parte, también existe el peligro de que la necesidad de conseguir un acuerdo al nivel de comisión obstaculiza la toma de decisiones, y impida que el organismo logré conseguir una transformación radical. Este problema se puede resolver mediante el modelo de un solo director.
En caso de que se elija el modelo de comisión, surge el tema importante de la composición de la misma. En particular, existe la cuestión de que si la comiisión debiera incluir representantes de otras instituciones, como las que tienen responsabilidad de la política sectorial. Este es el caso colombiano, donde la comisión regulatoria se compone de tres expertos de dedicación exclusiva más los Ministros de Desarrollo Económico y Salud. Este modelo asegura la aportación de diversas perspectivas sobre el proceso de regulación, pero a la vez reduce la independencia política de la comisión.
Tabla 12: Consideraciones que favorecen director o comisión a la cabeza de un ente regulador
| En favor de un solo director | En favor de una comisión |
|
|
Habiendo resaltado las principales cuestiones que surgen en cuanto al diseño de un ente regulador, se pasa ahora a la consideración del contenido del marco regulatorio ya sea el aspecto econónúco o el aspecto social.
4.2.1 Regulación económica
El objetivo de la regulación económica es proteger a los usuarios de los abusos
que pueden resultar en un mercado de monopolio, como lo suele ser el del sector de agua y
alcantarillado. La falta de competencia que define el monopolio tiene el efecto de
eliminar todas las disciplinas del mercado, las cuales deber ser re-emplazadas mediante la
operación del proceso regulario.
Concretamente, existe el peligro de que haya dos tipos de ineficiencia:
La variable fundamental mediante la cual la regulación pretende remediar estos dos tipos de ineficiencia es la tarifa. Cabe distinguir entre dos aspectos de la tarifa:
(i) El nivel absoluto de la tarifa
El nivel absoluto de la tarifa depende de dos cosas:
La situación más generalizada en el sector de agua y alcantarillado está ilustrada en la Figura 3. Por una parte, los costos suelen estar muy por encima del nivel asociado con una empresa eficiente. Por otra parte, las tarifas no suelen cubrir los costos. En muchos casos, los subsidios son tan grandes que las tarifas actuales no serían suficientes ni para cubrir los costos de una empresa eficiente.
La meta de la regulación en estos casos debe ser de
promover a través del tiempo tanto la disminución de los costos de la empresa como el
aumento de sus tarifas, hasta que estas dos variables eventualmente coincidan en el nivel
eficiente de operación. Aunque se debe reconocer que esta meta no se puede conseguir
instantáneamente sin algún período de transición, también es importante no caer en la
dilación.
Se requiere un verdadero compromiso a elevar progresivamente el nivel de la tarifa durante
un período determinado que caiga dentro del corto o mediano plazo. Cabe observar que la
aceptabilidad pública de dicho ascenso es facilitada si durante el mismo período se
puede lograr una apreciable mejoría en la calidad del servicio aportado al consumidor. En
este contexto, la participación del sector privado puede servir de mecanismo tanto para
conseguir la deseada mejoría en la calidad del servicio como para cementar el compromiso
a incrementar sucesivamente las tarifas.
Este proceso de convergencia se consigue mediante un acuerdo entre el regulador y la empresa en cuento a:
Figura 3: Relación entre costos, tarifas y subsidios y su evolución a través del tiempo

E - Nivel eficiente de costos y tarifas
C - Nivel actual de costos
T - Nivel actual de tarifas
S - Nivel actual de subsidios
Conjuntamente, estas dos variables determinan la tasa anual de decremento del subsidio directo a la empresa prestadora de servicio.
El problema fundamental del regulador es obtener suficiente información sobre el estado técnico y financiero de la empresa para poder determinar el nivel apropiado de dichas tasas. Surgen varias dificultades que pueden ser más o menos graves según las condiciones del país:
primero, en algunos países sencillamente no existe la información requerida por el proceso regulatorio;
segundo, en otros países aunque exista la información requerida la ausencia de normas de contabilidad adecuadas impide la interpretación de estos datos y sobre todo su comparación entre distintas empresas-la longevidad de los activos del sector de agua y alcantarillado implica que la impresión que se forma de una empresa puede variar mucho según las normas de contabilidad que se utilizan para evaluar su situación;
tercero, aún en países donde existen suficientes datos que conforman con las deseadas normas de contabilidad sigue habiendo un problema más fundamental que es que el regulador nunca puede conocer las condiciones de una empresa tan bien como las conocen sus propios gerentes. Esto implica que la gerencia se puede aprovechar de sus conocimientos superiores para persuadir al regulador que la situación de la empresa es mucho más débil que en realidad lo es.
Mientras, los primeros dos problemas se pueden resolver mediante adecuados esfuerzos y dado suficiente tiempo, el tercer problema es de carácter fundamental y constituye el punto flaco de la regulación en todos los países. Hasta cierto punto los procesos de competencia para el mercado pueden ayudar a remediar este problema pues sirven para revelar el nivel eficiente de costos. Pero por otra parte, estos procesos de competencia suelen ser en cierto grado deficientes. Por ejemplo, en muchos de estos concursos el número de postores es muy bajo; a la vez existe la posibilidad el ganador a renegocie la tarifa después de concluirse el concurso.
A grandes rasgos los datos requeridos para determinar el nivel de ingresos que se le debe conceder a la empresa son los siguientes:
La determinación de cada uno de estos elementos es un tema grande en sí, y cae fuera del ámbito del presente trabajo. No obstante, cabe observar que--en todo caso-la tarea de asesorar la condición de determinada empresa puede resultar más fácil si existen otras empresas en el sector de carácter más o menos similar. Pues, el regulador puede aprender mucho mediante la comparación del desempeño de varias empresas.
Finalmente, existen dos modos de implementar la regulación del nivel absoluto de tarifas, estas se conocen por los sistemas de:
Es posible exagerar el contraste entre estos dos modelos de regulación. Sin embargo, las diferencias que existen entre ellos-aunque sutiles-son importantes. Estas conciernen la frecuencia y el carácter de la revisión periódica del nivel absoluto de las tarifas y se resumen en la Tabla 13.
Bajo el modelo 'tasa de retorno', las tarifas se ajustan frecuentemente para reflejar cambios en las condiciones económicas bajo las cuales opera la empresa. Tanto la empresa como el regulador tiene la discreción de pedir una revisión de precios cuando le parezca necesario. Estas revisiones, que suelen suceder anualmente, se basan sobre los datos retrospectivos del último año.
Bajo el modelo 'tope de precio', las revisiones de tarifas son mandatarios cada cuatro o cinco años, pero no es admisible ajustar los precios durante este período por mucho que cambien las condiciones económicas que afectan la empresa. Dado el largo período de revisión, la fijación de los precios se tiene que basar sobre pronosticaciones de las variables claves.
Tabla 13: Las diferencias entre los
modelos de regulación basados
en la tasa de retorno y el tope de precios
| Tasa de retorno | Tope de precio | |
| período de revisión de precios
carácter de la revisión base de la revisión
|
corto (anual) discrecional retrospectiva
|
largo (multi-anual) obligatorio prospectiva
|
Las características contrastantes de estos modelos de regulación tienen dos implicaciones importantes.
El modelo 'tasa de retorno' reduce el nivel de riesgo experimentado por las empresas, pues los precios se están ajustando continuamente a las variaciones en sus circunstancias. Por otra parte, las empresas no tienen mucho incentivo para aumentar su eficiencia, pues tan pronto reducen sus costos el regulador interviene para bajar los precios al usuario de modo que la empresa no se beneficia de estos esfuerzos.
El modelo 'tope de precio' crea fuertes incentivos para aumentar la eficiencia de la empresa, pues como los precios no se ajustan durante unos años la empresa puede retener las ganancias generadas por la reducción de costos hasta la próxima revisión de precios. Por otra parte, las empresas enfrentan un nivel de riesgo más alto, pues en caso de que cambien radicalmente sus circunstancias económicas tienen que esperar hasta la próxima revisión para conseguir un ajuste de precios.
Como conclusión se puede observar que el mecanismo de:
'tasa de retorno' puede resultar el más conveniente en una situación donde se desea financiar un alto nivel de inversiones y por lo tanto interesa minimizar el riesgo de la empresa para reducir su costo de capital;
'tope de precios' tiene mayor atractivo en una situación donde el objetivo es aumentar la eficiencia de una empresa.
(ii) La estructura tarifaria
Aunque el control del nivel absoluto de la tarifa sea el objetivo fundamental de la regulación, también es aconsejable que el regulador dicte principios que rijan la estructura tarifaria. El diseño de la misma tiene dos impactos importantes:
Este segundo tema ya se ha desarrollado bajo la sección que trató de la política social donde se habló de la posibilidad de utilizar subsidios cruzados con el fin de promover la solidaridad social. Por consecuencia, aquí se tratará solamente el tema de la eficiencia. No obstante, cabe observar que pueden existir conflictos entre una estructura tarifaria que promueva la eficiencia y una que apoye la solidaridad social. Entonces existe la posibilidad de que haya que elegir entre estas dos metas.
Según la teoría económica, la eficiencia en cuanto al consumo depende de las dos siguientes condiciones:
la existencia de contadoras que permitan que los consumidores sean cobrados según su nivel de uso;
una tarifa por unidad de consumo que corresponda al costo económico marginal del abastecimiento.
Aunque estas dos condiciones parezcan claras y incontrovertibles, cabe profundizar un poco en lo que implica cada una de ellas en el contexto de un sector poco desarrollado.
Primero, en muchos países las tasas de cobertura de la micro-medición son relativamente bajas. Por lo tanto, el cumplimiento con la primera condición señalada por la teoría económica implica una inversión significativa y además costos administrativos adicionales asociados con el mantenimiento y la lectura de las micro-medidoras. Estos gastos tienen la característica de 'costos de transacción', que deben ser pesados contra los beneficios que puede aportar el uso de esta tecnología, véase el resumen de la Tabla 14.
Además, el funcionamiento eficaz de un sistema de micro-medición depende de otras condiciones del sistema de abastecimiento, tanto físicas como sociales.
Referente a las condiciones físicas, en algunos casos la baja continuidad del servicio o la turbiedad del agua abastecida puede perjudicar e incluso impedir el funcionamiento de la micromedición.
Referente a las condiciones sociales, la instalación de micro-medidores ofrece oportunidades de fraude que no existen bajo otros sistemas tarifarios que no dependen del nivel de consumo.
Los beneficios que aporta la micro-medición se pueden dividir en dos clases, los que se deben a:
La instalación de micro-medidoras conduce a una reducción en el nivel de consumo del agua. Esto se debe a que el costo marginal de consumir un metro cúbico sube desde cero al nivel de la tarifa volumétrica. La magnitud de esta reducción en consumo dependerá en parte del nivel de la tarifa y en parte de la sensibilidad del consumidor al incremento en el costo marginal del agua. Esta sensibilidad será más grande cuando mayores oportunidades tenga el consumidor de aumentar la eficiencia de su uso y evitar desperdicios. También se debe reconocer que, por muy alta que sea la tarifa marginal en teoría, si la empresa no logra recaudar esta tarifa del usuario se seguirá careciendo de incentivo para ahorrar el agua.
A la vez, la existencia de micro-medición proporciona mejor información al prestador de servicio sobre el flujo del agua a través del sistema distributivo. Esto puede ayudar a ubicar lugares donde existen grandes fugas y de este modo reducir el nivel de pérdidas. También, mediante la micro-medición, el usuario se volverá consciente de fugas que puedan existir en su propio sistema de tuberías. En ambos casos, se logrará ahorrar un volumen de agua que anteriormente se estaba desperdiciando.
No obstante, es importante observar que ahorrar el agua solo es valioso en una situación de escasez en la cual el valor económico del recurso es alto. Por ejemplo-aunque no sea la situación más generalizada-en un lugar donde la oferta del agua está muy por encima de la demanda, el valor económico del agua se puede aproximar a cero. En estos casos, existe la posibilidad de que la micromedición no justifique las inversiones requeridas.
En conclusión, lo importante es no adoptar una posición dogmática hacia la micro-medición sino evaluar, en determinado caso, los costos y beneficios de su adopción.
Tabla 14: La relación costo-beneficio para la instalación de micro-medidoras
|
costo de instalar, mantener y revisar micro-medidoras < valor económico del agua (volumen de agua ahorrada en el consumo + volumen de agua ahorrada en la distribución) |
La eficiencia en cuanto al consumo que se pretende conseguir mediante la instalación de micro-medidoras depende además de que se adopte una tarifa que corresponda al nivel del costo marginal económico. Aunque esto sea una meta válida a largo plazo, en la práctica existen varios problemas con la aplicación de este principio:
como se ilustró en la Figura 2, habrá que esperar algunos años hasta que el nivel absoluto de la tarifa se aproxime al costo económico;
el costo marginal es un concepto teórico, y no existe una cantidad única que corresponda a este concepto sino que las estimaciones del costo marginal que se pueden hacer varían según los suposiciones que se utilizan;
es probable que el costo marginal varíe de modo significativo entre consumidores ubicados en diversas zonas geográficas, y si es así la aplicación estricta de este principio resultaría en variaciones tarifarias que se pueden considerar administrativamente demasiado complejas o que aporten desventajas sociales.
Por consecuencia, en la realidad se suelen utilizar estructuras tarifarias que corresponden imperfectamente al concepto de costo marginal.
En situaciones donde no resulta aplicable la micro-medición por los motivos que se han indicado, la alternativa sería un sistema de tarifas basado sobre determinadas características de los usuarios. Existen muchas variedades de este sistema, quizás el más corriente es el que se basa sobre el tipo de vivienda que se puede clasificar por valor, localidad, tamaño o tipo de construcción. Dado que-con ningún sistema de esta clase se pretende conseguir la eficiencia económica-los criterios que deberían guiar una elección entre las opciones existentes serían los siguientes:
La sencillez administrativa apunta a la explotación de algún sistema de clasificación existente, para evitar los costos asociados con el desarrollo de un registro universal de propiedades con el solo propósito de facturar el agua potable. Si no existe la posibilidad de valerse de un registro actual los costos asociados con el desarrollo de dicho sistema podrían ser bastante altos y se tendrían que considerar relativo a la alternativa de micro-medición-que además de proporcionar un sistema de facturación aporta beneficios adicionales.
A la vez, la equidad social indica que este tipo de sistema no puede ser de carácter arbitrario, sino que tiene que existir (y sobre todo haber una percepción de que exista) una correlación entre las características escogidas y el nivel de consumo del agua.
4.2.2 Regulación social
Mientras que la regulación económica se ocupa de controlar las tarifas y promover la eficiencia del sector. Se requiere paralelamente un sistema de regulación social. El propósito de este es de vigilar que la eficiencia no se consiga al precio de descuidar los impactos sociales del sector, es decir:
Un sistema de regulación social se compone de varios elementos, cuya interconexión está ilustrada en la Figura 4.
Figura 4: Elementos de un sistema de regulación social
El primer paso es definir los estándares y normas de calidad que deben regir el sector. Como ya se ha dicho, esta es una función de la política sectorial. Cabe subrayar, que estos estándares se deben fijar en términos de resultados y no deberían dictar la solución técnica mediante la cual se pretende conseguir esa meta.
La aplicación de este marco conceptual varía hasta cierto punto para cada uno de los diversos aspectos de la regulación social.
(i) Salud pública
La salud pública se suele proteger mediante una serie de estándares de potabilidad de agua. El cumplimiento con estas metas se vigila mediante la toma de muestras que se someten a un análisis químico-bacteriológico. Existen varios modelos para implementar dicho sistema de vigilancia.
En algunos países, se utiliza la auto-regulación. Esto implica que las empresas organizan su propio sistema de muestreo y de análisis, enviando los resultados de los mismos al ente regulador. Este sistema tiene la ventaja de que las empresas asumen los costos del monitoreo, pero está sujeta a todos los posibles abusos asociados con la auto-vigilancia. No obstante, la confiabilidad del sistema se puede aumentar si:
las empresas utilizan para sus análisis laboratorios independientes nombrados por el ente regulador;
los inspectores del ente regulador verifican la veracidad de los resultados presentados por la empresa mediante un proceso de muestreo.
La alternativa a este sistema, en situaciones donde hay poca confianza en las empresas, es que el regulador realice por si mismo el muestreo y análisis del agua.
El no-cumplimiento con las metas de agua potable debe ser sancionado mediante multas, y a la vez se le debe exigir a la empresa un plan de cumplimiento que incluya un diagnóstico del problema experimentado.
En el contexto de un sistema de penalidades financieras, se puede ver claramente la importancia de asegurar que las metas de potabilidad fijadas a nivel nacional estén dentro de lo factible. En algunos países se fijan estándares muy por encima de lo que es factible para su propia industria. Lejos de facilitar el mejoramiento del servicio, este tipo de estándares puede dañar el proceso de regulación. El motivo es que no resulta factible estar multando continuamente a una empresa que no logra cumplir una norma que es obviamente imposible a corto plazo. Por una parte no se puede hacer cumplir con estándares no factibles, y por otra parte no existen estándares factibles con los cuales se puede promover el cumplimiento. Los estándares se vuelven entonces en una ficción, y se pierde todo control sobre la potabilidad del agua.
El peligro contrario, aunque menos corriente, es que los estándares se fijen a un nivel tan bajo que su cumplimiento está garantizado. Lo ideal es que los estándares se fijen un poquito por encima de lo que actualmente se consigue, y que se vayan elevando progresivamente con acuerdo a los programas de inversiones planeadas para el sector. Este ejemplo ilustra claramente que el éxito de la regulación depende en gran parte de la validez de las metas que se hayan fijado mediante el proceso político.
(ii) Abundancia del recurso hídrico
Un aspecto importante de la regulación social es el buen manejo de la explotación del recurso hídrico. En algunos países existe una situación de libre acceso, que puede generar graves conflictos en cuanto al uso del agua. El elemento básico para controlar la explotación del agua es un sistema de licencias o permisos, otorgadas por el ente regulador. Las licencias deben asegurar la coherencia entre el consumo de usuarios individuales, y el nivel de explotación global que se considera deseable para determinado recurso.
Las licencias para la explotación del recurso, se pueden complementar con un sistema de cargos que varíen según la cantidad de agua utilizado e incluso los impactos medio-ambientales asociadas con su uso. Existen varios modelos.
En algunos casos, el propósito del cargo es simplemente de recuperar los costos del sistema regulatorio. Estos cargos suelen ser bajos y no reflejar con gran precisión las características de la explotación. Este tipo de sistema funciona actualmente en el Reino Unido.
En otros casos, los cargos se utilizan como una fuente de fondos para financiar inversiones asociadas con el manejo del recurso hídrico. Estos cargas suelen variar, aunque sea de modo grueso, con el volumen de agua explotado por cada usuario. Se conocen en varios países de Europa occidental, como Francia, Alemania y los Países Bajos.
Finalmente, los cargos se pueden utilizar para ponerle al recurso hídrico un precio económico que sirva para incentivar la economía en su uso. En este caso, resulta imprescindible que el cargo refleje la cantidad explotada por cada usuario.
El cumplimiento con los términos de estas licencias, a la vez, requiere un sistema de monitoreo y sanciones semejante al que ya se ha desarrollado con referencia a la salud pública.
(iii) Calidad del medio-ambiente acuático
En cuanto a la protección del medio-ambiente acuático surgen muchos de los mismos conceptos que se han desarrollado con referencia a la abundancia del recurso hídrico. En este caso, la conservación del medio-ambiente acuático requiere como elemento fundamental licencias que otorguen la descarga de determinados contaminantes. El propósito de las licencias es de traducir alguna meta de calidad medio-ambiental, en términos de calidad de efluente para determinados usuarios. Como fue el caso con la explotación del recurso hídrico, las licencias se pueden acompañar de un sistema de cargos ya sea con el fin de generar fondos para la regulación o la inversión, ya sea con el fin de crear incentivos para reducir el nivel de contaminantes descargados.
No obstante, la implementación de este tipo de marco regulatorio resulta más complejo que en el caso de explotación del recurso, teniendo en cuenta la multiplicidad de contaminantes que pueden ser controlados. A la vez, en algunos países el nivel de prioridad que se le da a la protección de la calidad medio-ambiental de los ríos puede ser relativamente baja, dadas las muchas otras necesidades de inversión en el sector.
(iv) Atención al usuario
Otro aspecto importante de la calidad del servicio que se pretende mejorar mediante un proceso de reforma es el nivel de atención al usuario. Un instrumento importante para conseguir estas mejorías es el de fijación de metas para variables como:
- continuidad del servicio;
- presión del agua;
- tiempo requerido para responder a un reclamo;
- tiempo requerido para solucionar una avería.
Estas metas no se suelen fijar como parte de la política nacional, sino que le corresponde al regulador definirlas.
Además de aplicar sanciones financieras para el no cumplimiento de las metas, una función muy importante del regulador es el de divulgar información al público sobre la actuación de estas metas por diversas empresas. La publicación de este tipo de información-sobre todo si se presenta en forma de una liga comparativa de empresas-aporta varios beneficios:
- concientiza al público sobre la calidad de servicio que esta recibiendo relativo a otros usuarios;
puede crear incentivos positivos para que las empresas procuren superarse unas a otras en su nivel de atención al cliente.
El mejoramiento de la atención al cliente también se puede promover mediante una involucración más directa de los usuarios en las decisiones relevantes al sector. Existen varios modelos para conseguir este fin.
Los usuarios pueden participar de modo directo en la gerencia de la empresa. El ejemplo más obvio es el de la cooperativa, pero también bajo otras modalidades institucionales existe la posibilidad de tener algunos representativos de los usuarios en la junta directiva de la empresa.
Bajo otro modelo, los usuarios pueden participar de modo directo el la regulación de la empresa. En estos casos, una de las funciones del ente regulador es de convocar comités de usuarios, ya sea a nivel nacional o a nivel regional. Los comités le sirven al regulador como una fuente de información sobre el comportamiento de las empresas, y suelen ser consultadas sobre las decisiones regulatorias. A la vez, una función importante del ente regulador puede ser el de recibir quejas directamente del público.
Finalmente, también existe la posibilidad de que los usuarios se organicen independientemente del regulador o de las empresas. Estas juntas pueden ser financiadas por fondos gubernamentales, o como sociedades benéficas por suscripciones y donaciones del público.
Este documento ha planteado un marco conceptual para la reforma del sector de agua y alcantarillado. Como se indicó en la introducción, dentro de este marco existen unos principios incontrovertibles de aplicación universal, y otros áreas donde la prescripción varía según las circunstancias concretas del país. La Tabla 15 pretende resumir los principales puntos que han surgido durante la discusión y asignarlos según esa clasificación. La tabla deja ver que en la mayoría de los temas tratados, existen conclusiones bastante nítidas para guiar la reforma-la única excepción sería la cuestión del grado de centralización o descentralización de la estructura industrial. A la vez, también queda claro que en la mayoría de las casos también existen numerosas cuestiones de detalle, donde no se puede hablar de una 'receta' única.
La primera etapa de la reforma se identificó como la definición de objetivos que pueden ser directamente relacionados con el mejoramiento del servicio, o alternativamente pueden ser de carácter fiscal o políticoideológico. Aunque puedan haber muchos objetivos de una reforma, conviene identificar cual es el principal, y cuales son los secundarios. El diseño de la reforma se debe guiar por el objetivo primario.
La segunda etapa de la reforma es el diagnóstico del sector actual, que deber permitir comprender cuales son los principales impedimentos para el alcance de las metas definidas. Un problema muy generalizado en el sector de aguas en la región es la falta de separación de los tres roles fundamentales de política, regulación y prestación de servicio. Esta confusión suele generar conflictos de interés que obstaculicen el funcionamiento óptimo del sector. Sin embargo, también hay que cuidar no caer en el peligro contrario de que haya una excesiva fragmentación de roles conduciendo a un parálisis sectorial.
La tercera etapa de la reforma-y a la vez la más extensa-es la de diseñar la anatomía del nuevo sector. Este proceso tiene diversos elementos y puede implicar tanto la reestructuración de la industria como la transformación de los organismos gubernamentales que la rigen. La reestructuración industrial implica optimar su nivel de organización geográfica y a la vez transformar su carácter institucional. El carácter institucional del ente prestador define los incentivos de su gerencia, y por lo tanto determina su grado de independencia política y influye en su nivel de eficiencia. Para lograr estas metas, conviene alejarse del modelo de la prestación pública directa y recurrir-en cuanto sea factibles la participación del sector privado.
En cuanto a la creación de instituciones gubernamentales, la formulación de la política sectorial se suele considerar función propia del ministerio, mientras que la regulación se implementa por medio de un ente regulador que goce de genuina independencia frente al proceso político existen varios mecanismos para salvaguardar esa independencia.
La tarea de la política sectorial es de definir el plan de inversión a nivel nacional, basado en una relación coherente entre metas fisicas, costos de inversión y fuentes de financiación. Sin embargo, la política no se debe meter en el detalle de como conseguir determinada meta. A la vez, la reforma del sector implica la necesidad de reconsiderar la política de solidaridad social con el fin de asegurarse que estos fondos realmente consiguen apoyar a los estratos más necesitados de la sociedad.
La regulación se definió como una especie de contrato entre la sociedad y la empresa prestadora de servicio--ya sea esta de carácter público o privado. Los dos elementos imprescindibles del contrato regulatorio son la fijación del precio y la definición de los estándares de servicio a conseguir. En el contexto, latino-americano un propósito fundamental de la regulación sería el de conseguir un aumento progresivo de la tarifa hasta cubrir los costos económicos del servicio.
Finalmente, la aplicación de este marco conceptual a la actualidad de los países participantes, hace surgir varias preguntas que merecen una discusión más amplia durante el curso de la conferencia.
En los países participantes-que son en su mayoría países pequeños-cual sería el nivel de centralización o descentralización de la industria que mejor responde a las condiciones sectoriales?
Como se puede asegurar que la separación de los roles entre política, regulación y prestación sea algo más que cosmético? Existen desacuerdos en cuanto a la asignación de responsabilidades entre estos tres papeles sectoriales?
Dadas las circunstancias económicas del sector de aguas en estos países, que factores están limitando la participación del sector privado, y por consecuencia, hasta que punto se va a poder implementar este modelo?
Resulta factible integrar un ente regulador centralizado con una prestación del servicio descentralizada a nivel de municipio?
Como se puede adaptar la regulación al hecho de que puedan coexistir entidades públicas y privadas prestando paralelamente el servicio en determinado país?
Cuales han sido las experiencias en aumentar el nivel de las tarifas hacia el costo económico del servicio, y que estrategias han servido para facilitar la implementación de esta polftica?
Tabla 15: Clasificación de
las condiciones del documento según su
discrecionalidad
| De prescripción universal | A escoger entre diversas opciones | |
| Objetivos
|
La reforma se debe guiar por objetivos claramente definidos cuando estos son múltipes, conviene priorizar entre ello.
|
Los objetivos de una reforma pueden ser de mejoramiento de servicio, fiscales, o de carácter político-ideológicos.
|
| Diagnóstico
|
Debe existir una autentica separación entre los roles de prestación, regulación y formulación de política evitando a la vez una excesiva fragmentación institucional. | |
| Diseño | ||
| (a) Re-estructuración industrial | ||
| Estructura industrial
|
La estructura óptima de la industria depende de la relativa importancia que se de a los criterios identificados | |
| Modalidades
institucionales
|
Conviene alejarse el modelo de
prestación pública directa. Tomando medidas que promuevan la independencia política de
la empresa y incentiven a la eficiencia, en la mayoría de los casos esto implica recurrir
de algún modo a la PSP.
|
Existen varios métodos para
promover la independencia política. La PSP se puede promover bajo una variedad de mecanismos.
|
| (b) Instituciones gubernamentales | ||
| Política
|
Se requiere un plan nacional que
defina de modo coherente las necesidades y prioridades de inversión para el país. Conviene reconsiderar la política de solidaridad social en el contexto de la reforma con el fin de hacerla más eficaz. |
El subsidio social se puede
financiar y distribuir de varios modos.
|
| Regulación | Se necesita un ente regulador de
carácter genuinamente autónomo. La regulación se debe concentrar en el nivel absoluto de los precios, costos y subsidios sobre todo el precio del agua se tiene que aumentar a un nivel que cubra los costos económicos del servicio. La regulación de las tarifas necesita ser acompañada por un sistema de regulación social basada en estándares claros, y un marco de penalidades e incentivos. Los usuarios deber ser involucrados en el marco regulador. |
Existen varios diseños para el
carácter institucional del ente regulador. Según las circunstancias, el agua se puede cobrar por micro-medición o por otros sistemas tarifarios.
El monitoreo de los estándares se puede organizar de varios modos.
Existen diferentes modelos para la involucración del usuario |
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Actualizado el 11/Dic/98
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