Evaluación de Riesgos Humanos

IDENTIFICACION DEL PELIGRO
Naturaleza de los Peligros | Fuentes de información sobre sustancias peligrosas | Evaluación del peligro

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La primera etapa de cualquier evaluación de riesgos es identificar las sustancias o procesos que puedan provocar un efecto adverso tanto en los trabajadores como en el público en general y la población potencialmente expuesta. Cualquier proceso que implique el manejo de tales sustancias puede ser peligroso como resultado de su ingreso al organismo, principalmente por la inhalación a través del tracto respiratorio o mediante la vía dérmica a través de la piel. Por lo general, el ingreso de sustancias por inyección o ingestión no es importante en lo que concierne a las personas ocupacionalmente expuestas, ya que éstas pueden ser evitadas fácilmente, pero la ingestión puede ser una vía significativa de ingreso para el público en general. Debe ser considerada la posibilidad de inyección o ingestión accidental. Sus efectos adversos pueden surgir de efectos biológicos por su ingreso, de la presencia de microorganismos patológicos o, si es radiactivo, de la radiación interna después de la ingestión o radiación externa cuando se ha manipulado o se ha estado cerca de una sustancia radioactiva. Si las sustancias son explosivas o inflamables, hay peligros obvios asociados con éstas.

Por lo general, cuando se realiza una evaluación de riesgos en una empresa, se divide el trabajo total en actividades individuales y se evalúa cada actividad de trabajo por separado. Deben ser consideradas las actividades como mantenimiento, remoción de residuos peligrosos así como el personal que sólo ocasionalmente está en el área de trabajo.

Por lo general, para sustancias comerciales establecidas hay bases de datos con sus propiedades tanto fisicoquímicas y toxicológicas, éstas últimas provienen de estudios en animales y de reportes de casos en humanos y muchas veces de estudios epidemiológicos. Esta información se ha usado para clasificar muchas sustancias químicas y preparaciones según el tipo y grado del peligro. Esta clasificación es una importante fuente de información sobre el peligro y es encontrada en las etiquetas de productos y hojas de datos técnicos(véase más adelante).

En el caso de sustancias o procesos nuevos o no usuales, es posible que esta información sobre el peligro no se encuentre disponible tan fácilmente y que su potencial de daño se tenga que evaluar con una variedad de métodos, incluida la revisión de la bibliografía científica, la observación y el trabajo experimental y el trabajo deductivo basado en las propiedades fisicoquímicas y las relaciones de estructura-actividad.

3.2.1 Naturaleza de los peligros

3.2.1.1 Peligros para la salud

Los peligros de las sustancias para la salud se pueden dividir en los siguientes grupos:

  • efectos agudos y crónicos
  • efectos locales y sistémicos
  • efectos reversibles e irreversibles.

Efectos agudos y crónicos. Un efecto agudo es el que se manifiesta después de una única exposición (o después de muy pocas exposiciones repetidas), como la asfixia, la inconsciencia o la muerte producida por la sobreexposición a vapores de solventes. En cambio, un efecto crónico se observará sólo después de la exposición repetida a una sustancia durante un tiempo prolongado. Un ejemplo de esto es la silicosis por exposición durante un largo período al polvo de sílice cristalino.

Efectos locales y sistémicos. Un efecto local se produce en el punto de contacto de la sustancia con el organismo, por ejemplo, el efecto de una sustancia corrosiva que salpica la piel. Sin embargo, en el caso de los efectos sistémicos, la acción de la sustancia ocurre en un lugar distante a la vía de ingreso al organismo. Un ejemplo de esto sería el daño que causan los iones de cadmio al riñón después de su ingestión.

Efectos reversibles e irreversibles. En el caso de los efectos reversibles, el tejido de la persona se recupera y retorna a la normalidad cuando cesa la exposición. Ejemplos de ello serían la irritación de la piel y la anestesia. En cambio, cuando el efecto es irreversible, como el cáncer, no hay recuperación.

En muchos casos, se usan estos términos para describir una situación con mayor exactitud. Por ejemplo, la irritación de la piel es un efecto agudo, local, reversible, mientras que el cáncer hepático es crónico, sistémico e irreversible.

En el caso de algunos efectos tóxicos, puede ser difícil decidir cuál de estas categorías aplicar, por ejemplo, cuando hay una sensibilización preliminar después de la exposición crónica que da lugar a un efecto agudo retardado o cuando un compuesto tiene un efecto adverso sobre la reproducción.

Por último, gran parte de la evidencia de los efectos dañinos de las sustancias se basa en estudios en animales en los cuales ratas y ratones han sido expuestos a dosis muy altas, muchas veces a través de la vía oral. En cambio, la exposición ocupacional es más probable que se realice por la vía respiratoria o absorción a través de la piel. Por consiguiente, hay varios imponderables en la extrapolación de datos basados en estudios de ingestión de altas dosis por roedores a la situación de los seres humanos, donde generalmente las dosis son mucho más bajas y se absorben por vías diferentes. Esto es de particular relevancia para los carcinógenos potenciales cuyo metabolismo es dosis-dependiente (la naturaleza de los metabolitos y sus proporciones son dependientes de la magnitud de la dosis) y, consecuentemente tales estudios pueden suscitar resultados difíciles de interpretar.

3.2.1.2 Peligros fisicoquímicos

Los principales peligros en este grupo son el incendio y la explosión.

La inflamabilidad de una sustancia depende de cuán reactiva sea al entrar en contacto con el oxígeno, de su forma física y su volatilidad.

El incendio por vapores inflamables sólo se puede producir cuando se mezclan con el aire u oxígeno dentro de ciertas proporciones - límites explosivos inferiores y superiores (límites inflamables). Para la mayoría de los solventes inflamables, el límite explosivo inferior se encuentra en el rango de 1 a 5% de solvente en el aire. Por lo general, este límite inferior es considerablemente mayor que el límite de exposición recomendado para el ambiente de trabajo.

Muchos vapores son más pesados que el aire y se pueden propagar en forma desapercibida hasta alguna distancia de su fuente de origen, dando lugar al retroceso de la llama en caso de haber incendio. Por consiguiente, en cualquier planta es una buena práctica mantener la concentración atmosférica en menos de un cuarto del límite explosivo inferior.

Es necesario señalar que la energía para la ignición de ciertos vapores inflamables, como los del disulfuro de carbono y algunos éteres y aldehídos, puede provenir de fuentes inesperadas como láminas calientes, hornos y mantas de calefacción. Se sabe que las chispas causadas por la electricidad estática o los interruptores eléctricos también han producido vapores inflamables, gases y polvos. Esto resalta la necesidad de evitar concentraciones inflamables.

Sólo un pequeño número de sustancias puede explotar como resultado del choque eléctrico, fricción, incendio u otras fuentes de ignición; en el caso de las sustancias comercialmente disponibles, esta propiedad debe indicarse en la etiqueta. Sin embargo, varias sustancias inflamables pueden explotar si las condiciones son apropiadas.

3.2.2 Fuentes de información sobre sustancias peligrosas

Es importante que la información sobre sustancias peligrosas que se utiliza en una evaluación sea confiable y actualizada.

En el caso de las sustancias comercialmente disponibles, las principales fuentes son:

Cuando se trata de sustancias conocidas producidas por fabricantes acreditados, los datos suministrados por ellos generalmente son suficientes para evaluar el peligro asociado con el uso de la sustancia.

En muchos países los fabricantes, proveedores e importadores de las sustancias químicas son responsables de clasificar y etiquetar las sustancias que distribuyen, así como de divulgar la información pertinente en las "Hojas de datos de seguridad química" (el cuadro 1muestra la información que se incluye en estas hojas). Este procedimiento asegura que el usuario pueda identificar y divulgar las propiedades toxicológicas y fisicoquímicas que hacen que una sustancia sea peligrosa.

En un sistema de clasificación2, basado en las propiedades toxicológicas, el etiquetado comprende símbolos de peligro con frases estándares de "riesgo" que sirven para identificar los peligros asociados con la sustancia y frases de "seguridad", para orientar su uso. Cada una de estas frases estándares está relacionada con "riesgo" único o con el número "de seguridad", por ejemplo R23 o S12. La etiqueta debe contener la siguiente información:

  • Nombre o nombres de las sustancias que aparecerán en la etiqueta
  • Nombre, dirección y número telefónico de la persona responsable de la introducción de la sustancia o preparación en el mercado
  • Símbolos e indicación del peligro
  • Frases que indican peligros específicos (frases-R)
  • Frases que indican recomendaciones de seguridad (frases-S)
  • Para las sustancias, el número de la CEE.

El anexo 2 contiene una lista de las frases de riesgo y el anexo 3, las frases de seguridad.

La etiqueta también debe incluir todos los peligros potenciales que pueden surgir en el manejo y uso de una sustancia peligrosa en la forma en la que se presenta (aunque no necesariamente en cualquier forma diferente en la cual ésta puede ser finalmente usada, por ejemplo diluida).

La información que describe todos los efectos biológicos adversos en humanos de una determinada sustancia, puede asignarse en una de las siguientes categorías:

Muy tóxica por ingestión, inhalación o contacto cutáneo
Tóxica por ingestión, inhalación o contacto cutáneo
Dañina por ingestión, inhalación o contacto cutáneo
Corrosiva para la piel
Irritante para las vías respiratorias, piel u ojos

La categoría y naturaleza del efecto biológico adverso es indicada por el símbolo de peligro y por las frase(s) o número(s) de riesgo.

La clasificación basada en las propiedades fisicoquímicas considera las propiedades de ser inflamables, explosivas u oxidantes. Las diferentes categorías son:

Extremadamente inflamable
Altamente inflamable
Inflamable
Explosiva
Oxidante

Las sustancias oxidantes pueden hacer que otras sustancias se vuelvan inflamables (por ejemplo algunos peróxidos orgánicos e inorgánicos) o explosivas.

Hay símbolos de peligro diferentes para indicar las sustancias extremadamente y altamente inflamables, explosivas u oxidantes.

El cuadro 2 presenta ejemplos de los símbolos de peligro para las diferentes categorías. En el anexo 4 se trata más a fondo las bases para clasificar a las sustancias en categorías toxicológicas según este sistema.

Para sustancias comerciales introducidas recientemente, deberá disponerse de información similar ya que es un requisito en muchos países para la notificación de un expediente de "base establecida" de datos toxicológicos y otros datos (remítase a la sección B, "Evaluación de riesgos ambientales", anexo 1).

Sin embargo, es necesario señalar que para muchas sustancias tradicionales (diferentes a las introducidas recientemente), los datos toxicológicos disponibles pueden ser científicamente inadecuados comparados con el expediente del "conjunto de bases" mencionado anteriormente y la única alternativa pueden ser las deducciones inteligentes.

Cuando se usa o produce una sustancia totalmente nueva de toxicología desconocida, como un compuesto recién sintetizado en un laboratorio de investigación, se debe tratar como si fuera altamente peligrosa; a no ser que se tenga una buena razón para pensar lo contrario.

3.2.3 Evaluación del peligro

3.2.3.1 Peligros toxicológicos

Las sustancias que representan peligros toxicológicos se pueden dividir en cuatro categorías:

  • Especial
  • Alto
  • Medio
  • Bajo

El cuadro 3 muestra un enfoque para clasificar las sustancias en estas categorías.

Al evaluar una mezcla de sustancias, se le deberá asignar la categoría general de peligro del componente más peligroso.

Una sustancia de toxicidad desconocida se debe considerar de alto peligro; a no ser que haya una buena razón para pensar lo contrario.

Peligro especial

Las sustancias bajo esta categoría, incluyendo a los carcinógenos, mutágenos y compuestos con efectos tóxicos sobre el sistema reproductivo, son consideradas como muy peligrosas y deben ser evaluadas individualmente.

Peligro alto

Sustancias etiquetadas como "muy tóxicas", "tóxicas", "corrosivas" o que son sensibilizantes de la piel.

Peligro medio

Las sustancias consideradas de peligro medio y que ingresan por inhalación o ingestión son etiquetadas como "dañinas"; y las de daño medio para la piel, como "dañinas" o "irritantes".

Peligro bajo

Son las sustancias no consideradas en ninguna de las otras categorías de peligro.

3.2.3.2 Peligros fisicoquímicos

Los principales peligros fisicoquímicos son la inflamabilidad y la capacidad explosiva/oxidante. Aquí también se incluiría la emisión de radiación ionizante, pero es un peligro menos común y en la mayoría de los países se controla mediante una legislación diferente y normalmente se considera por separado.

Inflamabilidad

Este peligro está relacionado principalmente con la seguridad física, aunque en algunos casos la producción de una sustancia tóxica por combustión o descomposición de materiales usados para extinguir un incendio puede dar lugar a un riesgo tóxico. Por ejemplo, el cloroformo, un líquido no inflamable, bajo ciertas condiciones de incendio podría originar gases tóxicos como fosgeno (COCl2) y cloruro de hidrógeno; y ciertos polímeros usados en accesorios pueden producir cianuro de hidrógeno cuando hay combustión.

Por lo general, en el caso de los líquidos, la inflamabilidad guarda una relación inversa con el punto de ignición: los líquidos con bajo punto de ignición tienden a ser asociados con un peligro muy alto, mientras que si el punto de ignición es alto, generalmente indica un peligro bajo.

En muchos países, los líquidos extremadamente y altamente inflamables son usualmente etiquetados con el símbolo y/o letra de peligro, mientras que las sustancias inflamables sólo llevan un indicativo que las identifica como tal.

Algunos gases y sólidos también son combustibles pero no hay un criterio estándar que permita juzgar la inflamabilidad, comparado con el punto de ignición para líquidos.

Capacidad explosiva y oxidante

Si la etiqueta indica que la sustancia es explosiva u oxidante, se debe buscar la asesoría de un experto para determinar las precauciones específicas apropiadas. En caso de duda, se debe contactar al distribuidor.

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