Módulo 1: Introducción al curso

Objetivo | Breve introducción al tema de la Salud Indígena | Breve introducción a la evolución del concepto de interculturalidad

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1. Objetivo:
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  • Familiarizarse con los procedimientos y contenidos del curso.
2. Breve introducción al tema de la Salud Indígena
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Cuando presentamos el proyecto “La Salud de las Poblaciones Indígenas: Mejoramiento de las condiciones ambientales (agua y saneamiento) en las comunidades indígenas” y en este marco mencionamos que un eje del proyecto es el trabajo intercultural, a veces en el publico surgen dos preguntas:

  • ¿Hay una diferencia en trabajar el tema de agua y saneamiento en comunidades rurales y en comunidades indígenas? ¿No es lo mismo?

  • ¿Qué significa Interculturalidad? ¿Qué tiene que ver con el proyecto?

Para dar unas pautas, haremos una breve exposición sobre Salud Indígena para luego presentar el contexto histórico del cual surge el tema de interculturalidad.

Después de la reunión de Winnipeg en el año 1993, el Consejo directivo de la Organización Panamericana de Salud (OPS) reconoce en síntesis que: “(a) la situación de salud de los pueblos indígenas está determinada por un proceso histórico cuyo resultado ha sido la dependencia, la pérdida de identidad y la marginación; como resultante, (b) los pueblos indígenas de las Américas tienen una expectativa de vida más corta que los grupos homólogos de la sociedad nacional, mayores tasas de mortalidad y un perfil de morbilidad diferente y cambiante según su nivel de vida, su posición social y grado de aculturación, así como por la distinta exposición al riesgo de enfermar y morir. La salud de los pueblos indígenas está en buena parte determinada por las condiciones del hábitat y los nuevos desafíos impuestos por el empobrecimiento y el proceso de modernización, y (c) la salud, los procesos de salud-enfermedad y los propios sistemas de salud para los pueblos indígenas, son sistemas culturales.”

Tab. 1: Tasa de Mortalidad Infantil

Promedio Nacional 2003
Alemania 4
Colombia 19
Brasil 31
México 40
Guatemala 43
Perú 43
Bolivia 56
Indígenas (Selección)
Tzotzil, México 81
Ashaninka, Perú 99
Xavante, Brasil 106
Wayu, Colombia 111
Chaco, Bolivia 145

Fuente: Ministerios de Salud, UNO, OPS, Piñeros-Petersen (1998)

Selección de Perfiles de Salud de la OPS (1998):

Bolivia: El grupo guaraní, con 33 etnias, comprende pueblos indígenas del Chaco y Oriente y su población asciende a 150.483 habitantes. Estas poblaciones se encuentran particularmente expuestas a las enfermedades transmisibles y también son más vulnerables a ellas. La incidencia de tuberculosis en estos grupos es de 5 a 8 veces más alta que la nacional. Las enfermedades gastrointestinales, en especial la diarrea aguda, constituyen la primera causa de muerte en la infancia y en niños menores de 5 años.

Honduras: La desnutrición es un problema generalizado en la población indígena, y afecta a 95% de la población menor de 14 años. De cada 100 muertes, 68 son por enfermedades infectocontagiosas. En 1993, la esperanza de vida estimada para este grupo fue de 36 años para los hombres y 43 años para las mujeres.

Panamá: En la comarca de San Blas se registró en 1993 la incidencia máxima de cólera, 14 por 10.000 habitantes, unas 80 veces la tasa nacional, y la incidencia de neumonía en 1994 llegó a 12 por 1.000, seis veces la tasa nacional.

Venezuela: Estudios del Centro Amazónico para Investigación y Control de Enfermedades Tropicales Simón Bolívar (CAICET) sobre hepatitis B en los Yanomamis de Amazonas (localidades de Parima y Mavaca), indican que entre 58,3% y 84,0% de la población se infecta en algún momento de su vida. La oncocercosis se distribuye en la cuenca del río Orinoco y se extiende hacia el Estado Bolívar; el foco continúa hacia el Brasil. El nivel de endemicidad varía de 4% a 76% y alcanza condiciones de hiperendemia en el Alto Orinoco. La etnia más afectada es la Yanomami.

Así como no hay una sola y uniforme cultura indígena sino una gran diversidad cultural, tampoco hay un perfil epidemiológico uniforme en los diferentes pueblos indígenas. Estos perfiles difieren según forma de vida, el clima, el acceso a y la calidad tanto del sistema de salud público, como del tradicional.

Como común denominador se puede decir que los indígenas están afectados principalmente por las “enfermedades de la pobreza” como diarrea, enfermedades respiratorias, parasitosis etc. Una línea de base en la primera fase de este proyecto que se realizo en dos comunidades andinas y una amazónica en el Perú constató que entre 66% y 94% de la población tenia uno o varios parásitos gastrointestinales.

Seria sencillo pensar que los indígenas están afectados tan fuertemente por este tipo de enfermedades por el simple hecho de que viven una situación de pobreza y que esto se puede resolver con un buen programa de “Lucha contra la pobreza”. Pero hay factores particulares a su especificidad cultural relevantes para esta situación de salud que viven los indígenas y que merecen especial atención:

  • Cambio forzado del medio ambiente y del estilo de vida. Los cambios han sido muy fuertes, sobre todo en regiones remotas las cuales hace pocas décadas han sido considerado como tierras “vírgenes”. Muchas de las tradiciones y practicas en relación a la salud preventiva, terapia, consumo de agua potable, protección de fuentes de agua y higiene se han perdido, no corresponden a la realidad actual; han perdido su legitimación en los ojos de los propios indígenas, no tienen repuesta a enfermedades antes desconocidas o la naturaleza ya no brinda los insumos para su aplicación. En muchos casos la naturaleza ya no es capaz de garantizar una nutrición saludable. Muchos pueblos en la Amazonía o en el Chocó colombiano, por ejemplo, obtenían sus proteínas comiendo pescado. En muchas comunidades hoy en día el pescado es escaso o está contaminado tan fuertemente por desagües industriales o mineros (plomo, mercurio etc.) que su consumo es un peligro.

  • La Concepción de Programas de Desarrollo. Sean estos del Estado o de la cooperación internacional, muchas veces no toman en cuenta las condiciones socio-económicas especificas de los indígenas, programas con enfoque intercultural son escasos.

  • Organización Social. La organización social y los canales de comunicación entre culturas difieren mucho. Esto tiene mucha importancia cuando se esta instalando un sistema de agua potable que requiere una autogestión eficiente y mantenimiento continuo en una comunidad indígena. El modelo de gestión que funciona, por ejemplo, en una comunidad maya muy probablemente no funcionará en una comunidad ashanika en la selva amazónica.

  • Conceptos y Sistemas de Salud propios. Para muchas culturas indígenas, salud no es simplemente la ausencia de enfermedades sino es el resultado de relaciones harmónicas del individuo consigo mismo, con la comunidad y con la naturaleza, que apuntan al bienestar y la plenitud y tranquilidad espiritual. Las relaciones se caracterizan por los conceptos de equilibrio y reciprocidad. Enfermedades son resultado de un desequilibrio en una o varias de estas relaciones. Muchos de los sistemas de salud tradicionales son muy elaborados y muchas veces practicas y creencias tradicionales están en conflicto con el sistema de salud moderno.

Los factores arriba mencionados hacen necesario una reflexión profunda por parte de los que trabajamos en Salud y requieren una revisión de las prácticas actuales y de los modelos de intervención si queremos lograr conjuntamente con los indígenas un impacto positivo en la salud.

3. Breve introducción a la evolución del concepto de interculturalidad
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Revisaremos brevemente el surgimiento de los enfoques actuales de interculturalidad partiendo del período de llegada de los españoles a la actual América latina. Partimos de las primeras crónicas y relatos de los conquistadores del siglo XVI, la aparición del indianismo, el indigenismo, el movimiento indígena y su “proyecto político”, para llegar a los debates actuales sobre lo multicultural e intercultural en el mundo global.

Sin duda, la relación entre diversas culturas es propia del ser humano y no se inicia con la llegada de los españoles a América. Por la necesidad de definir un punto de partida optamos por el momento señalado.

Para América Latina, uno de los contactos culturales de trascendencia fue el que se dio a partir de la llegada de los europeos, (soldados, funcionarios de la Corona, curas, doctrineros y aventureros). Este fue el punto de partida de una historia llena de vicisitudes. Las primeras descripciones acerca de este contacto entre “diferentes” se dan a través de las primeras crónicas. Surge así el tema de lo “indígena”, lo “aborigen”, que suscita alrededor de él, miradas de fascinación por lo exótico, alternando con el horror por el contacto con seres “extraños”. Este tema se expresaría en toda su dimensión en la excesiva explotación de la mano de obra indígena para la generación de riquezas para los países coloniales y el reforzamiento de la exclusión social de los indígenas (expresado por ejemplo en coexistencia de la “República de Indios” con la “República de los Españoles”). En el plano ideológico surge el debate sobre la condición humana del indígena, si éste tiene alma o no, si puede ser salvado a través de la evangelización o no. Finalmente, si es un ser humano o no, resolviéndose “favorablemente” hacia la mitad del siglo XVI.

Dando un salto histórico, nos situamos ahora en el periodo de la constitución de las primeras repúblicas. De hecho, surge un escenario singular. Las elites criollas de un lado promueven discursos libertarios, pero en la práctica las estructuras de dominación no son removidas, todo lo contrario. El indígena no se constituye en ciudadano, se constituye en peón o mano de obra gratuita. Se importan también mano de obra de la China y de África. Los nuevos estados nacionales se erigen sobre la estructuración de castas sociales cuyo nivel de movilización social interna es virtualmente nulo. Las repúblicas criollas se consolidan a partir de movimientos militaristas y se fortalecen los sistemas oligárquicos. En este contexto, el debate sobre “lo indígena” tiene los resabios de las discusiones de la época colonial: es preciso integrar al indio, al aborigen, pero en condición de ser humano de diferente categoría. Se mira al indígena con ojo filantrópico, en el mejor de los casos.

Cabe precisar que la Amazonía tuvo una dinámica diferente. Las culturas de la Amazonia durante la colonia tuvieron un mínimo impacto hasta finales del siglo XIX. Con la explotación del caucho, la madera y el petróleo y la colonización de esas tierras por población no amazónica se inicia el proceso de interrelación.

Dando otro salto histórico nos situamos en el punto de quiebre de los sistemas oligárquicos y el inicio de la modernización capitalista. En muchos lugares el nuevo actor promotor de una nueva mirada y apuesta por el “mundo indígena” será el Estado, buscando movilizar e integrar al indio (o campesino) al proceso de expansión del desarrollo. Surgen así temas de debate como el de la aculturación, la construcción de las identidades nacionales, lo nacional y lo popular. Paralelamente, a lo largo de América Latina, surgen movimientos campesinos, aunque éstos distan de ser homogéneos, combinando lo reivindicativo y político con lo social, mientras las elites intelectuales abordan el tema desde lo filantrópico y lo artístico.

La modernización capitalista, la crisis de los estados oligárquicos y una activa dinámica de urbanización recoloca la discusión sobre el tema. Es el auge de la antropología aplicada y la activación de las movilizaciones campesinas. Toman mayor auge el tema de la identidad nacional popular y el debate de la aculturación como parte del proceso de integración a la cultura urbana.

De la modernidad pasamos al mundo de la post modernidad. La crisis de las nociones de progreso, los cuestionamientos al cientificismo positivista, la crítica a las explicaciones totalizantes del mundo y de su desenvolvimiento histórico. Emergen las identidades locales, la noción de multiculturalismo como reivindicación al derecho a la diferencia, la conquista de derechos y la activación de movimientos afirmativos en pos de la identidad indígena que busca posicionamiento no como excluidos, como objeto filantrópico, no como integrado, sino como ciudadano autónomo.

La “cuestión indígena se ha incorporado en la agenda política de casi todos los gobiernos latinoamericanos, en especial allí donde la presencia de la población indígena es importante. La demanda fundamental combina peticiones de orden económico y material con la exigencia al respeto a la diversidad cultural. Los beneficios derivados de estas exigencias no son privativos a las comunidades indígenas, sino que se proponen cambios mayores a nivel de toda la sociedad y el Estado.

Ver: Bengoa, José “La emergencia indígena en América Latina” FCE. México, 2000.

Entramos de lleno a la era de la multiculturalidad como condición histórica y social que se reconoce con mayor ímpetu. La coexistencia de diversos grupos sociales, aviva el debate sobre la ciudadanía multicultural. Aparece la Interculturalidad como apuesta por el derecho a la convivencia democrática, al mutuo reconocimiento, en donde el criterio de “verdad” se hace más evanescente. La Interculturalidad se define como una actitud hacia los demás, como unas de las maneras de radicalizar la democracia. El debate se abre en Canadá, Estados Unidos, Europa sobre el derecho de las minorías, los movimientos migratorios y las nuevas culturas emergentes, la nueva ciudadanía plural. En América Latina, desde la sociedad civil se apuesta por la apropiación de nuestra diversidad cultural como una fortaleza aprovechable, más que como un obstáculo en el camino de la construcción de nuestra identidad.

Los derechos indígenas en pactos y tratados globales:
  • Declaración de las NN.UU sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial (1962).
  • El Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales (1989).
  • Declaración de las NN.UU sobre los derechos de todas las personas pertenecientes a minorías religiosas, nacional o étnico o lingüística (1992)

Desde la antropología, la sociología, la filosofía y la política surgen vivaces debates y se instalan nuevas preguntas ¿Cómo abordar lo intercultural desde una perspectiva pluralista del conocimiento y la moral? ¿Los derechos de los ciudadanos culturales son parte de los derechos humanos universales? ¿En qué consiste la igualdad en un contexto intercultural?

No cabe la menor duda que el tema de la interculturalidad, así como otros temas como el del desarrollo sostenible, género, responsabilidad social, entre otros, empiezan a formar parte de las discusiones globales y del sentido común global.

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