Módulo
2: Cultura
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Objetivo
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Concepto de cultura |
Dinámica de la cultura |
¿Se puede hablar de una cultura única y pura
en cada grupo? |
Las culturas indígenas, la reciprocidad y el pensamiento
“científico” |
¿Cómo relacionarnos con las culturas indígenas
en agua y saneamiento?: avanzando hacia un enfoque intercultural
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¿Todos los seres humanos tienen cultura? Muchas veces escuchamos que una determinada persona “no tiene cultura”, por referirse a que no maneja determinados conocimientos (como datos históricos del país, autores de libros famosos, etc.) o reglas de conducta (como interrumpir a otra persona cuando está hablando, no ser cortés, escupir en el suelo, etc.). No deberíamos confundir la acumulación de conocimiento y el cumplimiento de ciertas reglas de “buena conducta” con la noción de cultura. De hecho, en términos precisos no se puede hablar de “nivel cultural”, más bien sería correcto decir “nivel educativo” o “buena conducta” en los casos de referencia.
Lo que sí podemos decir es que todos nosotros tenemos una cultura, por el hecho de ser personas que formamos parte de una sociedad en la que compartimos, entre otras cosas, valores, costumbres, creencias, arte y formas de pensar y actuar. Existen diversos conceptos de cultura. Y para fines del presente curso la entenderemos como:
De otro lado, muchas veces escuchamos la palabra cosmovisión y la asociamos a creencias religiosas. Pero ésta es en verdad un componente principal de todas las culturas. También se le denomina visión integrada u holística que una sociedad maneja para explicarse el origen y sentido histórico y actual de su mundo. Esta cosmovisión entonces comprende una serie de explicaciones articuladas y consistentes entre si. Veamos algunos ejemplos:
¿Podemos decir que una cultura se desarrolla hasta un punto y de allí se mantiene invariable? ¿Las culturas de grupos con los que trabajamos como los Mayas; Aymaras, Bora; Shuar-Ashuar; Garifuná; Xinxa y tantas otras han mantenido su cultura sin cambio a través de los siglos? Definitivamente, no. La cultura no es estática. Una persona que pertenece a cualquiera de las culturas nombradas que se compara hoy con, digamos 20 años atrás, no mantiene sin variaciones los mismos valores, actitudes ni cosmovisión. Esta ha podido ir perdiendo ciertos elementos y ganado otros de su interacción con otras culturas. No hay fronteras rígidas entre culturas o entre personas que pertenezcan a distintos grupos culturales, sino divisiones dinámicas y flexibles. Menos aún en el actual contexto de globalización en que vivimos. Ahora bien, una aparente contradicción es reconocer que los valores, las creencias, las costumbres de carácter religioso, etc. son los aspectos que más demoran en cambiar en una cultura. Entonces, ¿en qué quedamos? Lo que pasa es que la cultura es dinámica pero no en todos los aspectos se realizan cambios en forma simultanea, al mismo tiempo. En este sentido se presentan cambios sociales (por ejemplo, nuevas formas de organización de la comunidad, nuevos roles en la familia, etc.), cambios económicos (actividades nuevas, migración, etc.); pero el núcleo de la cosmovisión de un grupo (los valores, las creencias, etc.) se mantendrán más tiempo.
Cuando hacemos referencia a una cultura y salimos al campo ¿encontramos todos los detalles de la cultura, o hay aspectos distintos y otros ausentes? En realidad la idea de una cultura única para un grupo social no es exacta. Eso lo comprobamos a diario cuando salimos al campo. Esto es válido para cualquier cultura como la andina, la guaraní o una referida a grupos más pequeños, como grupos indígenas de la selva amazónica (que pueden ser clanes formados por no más de 30 ó 40 familias).
En la vida cotidiana un grupo de individuos comparten un conjunto de valores, interpretaciones, pautas; pero también cada uno tiene sus propias interpretaciones particulares en el marco de la cultura a la que pertenecen.
Es importante conocer los elementos básicos de la cultura de un grupo como las interpretaciones comunes de las causas de ciertos fenómenos, los valores sociales como la organización que todos reconocen y respetan, su visión de la sociedad general, etc. Pero reconociendo que, cuando buscamos estos valores en cada persona, puede haber variaciones. De igual manera sucede en nuestra propia sociedad. Nosotros también pertenecemos a una cultura y tenemos visiones diferenciadas en ciertos temas respecto a otros parientes, amigos y compañeros de trabajo (aún cuando provengamos de los mismos lugares y nuestra vida haya transcurrido cercanamente). Uno podría decir que en última instancia cada persona desarrolla su propia combinación de elementos explicativos y principios como matriz cultural personal. Lo importante desde nuestro rol de trabajador de desarrollo, será reconocer la existencia de matrices culturales que debemos comprender y respetar, sin por ello dejar de permitirnos aportar.
Por mucho tiempo, y en ciertos lugares aún hoy, la cultura indígena en general –y el conocimiento indígena en particular- ha sido asumida como “primitiva”, y por tanto debía ser ignorada, o en casos extremos hasta eliminada. ¡Cuántas veces hemos escuchado frases como “esos indios ignorantes”! Esa percepción ha ido cambiando en las últimas décadas. Durante el siglo XX, especialmente en las últimas décadas del mismo, este conocimiento pasa a ser revalorado. Las poblaciones indígenas adquieren una mayor conciencia sobre sus derechos como grupo social y se organizan en movimientos sociales y políticos importantes (como los casos de Ecuador, Chile en el sur, Bolivia, Panamá, entre otros) logrando representación activa en los Congresos y siendo escuchados por la sociedad. Así, empieza a reconocerse, entre otras cosas, su visión integradora del ser humano con el medio ambiente. En este contexto llegamos a un período en América Latina que se valora la diversidad de culturas como una fortaleza de la humanidad que se debe preservar y alentar.
Entonces, las culturas indígenas son asumidas como válidas en igualdad de condiciones que nuestra cultura “moderna”. Se acepta que estas culturas indígenas cuentan con interpretaciones imperfectas tan igual como sucede con “nuestra cultura moderna”. Recordemos que ésta última es bastante reciente en “descubrimientos” que hoy consideramos obvios como la importancia de lavarse las manos para evitar la transmisión de gérmenes. Esta conducta no fue reconocida como válida hasta 1850. No se trata de asumir un
enfoque de “museo”, un pasado que debemos conocer o de mantener
dichas manifestaciones como curiosidades que deben preservarse “puras”,
sino de reconocer con apertura y perspectiva crítica la validez
del conocimiento indígena en diversas perspectivas, como es el
caso del conocimiento desarrollado sobre la naturaleza y las habilidades
y destrezas para la resolución de conflictos locales, entre otras.
En el segundo caso se reconoce que la población tiene una experiencia acumulada de conocimientos sobre, cómo organizarse e interactuar entre ellos.
El reconocimiento del valor de las culturas indígenas debemos desarrollarlo asumiendo también una postura crítica ya que ninguna cultura es infalible, ni domina todos los campos del saber. Nadie es dueño de la verdad. Las explicaciones y formas de entender, se comprenden en su contexto, sin por ello dejar de evolucionar y tener áreas en las que se pueden volver ineficaces.
Podemos definir Interculturalidad como el diálogo activo, en condiciones de igualdad y permanente intercambio entre portadores de diferentes culturas. De hecho, en nuestros proyectos estamos en permanente diálogo con grupos sociales de otras culturas. En este diálogo debemos recoger los conocimientos y prácticas que sentimos como ajenos y cotejarlos con los que nos son propios y en ese intercambio y encuentro, estar abiertos a generar prácticas y conocimientos novedosos. Por ejemplo, sobre la base del conocimiento acumulado acerca del respeto a la naturaleza como entidad integrada, podemos registrar los usos y prácticas referidas a los recursos escasos y a ello aportar con nuestro conocimiento, sobre la relación de la higiene y las enfermedades.
Precisamos diferenciar el concepto de Interculturalidad de otros que lo han precedido y que aún se mantienen vigentes como Multiculturalidad y Pluriculturalidad y que muchas veces aparecen alternadamente en notas, artículos y ensayos sobre el tema del desarrollo en contextos indígenas. Podemos decir que las tres parten de un elemento común: reconocen la diversidad cultural existente en una sociedad pero se diferencian en cómo establecen relaciones distintas entre las culturas. La Multiculturalidad es
una noción más bien descriptiva que da cuenta de la existencia
simultánea de distintos grupos sociales que comparten un espacio
común, pero que no llegan a establecer una relación dinámica
entre las culturas que les son propias, negando la posibilidad de un diálogo
y trabajo integrado entre ellas.
Debemos saber que las visiones de las culturas indígenas están muy marcadas por su estrecho contacto con la naturaleza, lo que influye en su visión integral de la relación entre las personas y su medio natural. Desde esta perspectiva, las acciones y objetivos de un proyecto de agua y saneamiento serán integradas a una visión mayor en la que juegan de manera complementaria las nociones de salud y enfermedad. En tal sentido, debemos prever esto y actuar en diálogo con ellos sobre los cambios que implicará la puesta en marcha de un proyecto en este campo. El poder lograr este diálogo desde la etapa de formulación de un proyecto, durante su ejecución y en su evaluación requiere trabajar bajo un enfoque intercultural. 1. La convivencia no tiene que ser continua, día a día, pero si sostenida durante por lo menos varios meses para poder tener un acercamiento a una cultura distinta con un enfoque de integralidad. 2. La desigualdad no sólo es económica o política, sino también simbólica en el sentido del carácter dominante por prestigio que una cultura puede tener sobre otras. |
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