Tercera sección. Fortalecimiento del Papel de los Grupos Principales
Preámbulo
Importancia de la mujer para el desarrollo sostenible
Infancia y juventud
Poblaciones indígenas
Organizaciones no gubernamentales
Autoridades locales
Trabajadores y sindicatos
Comercio e industria
Comunidad científica y tecnologica
Agricultores y políticas gubernamentales
Cuarta sección. Medios de Instrumentación
Financiación
Transferencia de tecnología
Apoyo científico al desarrollo sostenible
Educación
Mecanismos nacionales y cooperación internacional
Arreglos institucionales internacionales
Instrumentos y mecanismos jurídicos internacionales
III Convenios y principios
Convenio sobre la diversidad biológica
Convencion marco sobre el cambio climático
Declaración de principios sobre la ordenación, conservación y desarrollo sostenible de los bosques
Fortalecimiento de los grupos principales
En todas las áreas del Programa 21 se requiere la participación de los grupos sociales, aspecto que es concebido como un elemento decisivo en el cumplimiento de los objetivos, políticas y programas acordados por los gobiernos en la Cumbre de la Tierra.
El Programa 21 brinda una apertura a las personas, los grupos y organizaciones para que participen en los procedimientos en que determinan las ventajas o desventajas que lleva consigo el desarrollo de un nuevo proyecto, y también para que participen en el proceso de toma de decisiones, sobre todo cuando éstas afecten a las comunidades donde viven y trabajan.
Al mismo tiempo, se recomienda que toda persona, grupo u organización tenga acceso a la información relativa al medio ambiente y el desarrollo con que contarán las autoridades nacionales.
Por estas razones, las áreas programáticas que se indican a continuación guardan relación con los medios para promover una auténtica participación social en apoyo de los esfuerzos comunes para lograr un desarrollo sostenible, o sea un desarrollo económicamente viable, socialmente justo y ambientalmente adecuado para el presente, sin comprometer el destino de las futuras generaciones.
En estos últimos años varias convenciones internacionales han aprobado eliminar toda forma de discriminación contra la mujer y garantizar su acceso en condiciones de igualdad a los recursos de la tierra, la educación y el empleo seguro.
Así por ejemplo, la llamada Estrategia de Nairobi ha apoyado varios planes de acción para conseguir la integración plena, equitativa y beneficiosa de la mujer y lograr su participación en la ordenación nacional e internacional de los ecosistemas y la lucha contra la degradación del medio ambiente.
Ahora bien, para el éxito del Programa 21 es imprescindible la participación activa de la mujer en todas sus áreas, especialmente cuando se traten de adoptar decisiones de carácter político y económico.
Por esta razón son muy importantes las actividades que llevan a cabo los gobiernos, entre las cuales sobresalen las siguientes:
Además de las actividades anteriormente citadas, hay ciertas áreas que requieren la adopción de medidas urgentes y en las que se recomienda la participación activa de la mujer, ya sea en la toma de decisiones o en la ejecución de programas que tiene que ver con la degradación del medio ambiente y la economía de los países en desarrollo. Concretamente, afectan la vida de las mujeres y los niños de zonas rurales que padecen de sequías, desertificación, deforestación, hostilidades, desastres naturales y desechos tóxicos, consecuencias del uso inadecuado de agroquímicos y otros problemas. Para todas estas tareas debe considerarse la creación de centros de capacitación, investigación e información en zonas rurales y urbanas de países desarrollados y en desarrollo, para que así la mujer tenga acceso a las tecnologías ecológicamente racionales.
En el plano de la cooperación y coordinación internacionales y regionales se plantean algunas cuestiones como las siguientes:
Respecto del financiamiento y evaluación de los costos, la Secretaría de la Conferencia estima que para ejecutar estas actividades entre los años 1993 y 2000 se requieren unos US$40 millones. También es necesario que la comunidad internacional brinde financiamiento en condiciones necesariamente favorables, desde el punto de vista crediticio, o en el mejor de los casos a título de donación.
El futuro del desarrollo sostenible
Los jóvenes poseen una gran capacidad intelectual y, por lo tanto, deben tener la posibilidad de trabajar por la consecución de un medio ambiente saludable, mejores condiciones de vida, educación, empleo y respeto por sus derechos humanos. Sin embargo, parte de este talento es desaprovechado, lo que lleva a plantear como meta para el año 2000 que el 50% o un porcentaje superior de los jóvenes tengan una formación profesional o al menos de nivel medio. Paralelamente hay que hacer los esfuerzos para reducir el desempleo de los jóvenes y colocarlo al nivel de lo que son las tasas medias generales de desempleo del país.
También es necesaria una mejor organización de los grupos juveniles para que de manera coordinada tengan un mayor acceso a la información y al diálogo con los gobiernos, de manera que sus opiniones estén presentes en las decisiones oficiales, especialmente en aquellas relacionadas con el medio ambiente en el plano local, nacional y regional. Otra medida importante es darles una participación en todos los programas que al respecto ponga en ejecución el Sistema de las Naciones Unidas.
Por último, lo más importante es evitar la violación de los derechos humanos de la juventud, especialmente en lo que se refiere a las niñas y las mujeres jóvenes, dándoles la debida protección jurídica y apoyo en sus aspiraciones personales.
La infancia
Por otra parte, si bien es cierto todos saben que los niños son los que heredarán la responsabilidad de la Tierra, la protección a ellos no es la más adecuada y son los más vulnerables a los efectos de la degradación ambiental. Esto significa que sus intereses deben ser especialmente considerados.
Tomando en cuenta esta realidad, el Programa 21 pone énfasis en que los niños deben participar en los programas de educación ambiental que se realicen en sus escuelas o comunidades y en las políticas y estrategias relacionadas con el medio ambiente y el desarrollo en el plano local, regional y mundial.
Los gobiernos se comprometen a ratificar la Convención de los Derechos del Niño de 1989 y su compromiso es el siguiente:
Culturas y etnias para el desarrollo
Las poblaciones y sus comunidades indígenas mantienen una relación histórica con sus tierras. Además, poseen conocimientos científicos tradicionales de su hábitat y sus recursos.
Hoy los habitantes de estas comunidades representan un significativo porcentaje de la población mundial.
Tienen derecho a disfrutar a plenitud de los derechos humanos y las libertades fundamentales, sin trabas ni discriminación, y se hace necesario fortalecer su papel, teniendo en cuenta la relación holística que han desarrollado entre el medio natural, sus recursos y el ambiente.
Hay que tener presente que ya existen convenios y declaraciones que favorecen a las poblaciones indígenas y que los gobiernos deberían ratificar y aplicar. Además, deberían buscar el apoyo para que la Asamblea General de las Naciones Unidas formule una declaración más sobre estos derechos de los indígenas.
Por lo tanto, los gobiernos deberían impulsar medidas, tales como las que a continuación se citan:
Por último, para aumentar la participación de los indígenas en el desarrollo sostenible, deben considerarse dos cuestiones elementales: la creación de mecanismos nacionales de consulta y el establecimiento de fórmulas de cooperación regional.
Por lo tanto, es fundamental crear o fortalecer los mecanismos nacionales para celebrar consultas con las poblaciones indígenas y conocer sus necesidades; e incorporar sus conocimientos, valores y prácticas tradicionales a las políticas y programas nacionales en materia de ordenación y conservación de los recursos naturales o de otra índole.
Los gobiernos se comprometen a darles un espacio en la sociedad a las poblaciones indígenas y a sus comunidades, ratificando políticas o instrumentos jurídicos apropiados, protegiendo sus tierras, y reconociendo sus valores, conocimientos tradicionales y sus prácticas de ordenación de los recursos, con miras a promover un desarrollo sostenible y equitativo.
Los gobiernos, el Sistema de Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales deben incorporar la participación de la mujer indígena en los programas de ordenación de recursos. Además debe brindárseles apoyo técnico y financiero, particularmente en los países en desarrollo.
Socios principales
Uno de los principales problemas que enfrenta la comunidad internacional en torno al urgente reemplazo de patrones insostenibles de desarrollo es cómo crear, en todos los sectores de la sociedad, la conciencia de que éste es un problema que debe ser resuelto en forma compartida por todos. En este aspecto, las ONGs desempeñan un papel fundamental.
Su credibilidad, sustentada en su independencia, responsabilidad y espíritu constructivo, es fundamental para el desarrollo de una democracia participativa.
Las ONGs poseen la suficiente experiencia, conocimiento y capacidad para hacer un aporte a un desarrollo sostenible ambientalmente adecuado y socialmente responsable. Estas organizaciones ofrecen una extensa red mundial que existe y que debería utilizarse.
Por tanto, es muy importante, en el marco de instituciones encargadas de ejecutar el Programa 21, fomentar la máxima comunicación y cooperación entre las ONGs y las organizaciones internacionales y los gobiernos.
En el plano de las actividades internacionales, especialmente con el Sistema de las Naciones Unidas y otros organismos de ese nivel, se deben examinar los modos de mejorar los procedimientos y mecanismos mediante los cuales las ONGs pueden aportar a las políticas, a la toma de decisiones, a la ejecución y la evaluación de los programas de desarrollo.
Al respecto es interesante destacar las siguientes proposiciones:
Por su parte, los gobiernos deberían:
Esto debería traducirse en la posibilidad de:
Claves para el cumplimiento de los objetivos
Las autoridades locales constituyen un factor determinante para lograr los objetivos del Programa 21, pues establecen las políticas ambientales, supervisan la planificación, se ocupan del funcionamiento y mantenimiento de la infraestructura económica, social y ecológica, y lo que es más importante, son las instancias de autoridad que trabajan más próximas al pueblo.
Su función de movilización del público en pro del desarrollo sostenible es de vital importancia.
Para 1993, la comunidad internacional debería haber iniciado los procesos de consultas para aumentar la cooperación entre autoridades locales.
Para 1994, representantes de asociaciones municipales deberían haber incrementado niveles de cooperación y coordinación para el intercambio de información y experiencia entre las autoridades de gobiernos locales.
Para 1996, las autoridades locales deberían estar llevando a cabo un proceso de consultas con sus poblaciones y lograr consenso sobre la elaboración de un Programa 21 local para la comunidad.
También hay que alentar a las autoridades locales para que ejecuten programas en los que participen especialmente las mujeres y los jóvenes.
Funciones de las autoridades locales
Las autoridades locales, entre las muchas funciones que tienen que cumplir, deben dialogar con la población, organizaciones locales y empresas para aprobar el Programa 21 local. El proceso de consultas aumentaría la conciencia de los hogares respecto a asuntos relativos al desarrollo sostenible.
Además, deben promover la asociación entre las organizaciones locales y las distintas entidades financieras internacionales, con el objeto de conseguir apoyo económico para poner en práctica programas de autoridades locales en la ordenación del medio ambiente.
Para conseguir esto:
Una fuerza esencial para aplicar el Programa 21
Los trabajadores constituyen una contraparte importante en las actividades programadas para el desarrollo sostenible.
Para que puedan insertarse, como sector, se requeriría reajustar el sistema empresarial nacional. Por tanto, los sindicatos, como organizaciones representativas de los trabajadores, son esenciales en el logro del desarrollo sostenible, por su experiencia en los cambios industriales, por la gran importancia que le atribuyen a la protección del medio laboral y al medio natural conexo, y por su constante preocupación por las condiciones sociales y económicas de sus afiliados.
La colaboración entre sindicatos y su gran número de afiliados constituyen un auditorio importante para difundir y aplicar las ideas en torno al desarrollo sostenible.
Un planteamiento general de los trabajadores es mitigar la pobreza y ofrecer empleo pleno sostenible con ambientes apropiados en el trabajo, comunidad y medio natural.
Específicamente para el año 2000 se propone lo siguiente:
En particular los sindicatos y los trabajadores deberían:
En síntesis, se trata de ofrecer capacitación adecuada a los trabajadores para incrementar su conciencia ambiental, proteger su salud y su seguridad, y mejorar su situación económico-social.
Procesos y tecnologías más eficaces de producción
El comercio, la industria y las empresas transnacionales brindan oportunidades de empleo y subsistencia a las poblaciones, y tienen relación directa con los aspectos sociales y económicos requeridos para lograr un desarrollo viable, justo y equilibrado.
Fomento de una producción limpia
Estos sectores Äcomercio, industria y empresas transnacionalesÄ deben tratar de aplicar procesos y tecnologías de producción más eficaces, utilizando mejor la energía y los recursos, mejorando las condiciones de trabajo, y reduciendo al mínimo los desechos, ya sea mediante prácticas de reciclado o reutilización de los mismos. De esta forma estarían brindando un gran aporte al mejoramiento de la salud humana y del medio ambiente. Podríamos decir que se trata de introducir el concepto de producción limpia, lo que significa un esfuerzo por lograr la mayor eficacia posible en cada una de las etapas del ciclo de vida del producto. La aplicación de este concepto mejoraría la competitividad general de la empresa.
Se requieren, además, instrumentos económicos y medidas legislativas para poner en ejecución sistemas de producción favorables al medio ambiente y para aprovechar al máximo los recursos. De allí la importancia de fomentar la creación y fortalecimiento de nuevas leyes y de crear los mecanismos para que el uso de los recursos naturales tenga un valor.
Fomento de la responsabilidad empresarial
El rol de pequeños y medianos empresarios en el desarrollo social y económico de un país es importante. El espíritu empresarial es una de las fuerzas impulsoras que permite conseguir innovaciones, aumentar la eficiencia del mercado y responder a retos y oportunidades. Los empresarios responsables Ägrandes, medianos y pequeñosÄ pueden mejorar la eficacia de los recursos, reducir los riesgos y peligros, disminuir los desechos y preservar las características del medio ambiente. Las empresas deberían adoptar códigos de conducta tendentes a utilizar prácticas ambientales idóneas y a desarrollar programas para ampliar la conciencia y responsabilidad ecológica a todos los niveles.
Las empresas grandes, medianas y pequeñas deben buscar una asociación para facilitar el intercambio de experiencias en materia de administración, desarrollo de mercados y conocimientos tecnológicos. Al mismo tiempo, deben realizar actividades de capacitación en ecología.
Los gobiernos deberían fomentar el establecimiento y las operaciones de empresas administradas de manera sostenible, para así garantizar una gestión responsable desde el punto de vista de la sanidad, la seguridad y el medio ambiente.
Las instituciones de ayuda financiera deben apoyar a los pequeños y medianos empresarios que realizan actividades en el marco del desarrollo sostenible, particularmente en los países en vías de desarrollo. Es necesario, además, que las inversiones extranjeras consideren los aspectos ambientales y que las organizaciones internacionales apoyen la investigación y el desarrollo, con el fin de mejorar los requisitos tecnológicos y administrativos para el desarrollo sostenible.
Su importancia en la toma de decisiones
La comunidad científica y tecnológica, integrada por una amplia gama de profesionales y directivos, puede contribuir en forma abierta y eficaz a los procesos de adopción de decisiones relativas al medio ambiente y el desarrollo. Poseen conocimientos muy útiles para los encargados de tomar decisiones respecto a políticas y programas relacionados con el desarrollo y el medio ambiente.
Por tanto, es indispensable que este grupo participe en la ejecución y evaluación del Programa 21.
Coordinación entre la comunidad científica y tecnológica, los encargados de tomar decisiones y el público
Se trata de aumentar la interacción entre quienes toman las decisiones y la comunidad científica y tecnológica para aplicar estrategias de desarrollo sostenible, en las cuales se consideren los intereses de los usuarios. Esto ayudaría a establecer prioridades de investigación, a formular estrategias de desarrollo sostenible acordes con la realidad, y a proponer medidas para lograr soluciones constructivas.
Esto significaría poner en marcha algunas de las siguientes actividades:
Códigos y directrices en ciencia y tecnología
Los especialistas en ciencias y tecnologías tienen por responsabilidad la protección de la biosfera en pro del desarrollo sostenible. El aumento de la conciencia ética, en lo relativo a la adopción de decisiones que afecten el medio ambiente y el desarrollo, debe contribuir a establecer prioridades para mantener y perfeccionar los sistemas sustentadores de la vida.
Al respecto se señalan las siguientes propuestas:
Consecución de recursos para invertir
La tercera parte de la superficie de la Tierra se dedica a la agricultura.
Los problemas agrarios varían según las regiones, pero generalmente en los países en desarrollo un número muy significativo de la población rural depende de la agricultura de subsistencia y a pequeña escala. Adicionalmente, en estos países existen problemas comunes, como la baja de precios de los productos, la deuda internacional, la aplicación de tecnologías inadecuadas e inapropiados sistemas de producción. Gran parte de las tareas agrarias las realizan mujeres, y en vastas regiones los agricultores pertenecen a comunidades de indígenas que milenariamente han administrado los recursos de la Tierra.
El Programa 21 se ocupa del desarrollo sostenible de las poblaciones que viven en ecosistemas marginales y frágiles, dado que la motivación y las actitudes de estos agricultores son fundamentales para el éxito de estos programas.
A partir de un planteamiento centrado en el agricultor, sea de los países desarrollados o en desarrollo Äentendido como clave para lograr una agricultura sostenibleÄ las políticas gubernamentales deben dirigirse a tomar medidas que favorezcan la inversión en la tierra y en otros recursos, y deben resolver obstáculos de carácter económico, jurídico e institucional.
Debido a lo anterior, los gobiernos deberían promover las siguientes actividades:
Con el apoyo de centros nacionales e internacionales de investigación se debe fomentar la cooperación con organizaciones de agricultores en la adopción de técnicas agrícolas que no dañen el medio ambiente.
Además, los gobiernos, los organismos multilaterales y bilaterales de desarrollo y las ONGs deben colaborar con organizaciones de agricultores en la formulación de proyectos de desarrollo agrícola en ciertas zonas agroecológicas.
En relación con la información, los gobiernos y organizaciones de agricultores deben establecer mecanismos para documentar, sintetizar y difundir conocimientos y prácticas locales, así como la experiencia lograda a nivel local en proyectos de agricultura, explotación, recursos forestales y pesca.
Recursos y mecanismos
En los países en desarrollo las prioridades principales y absolutas son el crecimiento económico, el desarrollo social y la erradicación de la pobreza.
Poner en ejecución el Programa 21, alcanzar sus objetivos y poner en práctica sus medidas beneficiará a todos los países, pues de lo contrario el costo de la inacción podría superar el costo financiero de su ejecución y limitar las opciones de las generaciones futuras.
Hacer frente a cuestiones ambientales requiere esfuerzos especiales, y en esa dirección se ubican la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Convenio sobre la Diversidad Biológica.
Crecimiento económico y protección al medio ambiente
En este aspecto es fundamental establecer condiciones económicas nacionales e internacionales que estimulen el libre intercambio y el acceso a los mercados. De esta manera se contribuirá a que el crecimiento económico y la protección del medio ambiente beneficien a todos los países. Transformar lo planteado en el Programa 21 en políticas concretas, y poner en ejecución programas de desarrollo sostenible requiere el suministro de nuevos recursos financieros, la participación equitativa de hombres y mujeres en los procesos de toma de decisiones y el establecimiento de grupos de consulta.
Naturalmente, los medios de ejecución procederán de los sectores públicos y privados de cada país. Se requieren fondos nuevos y adicionales para el desarrollo sostenible y la ejecución del Programa, especialmente para los países en desarrollo. La Comisión sobre Desarrollo Sostenible debe examinar regularmente los progresos realizados para lograr la meta financiera que se han propuesto los países desarrollados: entregar el 0.7% del PNB en asistencia oficial.
A efectos de aumentar la disponibilidad de recursos nuevos y tradicionales, se debe contar con todos los mecanismos posibles, tales como los siguientes:
Por otro lado, se debe fomentar la movilización de mayores niveles de inversión extranjera directa y la transferencia de tecnologías mediante políticas nacionales que alienten la inversión, particularmente en proyectos de riesgo compartido.
También deben buscarse mecanismos innovadores de financiación, tales como los siguientes:
La Secretaría de la Conferencia estimó que el costo promedio anual para instrumentar el Programa 21 en países en vías de desarrollo es de US$600 000 millones, incluidos US$125 000 millones de fondos concesionales.
Los países desarrollados deberán informar sobre el progreso obtenido en materia financiera en la XXXXVII Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Lograr capacidad, cooperación y equidad
Para cumplir las metas propuestas en el marco del desarrollo sostenible y protección del medio ambiente, serán indispensables nuevas tecnologías capaces de protegerlo y de mitigar la pobreza y el sufrimiento humano. En consecuencia, los países deben evitar el uso de tecnologías contaminantes, caras, de alto consumo de combustible, y que exijan un uso continuo de capital.
Tecnologías ecológicamente racionales
Las tecnologías ecológicamente racionales protegen el medio ambiente utilizando los recursos en forma más sostenible, reciclan la mayor parte de sus desechos y productos, y tratan los desechos residuales contaminantes en forma más aceptable de acuerdo con normas establecidas.
Lo recomendable es que se utilicen tecnologías que no dañen el entorno vital, que consuman bajas cantidades de energía y combustible, que posean sistemas de mantenimiento que no impliquen grandes inversiones, y por las que no se deban pagar grandes sumas en patentes y regalías.
Son, en realidad, sistemas totales que comprenden conocimientos técnicos, procedimientos, equipos, organización y gestión. Estas tecnologías, aún cuando sean cualitativamente distintas, con escalas, niveles, perfiles y usos diferentes, sí deben ser compatibles con las prioridades socioeconómicas, culturales y ambientales que se determinen en el plano nacional.
Para los países en desarrollo es importante el acceso a tecnologías que no estén protegidas por patentes, de manera que puedan ser más asequibles y de costos menores. Eso no significa que no deban hacerse los esfuerzos para promover, facilitar o financiar el acceso y la transferencia de tecnologías patentadas, mediante incentivos económicos apropiados, fiscales o de otra índole.
Cooperación y aumento de la capacidad tecnológica
Es igualmente importante que los países estimulen la investigación, el desarrollo y la transferencia de tecnologías ecológicamente racionales, con la participación de la comunidad científica y tecnológica, la industria y los gobiernos. Esto debe acompañarse del fomento de la capacidad nacional de evaluación, desarrollo, gestión y aplicación de estas nuevas tecnologías.
Sin embargo, para que la transferencia de tecnología sea exitosa, se requiere información científica y tecnológica que ayude a elegir la tecnología apropiada o a innovar la tecnología autóctona. Para ello, se deben establecer redes de información vinculadas a los sistemas nacionales, subregionales, regionales e internacionales, y que comprendan amplios sectores de la economía, tales como la agricultura, la industria y la energía. Estas redes divulgarían informaciones sobre tecnologías existentes, sus fuentes, los riesgos que entrañan para el medio ambiente y las condiciones generales para su adquisición.
Al respecto es importante examinar la función de los derechos sobre las patentes y la propiedad intelectual y sus efectos en el acceso a estas tecnologías.
Entre otras actividades, en esta área del Programa 21 también se hace referencia a la necesidad de aumentar la capacidad y los mecanismos de cooperación, mediante las organizaciones internacionales y entre organismos públicos y privados existentes, y de esta manera cooperar con el intercambio de experiencias y con el fomento de la capacidad para la evaluación de necesidades tecnológicas.
Una de las funciones de la ciencia es suministrar información confiable para formular y elegir políticas acordes con el desarrollo sostenible; es decir, políticas que ayuden a comprender hasta dónde es capaz el planeta de mantener la vida en condiciones de desarrollo. Esto es particularmente importante en aspectos tales como el cambio climático, el consumo de recursos, la demografía, los acéanos, la atmósfera y el deterioro ambiental145
Este capítulo se ajusta al Programa de Ciencia para el Medio Ambiente y el Desarrollo en el Siglo XXI (Ascend 21), el cual propone reforzar la base científica, acumular los conocimientos y mejorar la evaluación y la capacidad científica.
Con el uso de la ciencia el aprovechamiento de los recursos se hace más eficiente y se aportan nuevas opciones al desarrollo. De allí la importancia de mejorar las evaluaciones científicas a largo plazo y de fortalecer la capacidad científica en todos los países.
Conocimiento, evaluación y comunicación
Es indispensable determinar las políticas sobre medio ambiente y desarrollo, tomando como referencia las evaluaciones y conocimientos científicos. Por lo tanto, se requiere una mejor comunicación entre los científicos, los encargados de tomar decisiones y el público en general.
Un primer paso que debe darse en cada país es determinar la situación de sus conocimientos científicos, así como sus necesidades y prioridades de investigación.
El aumento de los conocimientos científicos mediante investigaciones permitirá comprender mejor los sistemas naturales. De esta manera, se tendrían instrumentos más precisos de análisis y evaluaciones, para conocer el estado actual y las posibles situaciones que podrían darse en el futuro. Estas evaluaciones y proyecciones científicas deben hacerse periódicamente a nivel mundial, regional y local, y deben ser utilizadas para elaborar distintas estrategias.
Para entender con más claridad los efectos de estas investigaciones científicas, hay que integrar el medio ambiente con los aspectos sociales y económicos, y al mismo tiempo se deben vincular los resultados de las ciencias formales con los conocimientos tradicionales de las diferentes culturas.
Es necesario que los científicos de los países en desarrollo participen en los programas internacionales de investigación de los problemas del medio ambiente y el desarrollo a nivel mundial, y que apoyen el desarrollo de indicadores y criterios ambientales.
Para aumentar el número de científicos se deben crear o fortalecer programas de enseñanza y capacitación en materia de ciencia y tecnología, mejorar la infraestructura de investigación y crear algunos incentivos. Asimismo se deben ampliar y coordinar las bases de datos científicos y tecnológicos a nivel nacional, regional y mundial, utilizando formatos y sistemas unificados.
Aumento de la capacidad científica
Deberán llevarse a cabo las siguientes actividades:
Una forma de tomar conciencia
Los procesos educativos, la capacitación y la necesidad de que la gente tome conciencia sobre los problemas del medio ambiente y el desarrollo aparecen como constantes, prácticamente, en todas las áreas del Programa 21. Esto se debe a que la educación sistemática Äprimaria, secundaria y universitariaÄ y la no formal Ächarlas, conferencias y seminariosÄ son indispensables para modificar las actitudes y valores de las personas
Reorientación de la educación
La educación tiene una importancia crítica para promover la evaluación de los problemas del desarrollo sostenible. Además, ayuda a adquirir conciencia, valores éticos y conocimientos técnicos sobre ecología.
Los gobiernos deberían considerar las siguientes medidas:
Aumento de la conciencia del público
Todavía hay muy poca conciencia de la interrelación existente entre actividades humanas y el medio ambiente, debido a la insuficiencia o la inexactitud de la información. Los países en desarrollo, en particular, carecen de tecnología y especialistas pertinentes. La sensibilización del público sobre problemas del medio ambiente y el desarrollo y su participación en la solución son esenciales. Además, el Sistema de las Naciones Unidas debe mejorar los conductos de divulgación, mediante el examen de sus actividades de educación y sensibilización del público para promover la participación de éste.
Lo anterior se lograría si los gobiernos realizan las siguientes acciones:
Fomento de la capacitación
La capacitación debe apuntar a impartir conocimientos que ayuden a conseguir empleo, y a su vez a participar en actividades relativas al medio ambiente y el desarrollo. Los países deberían alentar a asociaciones profesionales nacionales a elaborar y examinar códigos deontológicos y de conducta, para fortalecer vinculaciones y dedicarse a la causa del medio ambiente.
También se debe instar a todos los sectores Äindustriales, universidades, funcionarios y empleados de gobierno, ONGs y organizaciones comunitarias y otrasÄ a incluir componentes de ordenación del medio ambiente en todas las actividades de la capacitación.
Gobiernos, industrias, sindicatos y consumidores deberían promover la importancia de comprender la relación entre medio ambiente sano y prácticas empresariales sanas, así como evaluar los efectos en la productividad, la salud, la seguridad y el empleo.
Aumentar la capacidad nacional
Lograr el desarrollo sostenible, económicamente viable, socialmente justo y ambientalmente adecuado para el presente, sin comprometer el destino de las futuras generaciones, sólo es posible si se cuenta con el potencial humano, científico, tecnológico, organizativo, institucional y de recursos.
El aumento de la capacidad endógena de ejecutar el Programa 21 exige el esfuerzo de las organizaciones internacionales, la comunidad internacional, los países desarrollados, en los planos nacional, subregional y regional, así como de las municipalidades, ONGs, empresas, universidades, centros de investigación y otras instituciones y organizaciones privadas.
La cooperación técnica involucra una responsabilidad de la comunidad internacional y de los países desarrollados.
Consenso nacional en torno al Programa 21
Es fundamental establecer en los países un diálogo, a todos los niveles de la sociedad, para propiciar un consenso nacional en torno al Programa 21. Para iniciar este proceso es esencial que cada país determine sus prioridades, teniendo en cuenta sus necesidades ambientales y económicas, y que asigne importancia al desarrollo de recursos humanos, técnicos y profesionales, así como al desarrollo de instituciones que ayuden a responder a los nuevos planteamientos.
Es importante señalar la importancia de la cooperación técnica, destinada a desarrollar o fortalecer las capacidades individuales y grupales. Por lo tanto, es requisito que sea administrada y coordinada por los propios países de acuerdo con las prioridades identificadas. Debe estar acompañada de programas de evaluación de la capacidad y el potencial que se requiere para la ordenación integrada del medio ambiente y el desarrollo.
Los organismos internacionales y regionales podrían establecer actividades conjuntas de cooperación técnica con el sector público y privado, con el fin de buscar coherencia y compatibilidad en las medidas que se tomen.
Se hace necesario ejecutar las siguientes actividades:
Además, se espera que:
Cabe recordar que la CNUMAD sirvió para elaborar estrategias y medidas que detengan e inviertan los efectos de la degradación del medio ambiente, lo que proporciona una orientación general a los gobiernos y al Sistema de las Naciones Unidas.
Por esto es necesario integrar la protección del medio ambiente y el desarrollo en los planes nacionales, regionales e internacionales. En este sentido, se debe fortalecer la cooperación e interacción entre el Sistema de las Naciones Unidas y otras instituciones intergubernamentales y no gubernamentales para la ejecución, el seguimiento y evaluación del Programa 21, mediante el fortalecimiento de los arreglos institucionales globales, regionales y nacionales.
La estructura institucional del Sistema de las Naciones Unidas está constituida de la siguiente manera:
El liderazgo de este mecanismo debería ser manejado por el Secretario General, y la tarea debería encomendarse al CAC.
EL PNUMA debería ampliar sus funciones de conformidad con su mandato, orientando y coordinando las acciones sobre el medio ambiente.
El PNUD promovería la acción colectiva del Sistema en apoyo a la ejecución del Programa 21, a nivel nacional, regional, interregional y mundial; también movilizaría recursos financieros.
La UNCTAD desempeñaría un importante papel en la interrelación entre el desarrollo, el comercio internacional y el medio ambiente.
La ONURS, con el apoyo del PNUD y el PNUMA, desempeñaría una función consultiva, participando en la ejecución de las disposiciones del Programa 21, específicamente en la lucha contra la sequía y la desertificación.
Los organismos especializados del Sistema de las Naciones Unidas, organizaciones afines y otras entidades de carácter intergubernamental tienen un rol fundamental en los proyectos de promoción del desarrollo sostenible.
La Conferencia consideró otras iniciativas institucionales para apoyar la ejecución del Programa 21, entre las cuales estaba la propuesta para establecer un Consejo de la Tierra, es decir una organización de carácter no gubernamental, así como una propuesta de designar un tutor de las generaciones futuras, conjuntamente con otras iniciativas relacionadas con el accionar de los gobiernos locales y los sectores empresariales.
Legislaciones para proteger el medio ambiente
Es necesario crear una legislación internacional para la protección del medio ambiente, teniendo en cuenta las necesidades e intereses de todos los países, en particular de los países en desarrollo. Por eso es urgente examinar los acuerdos e instrumentos legales en las esferas sociales,económicas y del medio ambiente, de manera que exista un equilibrio entre las preocupaciones ambientales y de desarrollo. Un primer paso es considerar la labor de la Comisión de Derecho Internacional.
Evaluación y esferas de acción del derecho internacional
Es indispensable que los países evalúen la eficacia de los acuerdos e instrumentos internacionales, especialmente en la perspectiva de los instrumentos jurídicos que se aplicarán en el futuro sobre desarrollo sostenible.
Otro aspecto importante es el papel que cumple el derecho internacional en situaciones de facto, como los conflictos armados que destruyen el medio ambiente. Los foros apropiados para tratar estos temas son la Asamblea de las Naciones Unidas, su Sexta Comisión y, como organismo consultivo, el Comité Internacional de la Cruz Roja.
En el mismo plano de preocupaciones está la energía nuclear, la cual debe ser utilizada sin riesgos y de una manera ecológicamente racional, para que entre otras razones se fortalezca la cooperación internacional. La mayor preocupación es velar por la naturaleza y la humanidad, protegiéndolas de un mal uso de la energía nuclear. En ese sentido, deberían hacerse los esfuerzos para concluir las negociaciones sobre la convención en torno a la seguridad nuclear en el marco del OIEA.
Mecanismos de aplicación
Mediante acuerdos internacionales se deben fijar los procedimientos y mecanismos adecuados para que los Estados puedan, entre otras cosas, hacer lo siguiente:
Participación efectiva en la elaboración de leyes internacionales
En todas las actividades señaladas y en las que se emprendan en el futuro se debe velar por la participación efectiva de todos los países, especialmente de aquéllos en desarrollo.
A estos gobiernos debe brindárseles:
Además, debe hacérseles partícipes en las negociaciones de nuevos instrumentos y acuerdos.
Controversias en desarrollo sostenible
Se debe tratar de incluir mecanismos y procedimientos para el intercambio de información, la notificación y la celebración de consultas con respecto a situaciones que pudieran dar origen a controversias entre Estados, en la esfera del desarrollo sostenible. Si surge alguna controversia, en la mayoría de los casos debe actuarse de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
informacion para la toma de decisiones
Acceso a datos confiables en todos los niveles
Generalmente todos somos portadores y usuarios de la información, considerada ésta en sentido amplio. Al tomar decisiones a nivel internacional, nacional, local o individual es necesario contar con información fidedigna y aprovechar el conjunto de experiencias y conocimientos con que se cuenta.
Reducción de las diferencias en materia de datos
Para la adecuada administración del desarrollo sostenible se requiere información precisa, por lo que es necesario reforzar los mecanismos de procesamiento e intercambio de datos, así como ampliar el rango de información. Vale decir, si bien es cierto que es importante conocer el PNB, o los niveles de contaminación o de recursos, resultan insuficientes para establecer una base más sólida para decidir sobre el desarrollo sostenible. Por eso las comunidades, las organizaciones internacionales, las ONGs, así como el sector público y el privado de todos los países, deberían realizar inventarios de datos ambientales, de recursos y de desarrollo, tales como los referentes al aire de las ciudades, el agua dulce, el recurso tierra, la desertificación, la degradación de los suelos, la diversidad biológica, los océanos y la atmósfera. También deben recopilar datos sobre la demografía, la urbanización, la pobreza, la salud y el derecho de acceso a los recursos, entre otros.
Mejoramiento del acceso a la información
El punto de partida para mejorar el procesamiento de estos datos es desarrollar el concepto de indicadores del desarrollo sostenible; para este efecto, lo más recomendable es aprovechar la experiencia de la Oficina de Estadísticas de las Naciones Unidas.
Para iniciar este proceso de mejoramiento deberán tomarse las siguientes medidas:
Establecimiento de un marco amplio de información
En muchos países la información no se ordena como corresponde, debido generalmente a la falta de recursos financieros y personal capacitado, lo que además impide que se aproveche toda la riqueza informativa de utilidad para el desarrollo sostenible que se genera.
Para revertir esta situación se deberían reforzar los mecanismos nacionales e internacionales de financiamiento e intercambio de información, la asistencia técnica, la capacidad nacional y la plena participación.
Lo anterior debería traducirse en la ejecución de actividades concretas, tales como generar información útil para adoptar las decisiones, establecer normas y métodos, fortalecer las bases de datos y redes electrónicas, y utilizar fuentes de información comercial.
De acuerdo con las disposiciones pertinentes, los objetivos que el presente convenio ha de cumplir son:
La diversidad biológica es importante para la evolución y mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida en la biosfera, por lo que su conservación es de interés para toda la humanidad.
La biodiversidad se ha visto afectada por la incidencia que sobre ella han tenido ciertas actividades económicas humanas. En la actualidad, es necesario realizar inversiones sustanciales para atenuar, a largo plazo, el proceso de declinación de la diversidad biológica. Esto es fundamental, dado el papel que ésta cumple en el mantenimiento de la vida de las actuales y futuras generaciones. En efecto, la obtención de material genético, de importancia crucial para la biotecnología, depende de la conservación de los ecosistemas.
Por otro lado, los Estados tienen derechos soberanos sobre sus propios recursos biológicos, a la vez que son responsables de su conservación y de su utilización sostenible.
Las naciones han acordado lo siguiente:
El objetivo de esta Convención es lograr la estabilización de las concentraciones de los gases que producen el efecto de invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático. Ese nivel debería lograrse en un plazo suficiente y con las siguientes condiciones:
Los cambios del clima de la Tierra y sus efectos adversos son una preocupación común de toda la humanidad, pues el incremento de las actividades humanas ha aumentado las concentraciones de los gases que causan el efecto de invernadero, las que producen un calentamiento adicional de la atmósfera y de la superficie terrestre.
El origen de estos gases está centrado mayoritariamente en los países desarrollados, siendo menores las emisiones de los países en desarrollo; no obstante, es previsible que en estos últimos aumenten las emisiones, al incrementarse su actividad económica.
Existe incertidumbre en las predicciones sobre el cambio climático, particularmente en lo referente a su distribución cronológica, magnitud y características regionales.
La magnitud de este problema requiere la cooperación de todos los países y su participación en una respuesta internacional efectiva y apropiada. Esta cooperación debería darse en un marco internacional para enfrentar con efectividad este problema.
Las medidas por tomar deben justificarse económicamente y basarse en consideraciones pertinentes de orden científico, técnico y económico.
En este sentido, los países desarrollados deberán decidir, de manera flexible e inmediata, sobre la base de prioridades claras, la implantación de estrategias integrales a escala mundial, nacional y regional.
Las islas pequeñas, aquellos países con zonas costeras bajas o con zonas áridas, semiáridas o expuestas a inundaciones, sequía y desertificación, así como los países en desarrollo con ecosistemas montañosos frágiles, son los más vulnerables a los efectos adversos del cambio climático.
Los países que poseen economías dependientes de la producción, uso y exportación de combustibles fósiles tienen un tipo de dificultades muy específicas. Las respuestas a sus problemas deberían estar coordinadas e integradas al desarrollo socioeconómico, pues hay que considerar sus necesidades, sus logros y sus metas de crecimiento, entre cuyos objetivos está eliminar la pobreza.
A ese respecto los Estados han convenido lo siguiente:
Todo lo concerniente a los bosques se relaciona con el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Por esta razón todo lo que en ellos sucede y todo lo que producen debe ser examinado con un criterio holístico y equilibrado, ya sea si se trata de problemas o de las posibilidades que existen en el ámbito de la silvicultura.
Los principios expuestos más adelante representan un primer consenso mundial sobre los bosques, y son aplicables tanto a los bosques naturales como a las plantaciones forestales.
Los bosques de todo tipo entrañan procesos ecológicos complejos y singulares, que constituyen la capacidad básica para proporcionar los recursos necesarios para satisfacer gran parte de las necesidades humanas. Son una fuente renovable de bioenergía, de leña y de recursos domésticos e industriales.
Cumplen una función vital en el mantenimiento del equilibrio de los procesos ecológicos, así como en la protección de los ecosistemas frágiles, de las cuencas hidrográficas y de los recursos de agua dulce.
El Estado debe reconocer que los bosques son indispensables para el desarrollo económico y el mantenimiento de la vida, y asumir su responsabilidad en la ordenación, conservación y desarrollo forestal sostenible.
Las políticas gubernamentales deben considerar la gran importancia del bosque para las poblaciones indígenas y para las mujeres que viven en las regiones boscosas y que económicamente dependen de sus recursos.
He aquí los principios forestales:
Actualizado el
19/Jun/98
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