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Los problemas de polución del agua han venido preocupando seriamente a todos los países desde hace algún tiempo, ya que han visto el proceso de deterioro progresivo de sus recursos hídricos que ha llegado, en algunos casos, inclusive, de condiciones ofensivas para los sentidos. Esta situación ha creado la necesidad de una acción para controlar la contaminación hídrica.
Numerosas son las solicitudes de asistencia técnica que recibe CEPIS para colaborar en el estudio de casos específicos , o en la formulación de programas de control. A raíz de una de estas visitas de asesoría, el ingeniero Walter Castagnino, consultor del CEPIS en polución del agua, preparó una comunicación técnica sobre "Módulos de Acción en Control de Polución de Agua", cuyo contenido la División de Salud Ambiental consideró debía transmitirse a los ingenieros de país de la OPS. La presente "hoja" pretende cumplir tal encargo y es el resultado de una revisión y generalización de la comunicación técnica mencionada anteriormente.
En el texto de este documento que tiene apenas carácter introductorio al tema, se presenta un primer análisis general de una secuencia de actividades que se considera apropiada ara desarrollar acciones tendientes a lograr el control de la polución del agua. Se examinan los alcances de los eslabones de esa cadena y el orden de magnitud de los recursos necesarios para llevar a cabo los trabajos en las diferentes etapas.
El esquema que e propone considera siete etapas: diagnóstico, análisis de la capacidad de respuesta, revisión de la información existente, programa de adquisición de información, modelo de respuesta, determinación de soluciones y, finalmente, implantación de la solución elegida.
Primera etapa: diagnóstico
En el presente caso el diagnóstico se refiere principalmente a la identificación de los problemas prioritarios. Como se sabe, la polución del agua debe medirse en función de lo que se quiere hacer con cada cuerpo de agua, o sea, en función de los objetivos socioeconómicos que puedan elegirse.
En un principio, para que los planes de acción puedan reducirse a dimenciones manejables, se propone analizar en esta etapa:
Las situaciones que s conozcan producen un impacto actual (o lo producirán en el futuro) en aspectos de salud , protección ecológica, actividades recreativas, o que pueden tener consecuencias económicas relacionadas con los usos del agua.
El orden de magnitud de los beneficios y costos asociados para lograr protecciones y los objetivos socioeconómicos deseables en el uso del cuerpo de agua.
Lo que aquí sucintamente se propone, es lo que, a escala más amplia, realizaba la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) en sus estudios de " Recursos Hidráulicos" de cada país, o lo que, para ciertos grupos de cuencas hídricas, analizaba el Water Resources Council de los Estados Unidos. El producto que se espera de esta etapa es una clasificación tentativa de problemas prioritarios que permita abordar un número de ellos en función de los recursos disponibles.
Segunda etapa: esquema de capacidad de respuesta del cuerpo de agua - parámetros y estudios necesarios
Este análisis (y los que siguen) deben, en rigor, ser específicos de los cuerpos de agua seleccionados. Para poder continuar con la secuencia, es necesario conocer cuáles serían los grandes mecanismos que emplearía el cuerpo de agua para asimilar las cargas de polución que producen el problema. La identificación de esos mecanismos y la forma de traducirlos a elementos manejables revelará cuáles son los estudios requeridos. También se conocerán los parámetros de interés y el rango de valores que pueden tener impacto.
A modo de breve ejemplo, supongamos que en la etapa de diagnóstico se identificó un problema de contaminación de un acuífero (de aguas subterráneas),provocado por introducción de un tóxico potencial en su zona de recarga. El análisis de los mecanismos puede indicar que un modelo adecuado debe considerar la influencia de los siguientes aspectos: caudales de infiltración (hidrología de recarga), delimitación de áreas de recarga y de descarga, pozos explotados y sus características, constantes elásticas del acuífero y otros elementos del mismo, indicadores posibles que puedan simular el comportamiento del tóxico, valores de coeficientes de reacción y dispersión, etc. Todo esto apuntaría a especificar: los parámetros físico-químicos, biológicos o radiológicos de interés, las pruebas de laboratorio y de campo cuyos resultados sea indispensable conocer, los trabajos topográficos, geológicos e hidrometeorológicos que sean indicados, así como la precisión de los datos necesarios.
Tercera etapa: revisión de la información
No parece necesario abundar en explicaciones sobre las acciones que deben cumplirse en esta etapa. Es claro que la etapa anterior determina los aspectos que se deben estudiar en la información existente. Solo cuando se han cumplido las dos etapas anteriores se está en capacidad de identificar las lagunas que presenta la información disponible.
Cuarta etapa: programa de adquisición de información
Conocidas las deficiencias de información, se puede determinar el programa necesario de adquisición de la información faltante.
Este programa, además de ser específico para cada caso identificado de polución, no puede conocerse a priori sin las etapas anteriores de preparación. En un programa de esta índole puede ser necesario realizar trabajos de campo, muestreos, determinaciones especiales de laboratorio y diversos estudios que abarcan desde aspectos hidrológicos hasta determinaciones de cargas de polución.
Quinta etapa: modelo de respuesta
A esta altura del estudio se hace necesario el planteo y resolución de un modelo de calidad de aguas que sea pertinente al problema. El problema no solo variará de acuerdo al cuerpo de agua (río, estuario, lago, acuífero, etc.) sino que su planteamiento puede diferir al cambiar condiciones espaciales y temporales.
El producto de todo modelo, ya sea sencillo o complicado, es la predicción de lo que pasará con los contaminantes introducidos, en cada punto y a lo largo del tiempo.
Como es sabido, para que un modelo no sea sólo un ejercicio académico, tiene que reflejar adecuadamente la realidad, calibrándose con los resultados de las pruebas de campo y laboratorio.
Sexta etapa: determinación de soluciones
El hallazgo de la solución más aconsejable (óptima si se quiere) depende de cada objetivo seleccionado. Por la etapa anterior se sabe cómo se propongan y se transforman los contaminantes. Ahora, en esta etapa, se fijan valores de acuerdo a los objetivos que se seleccionen y para cada uno habrá una solución óptima. Esta solución indicará por ejemplo las obras de tratamiento, de construcción de presas, de conducciones de agua y de operación hidráulica que sean mejores para obtener el objetivo buscado.
En algunos casos, el hallazgo de cada solución no significará estudios de envergadura que involucren modelos económicos. En otros, ello será inevitable. El alcance de la precisión de cada solución deberá relacionarse con los recursos que se posean y con los montos de obra involucrados.
Sétima etapa: implementación de la solución elegida
Habiendo elegido el objetivo y su solución óptima, cabe ahora llevar a término las obras de control propuestas en esa solución.
Ello implica desarrollar tres grandes líneas de acción:
La forma institucional y financiera de llevar a cabo las obras de control.
La reglamentación (y su monitoreo) para asegurar el cumplimiento de lo que se quiere, y
Los arreglos técnico administrativos para controlar la reglamentación, la ejecución de las obras y su operación.
Primera etapa
Como se indicó anteriormente, es menester llevar a cabo la etapa de diagnóstico como una función clasificadora de problemas. En otras palabras, debe haber un mecanismo que permita evaluar si un problema de polución de aguas es más urgente que otro. Lo que se ha propuesto anteriormente es que esa evaluación se haga a través de una estimación de los beneficios que se obtengan por usos del cuerpo de agua y de los costos necesarios para obtenerlos. Este estudio debe ser, en esta etapa, de orden de magnitud. Pero a pesar de ello tiene dificultades inocultables. Es conveniente analizar esas dificultades para conocer lo que se necesita en recursos para resolverlas.
En primer lugar, debería establecerse la forma de cálculo de ese orden de magnitud de beneficios. En algunos casos el valor de los beneficios es lo que los usuarios están dispuestos a pagar para lograrlos. En otros casos de la evaluación por ejemplo en protecciones de riesgos al equilibrio ecológico o a la salud, los beneficios no tienen expresión monetaria.
A veces, una estimación de beneficios intangibles se obtiene cuando se establece una restricción al libre juego de variables y luego se elimina esa restricción. La diferencia de costos entre uno y otro caso (o de beneficios netos, según el problema) puede dar una traducción monetaria al beneficio intangible.
En segundo lugar, hay ocasiones en que existe un problema de polución de aguas evidente, con daños a ciertos usos, protecciones o aprovechamientos, pero se halla que la información sobre montos no existe prácticamente, aun para una evaluación gruesa.
A pesar de estas salvedades, se pretende presentar a continuación un esbozo de las tareas necesarias para esta etapa de diagnóstico:
Información sobre usos de cada cuerpo de agua mayor superficial o subterráneo) que exista a nivel de publicación oficial.
Visitas y recopilación de información a agencias oficiales sectoriales (riego, navegación, abastecimiento de agua, alcantarillados, recreación, turismo, producción de energía, recursos naturales, meteorología, agencias de protección del medio, pesca) y otras a ello relacionadas.
Visita y recopilación de información a asociaciones privadas o semioficiales como grupos de defensa del medio, clubes de pesca y recreación, entidades industriales, asociaciones comerciales y otros que pueden tener información u opiniones al respecto.
Conocimiento de afirmaciones o documentos que establezcan posiciones de gobiernos locales, regionales o nacionales sobre aprovechamiento o protecciones de cuerpos de agua.
Recopilación de información existente con frecuencia a legislación y reglamentaciones relativas al uso de cuerpos de agua.
Determinación de los usuarios de cada cuerpo de agua seleccionado como mayor (en relación al problema de polución) con identificación de grupos de población, grupos de interés (económicos, de protección de salud, ecológicos y recreativos) y de agencias involucradas.
División, en cada cuerpo de agua, de beneficios tangibles e intangible por reducción de polución. En los primeros, determinar orden de magnitud (de acuerdo a nivel que sea igual para todo cuerpo de agua) de los beneficios estimados. Ver en caso de beneficios intangibles si existen soluciones que no involucren el uso de agua para esos beneficios y proceder a determinar los otros beneficios sin ellos.
Determinar una posible solución, en cada caso, para obtener los beneficios señalados. A esa solución (por ejemplo descargar un volumen de agua de una breve análisis de sus cambios si se modifican algunas variables que se identifiquen como transcendentes. Llegar así a un orden de magnitud de costos.
Cambiar ahora los objetivos (o sea los objetivos) a un nivel diferente del antes elegido y ver el impacto en las subetapas 7 y 8 anteriores.
Determinar los montos que correspondan a cada problema de polución de agua en orden de magnitud de beneficios menos costos. Ello pudiera hacerse con la solución que dé la diferencia más adecuada de acuerdo a los pasos 7, 8 y 9.
Efectuar las tablas de clasificación de acuerdo a la diferencia de beneficios menos costos en cada caso, pero agregando una columna 8º en otra adicional) se indicará el resultado de la eliminación de ese beneficio en la solución (en valor monetario, si es posible).
Redactar el diagnóstico, basándose en lo logrado, con justificaciones para aspectos que no pudieron incorporarse a lo anterior.
Como se ve en la enumeración que precede, los recursos para esta etapa consisten principalmente en lo necesario para recopilación de información, análisis de entrevistas y documentos, diversos órdenes incluyendo daños intangibles. Dada la diversidad de disciplinas involucradas se estiman necesarios los siguientes recursos:
a. Equipo de evaluación compuesto de:
- un ingeniero ambiental o sanitario con especial versación en problemas de polución de aguas.
- un hidrólogo con conocimiento de aspectos relacionados con aguas superficiales y subterráneas.
- el aporte parcial de especialistas en ecología, economía y química de aguas, y quizás otros.
Es claro que en algunas ocasiones, un especialista puede completas, por su experiencia y preparación, las necesidades de más de un campo de actividad. Se estima, por experiencias anteriores que esta etapa de diagnóstico requerirá un total de unos seis meses de experto para llevar a cabo las tareas señaladas. Este total puede reducirse según la información disponible previamente.
Es conveniente señalar que la etapa de diagnóstico puede llevarse a cabo en dos fases: la primera sería la llegada de consultor principal (especialista en polución de aguas( que seleccionaría el material de información según las subetapas antes mencionadas y dejaría especificado el trabajo preparatorio a la contraparte nacional (lo cual podría requerir un mes de trabajo). Después de un tiempo prudencial que se fijaría en esa fase, se desarrollaría la segunda fase con el resto de consultores incorporados y con el apoyo de la contraparte nacional hasta obtener el producto buscado.
b. Fondos requeridos para:
- viajes para apreciar problemas o para conseguir información
- reproducción de documentos
- personal y materiales auxiliares (dibujantes, calculistas especiales, secretarias, alquiler de ciertos elementos o adquisición de los mismos).
Estos fondos pueden alcanzar un monto variable de acuerdo con los países, pero se cree que no pase de 3,000.00 $EUA.
Otras etapas
Como ya se dijo, las etapas subsiguientes son específicas para cada problema elegido. Es entonces evidente que cada caso tendrá diferente demanda de recursos para llevar a cabo los estudios correspondiente. No obstante, se puede concentrar la atención en la segunda y tercera etapas, que constituyen el análisis de la información existente y una primera estimación de la forma de propagación de contaminantes.
Conjuntamente con las actividades de la primera, las dos etapas subsiguientes permiten elaborar los programas y las particularidades de modelos y estudios que seleccionan la solución buscada en cada caso. Se cree, entonces, que las tres primeras etapas pueden dar el conocimiento suficiente para presupuestar lo que se necesita para el estudio de los problemas prioritarios de polución de agua.
Dependiendo de la extensión y profundidad de lo realizado en la primera etapa, las etapas segunda y tercera representan solo una fracción de los recursos gastados en la etapa de diagnóstico de cobertura nacional.
Se piensa que si la etapa de diagnóstico cuenta con personal nacional entrenado (que haya recibido instrucción como la que se impartió en el curso sobre control de polución de agua de 1976 en el CEPIS) y colaboradores adecuados, puede llevar a cabo estas segunda y tercera etapas con una asistencia externa mínima. Esta colaboración pudiera variar en extensión según los casos pero se cree que representaría alrededor de un mes consultor en total para supervisar y aconsejar a la contraparte nacional.
Una vez presupuestados los estudios restantes, lo que puede hacerse después de la tercera etapa, se cree que el resto de la secuencia puede llevarse a cabo con financiamiento de fuentes que estarían interesadas, seguramente, en las obras de control de polución. En las etapas subsiguientes a la tercera, la labor de la verdadera seguridad de la implementación de las soluciones.
Aspectos de adiestramiento
Se ha destacado el papel importante de la contraparte nacional en las distintas etapas sugeridas. En un principio debe existir por lo menos un técnico capacitado encargado de las conducción de los programas y tantos otros de igual capacitación como problemas de polución de aguas se estén abordando en cada país. Este adiestramiento es en extremo especializado y un marco de referencia es el curso antes mencionado. Como es natural, a pesar de la bibliografía de apoyo, libros y documentos que se entregan así como de los numerosos ejemplos que se analizan, el curso no puede ser la sola fuente de capacitación.
Es deseable que se complemente con visitas de estudio, discusiones con técnicos de alto nivel de capacitación en estos problemas, quizás con ayuda de especialistas de la OPS. Este programa debería ser cuidadosamente seleccionado y adaptado a cada caso particular. Se cree que la capacitación de cada técnico nacional representará una erogación que, dependiendo de los casos, oscilará entre 3,000.00 y 5,000.00 $EUA.
Aspectos institucionales
Los estudios y trabajos relacionados con polución de aguas necesitan un conjunto de facilidades que, aparte de los recursos técnicos antes mencionados, pueden abarcar desde equipos y materiales de laboratorio hasta embarcaciones y equipos de muestreo, sin olvidar el personal de apoyo y los elementos de transporte, para citar sólo algunos aspectos.
Una institución que pueda contar con esos recursos no estaría automáticamente calificada para realizar el rol protagónico en estos estudios. Es deseable que su campo de interés esté relacionado con recursos hídricos pero que no sea una agencia sectorial ligada a aun aspecto de usos del recurso. Además, su posición en el Gobierno debe asegurar la consideración y apoyo oportunos para la implementación de las soluciones que aconseje.
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