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Dra.Nora Salazar, Asesora CEPIS en Participación Social y Educación Ambiental Junio 1995
De 8.5 millones menores de 14 años, 43% son mujeres. De cada diez menores, 6 viven en zonas urbanas y 4 en zonas marginales. Sólo 46% de estos niños vive en hogares con necesidades básicas satisfechas, lo que explica sus bajos niveles de salud, nutrición, higiene y educación.
Entre las principales causas de morbilidad infantil están las enfermedades del aparato respiratorio (48.6%) y las infecciosas y parasitarias (21.6%). La desnutrición crónica afecta a 48% de los estudiantes (6 a 9 años) del primer grado. En el área rural la prevalencia es de 64%.
Por otro lado, la degradación del ambiente está provocando la muerte de muchos niños. Los países con sectores agrícolas frágiles, suelos erosionados y agua contaminada, soportan los índices más altos de desnutrición infantil. La contaminación atmosférica que incide en la propagación de infecciones respiratorias causa la muerte de más de 4.2 millones de menores de 5 años en los países en desarrollo.
Los productos químicos tóxicos, los metales pesados, las radiaciones y sustancias nocivas causan más daño a la población infantil que a la adulta, por ejemplo, los efectos nocivos del plomo comprenden convulsiones, alteraciones de la conducta, retraso mental, irritabilidad, problemas de coordinación y falta de destreza, situaciones que inciden en el desenvolvimiento escolar del niño.
Aunque se estima que en promedio la población alcanza 6 grados de escolaridad, o sea primaria completa, el tiempo para completarla es mayor que seis años. Por ejemplo, en el segmento menores de 12 años, a esa edad sólo han completado tres grados de escolaridad.
El censo identificó además a 520 mil niños de 6 a 9 años que no sabían leer ni escribir, los que constituyen 24% del total de este grupo. Esta cifra revela que en el Perú hay un retraso en la iniciación de la vida escolar, lo que sumado a la alta tasa de alumnos que repiten el año académico (1 de cada 3 en el primer grado y 1 de cada 5 en el segundo grado) hace que se requieran nueve años para completar la instrucción primaria. En resumen sólo 56% de los niños que iniciaron la primaria en las edades de 6 a 12 años, la concluyen.
La menor valoración cultural de la niña afecta el índice de analfa betismo femenino. Mientras que en el grupo etáreo de 15 a 17, 3% de los varones son analfabetos, en el grupo de mujeres alcanza a 5%. Se estima que 65% de los adolescentes analfabetos son mujeres.
Ocho millones de estudiantes pasan en la escuela un tercio de su vida. A pesar de su deficiente calidad, la gratuidad y obligatoriedad de los seis años de instrucción primaria han permitido al Perú tener la tasa más alta de matrícula escolar entre los países de América Latina. En cuanto a la educación preescolar, 51% de los niños del área urbana asiste a un parvulario, lo que hace interesante introducir tempranamente un programa de aprestamiento en conocimientos, hábitos y prácticas de salud e higiene.
En la sociedad peruana, la escuela es la institución más importante que contribuye a la formación y desarrollo del niño. Es la que ofrece cobertura y continuidad para el logro de una propuesta integrada de salud ligada a la educación. Además, como institución estatal está en capacidad de ofrecer "atención integral al niño".
Es también el espacio donde niños y jóvenes pueden recibir atención a sus enfermedades y una educación en salud orientada a la prevención y a la promoción de una mejor calidad de vida individual y colectiva.
La escuela y el docente pueden contribuir a la diversificación curricular e incluir los temas de salud y saneamiento como condición sine qua non de la "educación para la vida".
Es el docente quien transmite conocimientos, inculca hábitos, prácticas, valores sobre el cuidado de la salud y del ambiente. Puede modificar conceptos erróneos sobre el cuidado de la salud y actuar sobre prácticas tradicionales perjudiciales a la salud o al ambiente. El maestro con sus alumnos puede generar proyectos productivos que le den sustentabilidad al programa de saneamiento escolar.
Además en la escuela confluyen autoridades, profesores, alumnos y padres de familia. La escuela, como parte de la comunidad, se relaciona con los que viven a su alrededor y en este sentido es una entidad abierta a actividades extracurriculares para extender los principios que inculca.
Trabajando desde la escuela, trabajamos para la comunidad. Capacitando al docente y a los niños en la promoción de la salud, formamos agentes de cambio y de desarrollo e incidimos en la disminución de enfermedades, preparando a toda una generación para una vida de calidad y contribuyendo al desarrollo de toda la comunidad. Es oportuno recordar que sólo 50% de los docentes han sido capacitados en la currícula tradicional, faltando entonces mucho por hacer.
Según un estudio del
Finalmente, el costo de trabajar en salud y saneamiento escolar es más bajo que hacerlo en todas y cada una de las familias de los escolares. Además, en la escuela podemos articular actividades educativas con actividades de inversión para el mejoramiento de la infraestructura sanitaria escolar.
De esta manera, los niños tendrían un medio ambiente limpio, seguro y saludable donde podrían practicar los conocimientos de higiene y adaptarse a formas sanitarias de resolver sus necesidades vitales y de exigirlas de otros ambientes, tales como el hogar.
No basta con enseñar o dar información al niño sobre buenas actitudes y prácticas de higiene, sino que es indispensable mejorar las instalaciones sanitarias de la escuela para que puedan constatar la información o conocimiento impartidos. De esta manera, enseñamos y ofrecemos al niño otras razones para luchar y cambiar y garantizamos la defensa de su derecho a exigir un ambiente limpio en la escuela.
Además de provocar cambios en el ambiente físico de la escuela para una mejor higiene, podemos integrar a nuestra propuesta un programa curricular en salud y ambiente que corresponda a las necesidades e intereses de los alumnos y diseñar materiales que apoyen la actividad del docente y de aprendizaje del niño. Tal propuesta incluirá la organización de microempresas y su gestión por la escuela y la comunidad escolar (padres, docentes, autoridades, alumnos y organizaciones vinculadas).
Es válido destacar que sólo 50% de los niños de nuestras escuelas cuentan con textos escolares tradicionales. Por tanto, falta mucho por hacer en cuanto a generación de materiales en salud y saneamiento que involucren a los actores comprometidos en el desarrollo del niño.
Proponemos un modelo de escuela capaz de convertir a los escolares en promotores de la salud y de la higiene, partiendo desde el aula y el plantel educativo para proyectarse luego hacia la casa y la comunidad.
Para ello, este arquetipo de escuela debe contar con docentes capacitados en salud y saneamiento que desarrollen procesos de enseñanza/aprendizaje/práctica de vida, en forma permanente y sistemática.
Los niños y adolescentes por su vitalidad, creatividad, disponibilidad mental, falta de prejuicios, capacidad para entender la interdependencia de los distintos problemas, su preocupación por el ambiente, su liderazgo y por su distanciamiento frente a lo tradicional, están en mejor capacidad para convertirse en agentes del cambio.
A través de la madre, la familia y su entorno, a temprana edad los niños aprenden valores, principios y normas de conducta que elevan su conciencia y crean el espíritu ético de su comportamiento sensibili zándolos más hacia la naturaleza.
Desde los 9 a 10 años los niños son capaces de apreciar la interacción entre las personas y la naturaleza. Aprenden a reconocer los problemas que acarrea la contaminación de las aguas y de la atmósfera; la inadecuada disposición de los residuos líquidos, sólidos (basuras) y de las excretas; los vertidos de petróleo, de residuos radioactivos y de sustancias peligrosas; los daños que ocasionan los pesticidas y emisiones de monóxido de carbono; los cambios climáticos; el desgaste de la capa de ozono y la lluvia ácida; la pérdida de diversidad biológica, etc.
Consideramos que enseñar conductas positivas en torno a la relación salud y ambiente (físico y social), produce en esta edad, efectos a largo plazo capaces de cambiar la tendencia de protección del medio como requisito para preservar la vida.
Sólo mediante la educación se entenderá cabalmente que la salud ambiental es precondición de la salud individual y colectiva. Dicho de otra manera, los estudiantes internalizarán la relación que existe entre las buenas condiciones de agua, aire, suelo y alimentos, y la erradicación de enfermedades asociadas a problemas ambientales que son la principal causa de morbimortalidad infantil en nuestros países.
Finalmente, considerar al niño y adolescente como agentes pioneros para estos cambios, conducirá al fortalecimiento de las organizaciones que los representen, validará sus derechos a una mejor calidad de vida, controlará las frustraciones a las que están expuestos y vigorizará sus sentimientos de valoración y autoestima, permitiéndoles acceso a información adecuada sobre sus derechos, su sexualidad, su identidad y diversidad de género.
A pesar de que en el Perú el presupuesto de educación primaria es tres o cuatro veces más alto que el asignado al sector salud, la crisis económica ha tenido gran impacto en la provisión de estos servicios sociales. La inversión nacional en educación ha disminuido de 20% a 13% en los últimos años. El presupuesto de educación se destina al pago de remuneraciones y muy poco se ha derivado a la inversión. En este rubro, tradicionalmente la mayor participación proviene de los padres de familia a través de su organización de base, las APAFAs (Asociaciones de Padres de Familia).
La contribución de las APAFAs en mano de obra, materiales y pago de la matrícula de sus hijos, ha sido utilizada para la construcción de aulas, escuelas y núcleos higiénicos, así como para los gastos que demanda su operación y mantenimiento.
El esfuerzo del Estado sólo se está haciendo presente en la actual administración, además contribuyen los organismos de cooperación internacional tales como el BID, AID, Banco Mundial y agencias de cooperación bilateral, entre otros.
Los servicios higiénicos se diseñan tomando como modelo el sistema convencional para áreas urbanas, y modelos alternativos para las zonas periféricas y rurales. Para el área periurbana y rural se instalan letrinas de losa tipo turco o con tasa sanitaria (de porcelana o concreto). Pero en cuanto a especificaciones técnicas, relación de unidades por número de alumnos, dotación de agua, etc., las normas de diseño no se adecúan a la realidad de la oferta de agua o capacidad de la empresa de agua para dotar a las escuelas el consumo adecuado con relación a sus horarios y número de alumnos. Ello produce el abandono de las construcciones, su deterioro, obsolescencia temprana o vandalismo por los usuarios.
En muchos casos, el servicio se limita a la provisión de agua para el aseo de manos y bebida, dejando de lado otras carencias del niño, tales como, la necesidad de duchas para la higiene completa porque en su hogar no se dispone de esta solución.
La infraestructura sanitaria ha olvidado que quienes trabajan en la escuela (personal administrativo, docente y de servicios) demandan igualmente los servicios higiénicos. Al final, son ellos los que se benefician de las instalaciones de higiene y los alumnos terminan haciendo sus necesidades a la intemperie.
Al revisar las instalaciones sanitarias se ha detectado que sólo 40% de ellas son relativamente buenas debido a los problemas de intermitencia y de calidad del agua. El déficit de instalaciones se agrava por la mala operación y mantenimiento, tuberías rotas, desperdicios vertidos, aniegos e instalaciones incompletas. A esto se suma la escasez de equipos, accesorios, herramientas y materiales para hacerlos operativos. La res ponsabilidad sobre los procesos de operación y mantenimiento no está definida en los centros educativos.
No se ha tenido en cuenta la calidad de los materiales con relación al uso intensivo que tienen los artefactos sanitarios en las escuelas, convirtiéndose en fuente de aniegos y pérdidas de importantes volúmenes de agua. Además, su diseño es inapropiado a la estructura corporal y hábitos culturales de los niños, por lo que resultan difíciles de operar, especialmente por los más pequeños. La relación entre el número de artefactos sanitarios y la cantidad de alumnos no corresponde a las necesidades, ni distingue entre población de niños y de niñas para adecuarla a otras facilidades como urinarios en el caso de varones optimizando la inversión.
En las escuelas periurbanas donde se agrupa 70% de la población escolar, no hay recolección municipal de basuras y tanto los vecinos como la escuela la arrojan al aire libre. En las áreas rurales la queman o la echan a los lechos de los ríos, contribuyendo a aumentar los niveles de contaminación.
No se ha hecho uso de tecnologías apropiadas que por su costo y facilidad de instalación permiten ampliar la cobertura de servicios y favorecer a las zonas donde el agua o la electricidad es escasa.
Es necesario que estos diversos estamentos de la escuela se capaciten para potencializar sus posibilidades de gestión.
La Organización Panamericana de la Salud viene promoviendo en la Región el presente programa que articula tres intervenciones fundamentales:
Se describe a continuación cada una de estas intervenciones.
El ambiente escolar saludable está constituido por el conjunto de espacios que responden a las necesidades de desarrollo afectivo/ intelectual del niño. Éstos son: el aula o espacio para el pensamiento; las áreas de recreación para las actividades lúdicas; el espacio para la reflexión o biblioteca; el espacio para la higiene o núcleo higiénico para resolver sus necesidades fisiológicas; el espacio de creación para las actividades artísticas; el espacio para la nutrición o comedor; y la enfermería o botiquín como espacio para la salud.
De estos espacios, el que nos ocupa en este estudio, es el núcleo o módulo de higiene, donde el niño no sólo resolverá sus necesidades orgánicas, sino que hará efectivos los conocimientos impartidos sobre prácticas adecuadas de higiene para una buena salud. Es ahí donde el niño satisfacerá sus necesidades de agua "segura"; de limpieza e higiene corporal; de disposición sanitaria de sus excretas y de otros desechos útiles calificados tradicionalmente como "basura" y practicará principios de tratamiento, disposición final y de reciclaje para ayudar a mantener el equilibrio del ecosistema.
A partir de esta experiencia cotidiana, el niño va a entender que protegiendo el medio ambiente, previene enfermarse de diarrea u otras enfermedades asociadas al saneamiento y por tanto podrá convertirse en promotor de la salud y la higiene en su comunidad.
En suma, el ambiente escolar saludable será capaz de proveer al niño las condiciones esenciales para garantizar su salud física, intelectual y social.
La innovación curricular traerá como consecuencia el desarrollo de materiales educativos con contenidos temáticos en salud y ambiente, dirigidos a docentes y alumnos. Estos contenidos tratados de manera progresiva, según los niveles educativos, mejorarán su competencia y permitarán ejercitarla en el aula, escuela, casa y comunidad mediante la aplicación de técnicas activas de aprender/ haciendo.
Con ello lograremos tanto mejorar las instalaciones sanitarias como hacerlas operativas. Asimismo, será posible desarrollar materiales educativos y fortalecer programas de capacitación en agua, saneamiento y salud; en técnicas de construcción y mantenimiento de servicios; y en administración de proyectos para la gestión del programa de saneamiento escolar.
Este paquete educativo integra los aspectos antes señalados y articula el Programa de Salud y Saneamiento Escolar. A continuación definimos sus objetivos, audiencia, propuesta curricular y contenidos.
Tanto las Guías del Profesor como las del Estudiante contienen 14 temas distribuidos así: cinco sobre manejo del agua, siete sobre saneamiento ambiental y dos sobre ambiente social.
El paquete desarrolla los contenidos en cuatro módulos: uno por nivel educativo. Cada módulo tiene sendas guías, una para el docente y otra para el estudiante o participante.
En ambas guías se desarrollan los siguientes temas de manera secuencial.
La Guía del Profesor incluye los contenidos teóricos y las técnicas o procesos educativos que deben convertirse en acciones (prácticas o actitudes) de higiene o de salud en el aula y escuela (actividades intramurales); y en el hogar y comunidad (actividades extramurales).
Cada tema de la Guía del Profesor incluye las siguientes partes:
La Guía del Estudiante contiene los mismos temas que presenta la Guía del Profesor. Reúne 56 cuentos premiados en el concurso promovido en 1994 por
OMS/OPS/CEPIS/Ministerio de Educación/SEDAPAL. Desarrolla un tema que fue señalado en el reglamento del concurso. La variedad de temas cubre los objetivos de instrucción previstos para cada sesión educativa. En tal sentido, el concurso no fue abierto, sino sujeto a condiciones en cuanto al argumento y la trama que debía contener.Pedagógicamente se considera que el cuento es una técnica efectiva para provocar la evocación de situaciones análogas en la vida cotidiana del niño y, por tanto, resulta fácil de extrapolar a conductas, actitudes y prácticas que constituyen excelentes modelos de mejoramiento de calidad de la salud e higiene.
Se sugiere al docente iniciar la sesión educativa con la narración del cuento como elemento motivador para promocionar acciones concretas relacionadas con el tema tratado. A la lectura del cuento, le sigue una dinámica de preguntas que genera discusión, reflexión, conclusión y acción. Finalizada esta sesión, la guía del docente le sugiere a éste el uso de técnicas complementarias en las que puede apoyarse para reforzar las conclusiones. El orden y el número de temas tratados pueden ser alterados por el docente, de acuerdo con las necesidades educativas y el tiempo disponible. Lo importante es lograr que al final de cada sesión educativa, la participación de los alumnos se concrete en acciones que mejoren el saneamiento escolar, familiar o comunitario.
Con el Programa de Salud y Saneamiento Escolar, la Organización Panamericana de la Salud y el CEPIS están logrando:
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